martes, 25 de agosto de 2009
Comentario de Husni Abdel Wahed a la película Matzpen (martes 25 de agosto, 19 hrs. Sala Julio Bracho CCU)
Matzpen
Husni Abdel Wahed
Primero que nada, reciban un cordial saludo desde Palestina, junto con mis sinceras disculpas por ausentarme, debido a razones de fuerza mayor que me impiden compartir este importante espacio con ustedes.
También quisiera agradecer los esfuerzos de los organizadores de este evento, que cobra mayor importancia en estas circunstancias, donde escasean las posibilidades de llegar a un arreglo pacifico de este largo conflicto que ha causado tanta muerte, sufrimiento y dolor, así que iniciativas como esta, si bien es cierto no nos conducen a poner fin a la confrontación, sí nos hacen reflexionar y conocernos mejor lo cual debe incentivar a la sociedad civil y la opinión publica en todas partes para exigir el fin de a la ocupación israelí de los territorios árabes ocupados en 1967 y llegar a una paz justa y duradera.
Esta película y el equipo que ha realizado son sumamente valientes, honestos y creíbles. Pues desde las primeras imágenes, con la definición de lo que es Matzpen hasta el final mantiene una línea consecuente, sincera y cruda, no pretende quedar bien con una parte a costas de otra, no tiene que ser del gusto de todos, sin embargo tiene el valor de contar una historia diferente que contrapone a la historia oficial, que en palabras de uno de los personajes del film practica un adoctrinamiento y lavado de cerebros (se refiere a la historia oficial). Tampoco pretende convencer a nadie de que sus ideas hayan recibido la aprobación de grandes masas israelíes, al contrario, fue un reducido número de hombres leales a sus valores, convicciones y humanidad.
Otro aspecto importante, es que de una forma elegante y suave – a pesar de la cruda realidad, muestra los puntos de vista en la sociedad israelí que niegan la existencia del pueblo palestino y algunas menos duras, asimismo las diferentes etapas de este largo conflicto donde el denominador común y constante es la ocupación israelí, el desarraigo de los palestinos de sus hogares y la negación de sus derechos humanos básicos. Lo relevante es que los personajes no se conforman con el rol de narradores, sino tienen mucho que decir y desenmascaran al proyecto colonialista que representa el Estado de Israel, siendo consecuente consigo mismos y con sus ideales sin temor a la gran maquinaria propagandística que maneja el sionismo y sus aliados.
Un gran hito de este film es la claridad de la denuncia del chantaje que practica Israel contra cualquiera que se atreva a criticar sus políticas de ser antisemita, y esto nos recuerda que este es el elemento más usado y más temible de la propaganda sionista para reprimir las voces disidentes tanto en la sociedad israelí como en cualquier otra parte, me imagino que están al tanto de la polémica que ha generado la publicación de un artículo, la semana pasada, en un periódico sueco que denuncia la venta de órganos de palestinos asesinados a manos de soldados israelíes, el intelecto del Estado hebreo ha recorrido a este argumento nuevamente, sabiendo que es el más efectivo y temeroso.
Aunque de una forma indirecta, la película se refiere a los intentos israelíes de hacer desaparecer la identidad nacional del pueblo palestino y el redescubrimiento de esta identidad, como lo cuenta uno de los personajes palestinos, Dra. Ghada Karmy, quien por otro lado, al igual que los otros compatriotas suyos, destacan los lazos que los unen con los judíos de Matzpen, con quienes comparten muchos ideales y proyectos de futuro.
No sólo personas de ambos lados tienen coincidencias, sino también hay relaciones institucionales, como es el caso entre Matzpen y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina, que evolucionó a mediados de la década de los setentas para abarcar otras facciones palestinas y partidos políticos israelíes, sobre la base de buscar los puntos de encuentro y la búsqueda de una solución global y duradera al conflicto árabe israelí y que a la vez ayudaron a desdemonizar el enemigo (aunque en este caso el trato y relación son de amigos). Estos encuentros no se limitan a los ideales y aspectos políticos, sino tienen un tacto humano muy valioso.
El proyecto desarrollado por Haim Hanegbi sobre las casas y sus antiguos moradores levanta una peculiar sensibilidad, especialmente entre los palestinos, pues la mayoría de los refugiados, aún guardan las llaves de sus hogares despojados y mantienen la esperanza de que algún día puedan volver a recuperarlos, en todo caso aunque no vuelvan, es importante reconocer su derecho como dice la Dra. Ghada Karmy y como concluye el mismo Hanegbi, quien afirma que si los judíos pueden volver después de 2000 años, por qué los palestinos tienen que renunciar a este derecho después de 50 años.
A pesar de que Matzpen ya no tiene la misma forma de antes, podemos afirmar que sus ideales aún permanecen y sus antiguos integrantes, en su mayoría, siguen siendo leales a sus convicciones.
Se afirma en el film que los militantes de Matzpen ¨fueron activos en los márgenes de la política israelí¨, no obstante, fue un fenómeno extremadamente valioso, porque fueron entre los primeros que rompieron el silencio y tuvieron el coraje de alzar sus voces contra la corriente, siendo judíos permitía que otros siguieran su ejemplo sin temor a ser tildados de antisemitas.
La experiencia de otros pueblos nos enseña que en los procesos de liberación nacional, es determinante el rol que desempeñan los sectores que se oponen a la ocupación para poner fin a la misma. El caso de Palestina y la ocupación israelí no es la excepción, pero lamentablemente observamos un retroceso de las fuerzas progresistas a favor del avance abrumador de la derecha y del ultra nacionalismo en Israel, que no sólo oprime al pueblo palestino y sus aspiraciones nacionalistas, sino también no tolera a sus propios ciudadanos que puedan discrepar con sus políticas, al punto de asesinar a su propio premier Itzhak Rabin, halcón sionista comprobado, por haber firmado los Acuerdos de Oslo.
Ehud Barak, ministro de defensa y otros dirigentes de Israel afirman diariamente que su ejército es el que más moral y que más valores tiene en todo el mundo, pienso que las denuncias y muchas imágenes difundidas demuestran lo contrario.
Daniel Cohen-Bendit afirma en este film que escribió en el año 75 ò 76 que Matzpen es el honor de Israel, personalmente estoy de acuerdo. No obstante, siempre fueron sectores minoritarios que abrazan ideas similares.
Ojalá Israel tenga más honor.
También quisiera destacar lo que dice Haim Hanegbi al final de esta película, que si hubiera algo por el cual se sentiría orgulloso es que se haya opuesto firmemente a la ocupación israelí en 1967 y en otra parte donde dice que ha mantenido su humanidad y que vivió sin vergüenza.
Como palestino que ha sufrido en carne propia este conflicto, sus amarguras y consecuencias, envío un cordial saludo y un sincero reconocimiento a Matzpen y a todos los israelíes que no han perdido su humanidad y que nos hacen creer aún en esta humanidad.
Vaya mi reconocimiento a mis entrañables amigos y compañeros que formaron parte de Matzpen, Eduardo Mosches, Peter Gellert y Pedro Lieger entre otros.
Husni Abdel Wahed
Primero que nada, reciban un cordial saludo desde Palestina, junto con mis sinceras disculpas por ausentarme, debido a razones de fuerza mayor que me impiden compartir este importante espacio con ustedes.
También quisiera agradecer los esfuerzos de los organizadores de este evento, que cobra mayor importancia en estas circunstancias, donde escasean las posibilidades de llegar a un arreglo pacifico de este largo conflicto que ha causado tanta muerte, sufrimiento y dolor, así que iniciativas como esta, si bien es cierto no nos conducen a poner fin a la confrontación, sí nos hacen reflexionar y conocernos mejor lo cual debe incentivar a la sociedad civil y la opinión publica en todas partes para exigir el fin de a la ocupación israelí de los territorios árabes ocupados en 1967 y llegar a una paz justa y duradera.
Esta película y el equipo que ha realizado son sumamente valientes, honestos y creíbles. Pues desde las primeras imágenes, con la definición de lo que es Matzpen hasta el final mantiene una línea consecuente, sincera y cruda, no pretende quedar bien con una parte a costas de otra, no tiene que ser del gusto de todos, sin embargo tiene el valor de contar una historia diferente que contrapone a la historia oficial, que en palabras de uno de los personajes del film practica un adoctrinamiento y lavado de cerebros (se refiere a la historia oficial). Tampoco pretende convencer a nadie de que sus ideas hayan recibido la aprobación de grandes masas israelíes, al contrario, fue un reducido número de hombres leales a sus valores, convicciones y humanidad.
Otro aspecto importante, es que de una forma elegante y suave – a pesar de la cruda realidad, muestra los puntos de vista en la sociedad israelí que niegan la existencia del pueblo palestino y algunas menos duras, asimismo las diferentes etapas de este largo conflicto donde el denominador común y constante es la ocupación israelí, el desarraigo de los palestinos de sus hogares y la negación de sus derechos humanos básicos. Lo relevante es que los personajes no se conforman con el rol de narradores, sino tienen mucho que decir y desenmascaran al proyecto colonialista que representa el Estado de Israel, siendo consecuente consigo mismos y con sus ideales sin temor a la gran maquinaria propagandística que maneja el sionismo y sus aliados.
Un gran hito de este film es la claridad de la denuncia del chantaje que practica Israel contra cualquiera que se atreva a criticar sus políticas de ser antisemita, y esto nos recuerda que este es el elemento más usado y más temible de la propaganda sionista para reprimir las voces disidentes tanto en la sociedad israelí como en cualquier otra parte, me imagino que están al tanto de la polémica que ha generado la publicación de un artículo, la semana pasada, en un periódico sueco que denuncia la venta de órganos de palestinos asesinados a manos de soldados israelíes, el intelecto del Estado hebreo ha recorrido a este argumento nuevamente, sabiendo que es el más efectivo y temeroso.
Aunque de una forma indirecta, la película se refiere a los intentos israelíes de hacer desaparecer la identidad nacional del pueblo palestino y el redescubrimiento de esta identidad, como lo cuenta uno de los personajes palestinos, Dra. Ghada Karmy, quien por otro lado, al igual que los otros compatriotas suyos, destacan los lazos que los unen con los judíos de Matzpen, con quienes comparten muchos ideales y proyectos de futuro.
No sólo personas de ambos lados tienen coincidencias, sino también hay relaciones institucionales, como es el caso entre Matzpen y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina, que evolucionó a mediados de la década de los setentas para abarcar otras facciones palestinas y partidos políticos israelíes, sobre la base de buscar los puntos de encuentro y la búsqueda de una solución global y duradera al conflicto árabe israelí y que a la vez ayudaron a desdemonizar el enemigo (aunque en este caso el trato y relación son de amigos). Estos encuentros no se limitan a los ideales y aspectos políticos, sino tienen un tacto humano muy valioso.
El proyecto desarrollado por Haim Hanegbi sobre las casas y sus antiguos moradores levanta una peculiar sensibilidad, especialmente entre los palestinos, pues la mayoría de los refugiados, aún guardan las llaves de sus hogares despojados y mantienen la esperanza de que algún día puedan volver a recuperarlos, en todo caso aunque no vuelvan, es importante reconocer su derecho como dice la Dra. Ghada Karmy y como concluye el mismo Hanegbi, quien afirma que si los judíos pueden volver después de 2000 años, por qué los palestinos tienen que renunciar a este derecho después de 50 años.
A pesar de que Matzpen ya no tiene la misma forma de antes, podemos afirmar que sus ideales aún permanecen y sus antiguos integrantes, en su mayoría, siguen siendo leales a sus convicciones.
Se afirma en el film que los militantes de Matzpen ¨fueron activos en los márgenes de la política israelí¨, no obstante, fue un fenómeno extremadamente valioso, porque fueron entre los primeros que rompieron el silencio y tuvieron el coraje de alzar sus voces contra la corriente, siendo judíos permitía que otros siguieran su ejemplo sin temor a ser tildados de antisemitas.
La experiencia de otros pueblos nos enseña que en los procesos de liberación nacional, es determinante el rol que desempeñan los sectores que se oponen a la ocupación para poner fin a la misma. El caso de Palestina y la ocupación israelí no es la excepción, pero lamentablemente observamos un retroceso de las fuerzas progresistas a favor del avance abrumador de la derecha y del ultra nacionalismo en Israel, que no sólo oprime al pueblo palestino y sus aspiraciones nacionalistas, sino también no tolera a sus propios ciudadanos que puedan discrepar con sus políticas, al punto de asesinar a su propio premier Itzhak Rabin, halcón sionista comprobado, por haber firmado los Acuerdos de Oslo.
Ehud Barak, ministro de defensa y otros dirigentes de Israel afirman diariamente que su ejército es el que más moral y que más valores tiene en todo el mundo, pienso que las denuncias y muchas imágenes difundidas demuestran lo contrario.
Daniel Cohen-Bendit afirma en este film que escribió en el año 75 ò 76 que Matzpen es el honor de Israel, personalmente estoy de acuerdo. No obstante, siempre fueron sectores minoritarios que abrazan ideas similares.
Ojalá Israel tenga más honor.
También quisiera destacar lo que dice Haim Hanegbi al final de esta película, que si hubiera algo por el cual se sentiría orgulloso es que se haya opuesto firmemente a la ocupación israelí en 1967 y en otra parte donde dice que ha mantenido su humanidad y que vivió sin vergüenza.
Como palestino que ha sufrido en carne propia este conflicto, sus amarguras y consecuencias, envío un cordial saludo y un sincero reconocimiento a Matzpen y a todos los israelíes que no han perdido su humanidad y que nos hacen creer aún en esta humanidad.
Vaya mi reconocimiento a mis entrañables amigos y compañeros que formaron parte de Matzpen, Eduardo Mosches, Peter Gellert y Pedro Lieger entre otros.
lunes, 24 de agosto de 2009
Lev Grinberg "Sin palabra: En busca de un lenguaje para resistir 'la Cosa Sin Nombre' israelí"
Gracias a Federico Donner por el envío de la traducción al español.
Aquí subo la traducción que saldrá publicada en el próximo número (23) de la revista Nombres del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
Sin palabra: En busca de un lenguaje para resistir “la Cosa Sin Nombre” israelí[1].
Por Lev Luis GrinbergDepartamento de Sociología y Antropología, Universidad Ben Gurion del Neguev.
Traducción de Federico Donner
Abstract: Este escrito cuestiona las palabras utilizadas para criticar la represión israelí sobre los palestinos por su ineficacia en la lucha política y por ser críticamente insuficientes. Se argumenta que no hay siquiera una palabra disponible que comprenda el fenómeno de constante desposesión, represión violenta y de atribución de culpas a la resistencia palestina en tanto terrorismo. Los expertos no son capaces de sugerir un concepto comprehensivo que pueda de una vez describir, analizar y criticar el fenómeno, y se sirven de términos existentes pero inapropiados –como ocupación, apartheid, colonialismo y sionismo- o inventan nuevos vocablos como etnocracia, politicidio, Bantustán, espaciocidio, sociocidio, o genocidio simbólico. Todos estos conceptos son discutidos aquí; se argumenta que son parcialmente correctos, pero no totalmente adecuados. El presente paper apunta a revelar la existencia de un sofisticado régimen capaz de cooptar cada palabra crítica y de presentar siempre a Israel como un régimen democrático e ilustrado, una víctima de la violencia palestina. Se denuncia que la incapacidad de crear un lenguaje crítico es uno de los obstáculos para desarrollar una resistencia eficaz contra el régimen.
Palabras clave: Sionismo. Ocupación israelí. Resistencia palestina. Conflicto israelí–palestino.
En agosto de 1967, dos meses después de que Israel expandiera sus fronteras durante la guerra árabe–israelí, los líderes del entonces gobernante Partido Laborista mantuvieron una interesante discusión acerca del futuro control sobre los territorios recientemente conquistados, a los que se referían como “los territorios administrados”. El Primer Ministro Levi Eshkol le dijo a la Ministra de Relaciones Exteriores Golda Meir que él entendía que “ella estaba complacida con la dote pero no con la novia”. La novia indeseada era el componente humano de la reciente conquista: los palestinos. “Por cierto éste es el caso” respondió Meir, “¿pero has visto alguna vez que alguien reciba la dote sin la novia?... Sin embargo, es lo que todos nosotros queremos. No me gustaría otra cosa que recibir la dote y que alguien más reciba a la novia…Pero las dos cosas van de la mano” (Beilin 1985, 46).Así es como Israel lidia con los palestinos; intenta separar a la novia de su dote, forzar una relación sobre la novia, y apropiarse ilegalmente de su dote fuera del matrimonio. La ilegalidad de las acciones de Israel está estructurada en la relación del estado con los palestinos. No ha habido boda alguna, y no hay planes de casamiento. Esta es la cosa sin nombre: el proceso continuo de robar la dote por fuera del matrimonio y de esconder la acción ilegal al presentarla como provisional. Durante este proceso, la novia es despojada de su dote, sus movimientos son restringidos, es encarcelada para impedir que interfiera, y su resistencia contra las acciones de su marido abusador es retratada públicamente como agresión[2]. ¿Cómo podemos llamar a este proceso? Frente a la ausencia de una terminología más adecuada, voy a referirme a ello como a la Cosa Sin Nombre. El hecho de que no contemos con palabras para definir la relación entre Israel y Palestina es el principal problema político que enfrentan los opositores a la opresión de Israel sobre los palestinos. La ausencia de palabras indica que no existe ni un consenso respecto al significado del proceso ni tampoco sobre la lucha contra ese proceso. ¿Cómo es posible oponerse a algo que ni siquiera tiene un nombre? ¿Cómo es posible comprenderlo y modificarlo?
El lenguaje crítico necesita ser capaz de designar significados, determinar responsabilidades y rectificar las injusticias. Sin embargo, cada palabra subversiva que expone y condena la intención y el significado de las acciones de Israel en el contexto palestino es esterilizada, arrancada de su contexto político y despojada de su verdadero significado en el momento en que emerge. Las palabras que utilizamos encubren el proceso en curso del robo de la dote, el silenciamiento y la humillación de la novia, y la destrucción de su futuro. El deseo de la novia de quedarse con su propiedad no se considera como algo dado, y sus protestas son descriptas como agresivas e injustas. No poseemos palabras para describir este proceso complejo, inconciente y sofisticado. Todas nuestras palabras se vuelven cómplices del encubrimiento y esto, a su vez, nos hace cómplices del encubrimiento. La Cosa Sin Nombre co-opta a la oposición israelí. Cada acto de resistencia política se convierte en una expresión de la “ilustrada democracia israelí”, y estos mismos esfuerzos de resistencia son los que finalmente ayudan a legitimar a la Cosa Sin Nombre.No poseemos palabras para criticar este proceso de humillación y robo, en el cual Israel se presenta a sí mismo como la víctima y a la novia como el agresor violento, incivilizado e irracional. Israel se describe a sí mismo como una democracia ilustrada –“la única democracia en el Medio Oriente”– y considera que “ellos” poseen un régimen tiránico, corrupto y violento que apunta a dañar a los judíos y a arrojarlos al mar sin ninguna razón. Según esta dicotomía geográfica, “aquí” está la democracia y “allí” la ley militar. Sin embargo, en la realidad, la línea imaginaria entre ambos es cruzada una y otra vez[3]. A ambos lados de la frontera, los judíos detentan privilegios y a los palestinos se les niega la igualdad de derechos. El estado, no obstante, distingue entre el status de los ciudadanos palestinos de Israel y el de los palestinos de la Ribera Occidental, el de los de la Franja de Gaza (desde 2005), y el de aquellos que viven como refugiados en áreas fuera del control israelí (desde 1948). Estas divisiones y clasificaciones le permiten a Israel desmembrar al pueblo palestino y presentarse a sí mismo como carente de un interlocutor para entablar un diálogo que tenga por objeto contener la violencia y negociar una solución política. Los judíos del lado “democrático” de la frontera se benefician con la desposesión de los palestinos y son convocados por la misma democracia para servir en las fuerzas armadas fuera de las fronteras israelíes con el objeto de “defender” la ocupación. La ilusión de la frontera mantiene la ilusión de Israel en tanto estado democrático. Esta es, sin embargo, una “democracia imaginaria[4]”. Después de todo, si no fuera por la frontera, nadie jamás habría soñado en reivindicar que el régimen que gobierna el área bajo control israelí es democrático.“Desconexión” de la Gaza “Ocupada”La Cosa Sin Nombre no es exactamente “apartheid”, pero tampoco es “ocupación”. Estos dos términos son ampliamente empleados en los esfuerzos por condenar al control israelí y a la discriminación racial, pero ninguno de ellos comprende satisfactoriamente, describe o analiza el fenómeno en toda su extensión. Por esta razón, los términos fracasan a la hora de trazar un sendero para luchar contra ella. No es un apartheid, en el cual un grupo particular es marcado, separado y despojado de sus derechos colectivos. En estos casos, el objetivo político de la resistencia es claro y consensuado: un hombre–un voto, más precisamente, el desmantelamiento del régimen racista y la consecución de la igualdad de derechos y de la democracia. Pero la Cosa Sin Nombre distingue entre diferentes grupos de palestinos, algunos de los cuales se encuentran en condiciones más favorables que el apartheid. Estos son los palestinos ciudadanos de Israel, cuyos limitados derechos civiles y políticos les permiten avanzar hacia demandas democráticas por una completa igualdad. Cada uno de los otros grupos palestinos tiene diferentes demandas provenientes de sus distintas condiciones: aquellos que viven fuera de las fronteras del control israelí reclaman el derecho al retorno; aquellos que viven bajo un régimen militar reclaman independencia para conformar un estado; y aquellos prisioneros dentro de la Franja de Gaza demandan control sobre sus fronteras. Esta división y desmembramiento del pueblo palestino en subgrupos le impide llevar a cabo una lucha nacional unificada por la independencia. También priva a los ciudadanos judíos de Israel de apoyar su lucha, tal como hicieron muchos ciudadanos blancos de Sudáfrica.
La Cosa Sin Nombre no es exactamente una ocupación, de acuerdo con el significado admisible del término. Un Régimen de Ocupación es el resultado de una guerra y, según la legislación internacional, se define como temporal. Si estuviera claro que éste es un caso de ocupación beligerante, la comunidad internacional estaría obligada a llevar a los líderes del gobierno israelí a juicio, ya que la mayoría de sus acciones están prohibidas por la legislación internacional. Esto es cierto respecto al establecimiento de los asentamientos; el castigo colectivo; las demoliciones de casas; las restricciones para el desplazamiento; la construcción del muro de separación; y el asesinato de civiles y líderes políticos[5]. Si tanto la opinión pública internacional como la israelí vieran al control israelí sobre “los territorios” como una ocupación, entonces los actos de los palestinos precisarían ser considerados legítimos, y no actos de “terrorismo”. La Cosa Sin Nombre, que no es ni apartheid ni ocupación, paraliza y frustra todas las estrategias de resistencia –estrategias israelíes, estrategias palestinas, y la mayoría de las estrategias binacionales conjuntas[6]. La ausencia de una estrategia política de resistencia se ve reflejada en nuestra incapacidad de Nombrar la Cosa que es resistida. Lo opuesto también es cierto: la ausencia de un nombre hace más difícil el desarrollo de una estrategia política de resistencia. Desde 1967, la Cosa Sin Nombre se refiere a sí misma como un “Estado Judío y Democrático”[7]. Dentro del marco de este estado, la novia no sólo es indeseada, sino también peligrosa: después de todo, ella está ahora embarazada y presenta una “amenaza demográfica”. Es sorprendente, sin embargo, que aquellos judíos israelíes que se consideran a sí mismos como parte del “campo de la paz” hablen del mismo modo, en términos de amenaza demográfica, adoptando así el lenguaje de Levy Eshkol y Golda Meir respecto a la novia indeseada. Mientras este sea el lenguaje que empleen los partidarios israelíes del proceso de paz, no habrá ninguna chance de forjar una asociación política entre los judíos y los palestinos en la lucha por relaciones justas y equitativas, sea bajo la forma de un divorcio justo (la “solución de dos estados”) o de un matrimonio legal (la “solución de un estado”).
No hay palabras adecuadas. Esto es porque ellas siempre están desconectadas de su contexto político e histórico y sirven para ocultar la opresión de la novia y el robo de su dote. Consideremos, por ejemplo, el término “estado palestino”. En el momento en que el Primer Ministro Ariel Sharon aceptó la Hoja de Ruta y anunció su apoyo al establecimiento de un estado palestino, quedó claro que este estado se había convertido también en un medio para seguir camuflando el continuo robo de la dote. El significado político de la estatalidad es la soberanía sobre el territorio y un ejército capaz de defenderlo (Tilly 1992; Weber 1964). Nadie, sin embargo, le está ofreciendo a los palestinos un estado de acuerdo a esta definición del término.
Las palabras tienen poder. Movilizan gente y crean realidad, emociones e identificaciones. No obstante, cuando ellas son castradas y sacadas fuera de contexto, debilitan, crean ilusiones y des-politizan. Consideremos por ejemplo, el poder de la palabra “desconexión”, la cual fue utilizada por las autoridades israelíes para referirse a la retirada de Israel de la Franja de Gaza. “Silencio–estamos desconectando”, dijeron en el 2005. No podemos hablar de nada –ni de cuestiones políticas, especialmente de la desconexión en sí, ni de su naturaleza unilateral, o del desastre que probablemente ocurra si no se lleva a cabo dentro del marco de un acuerdo con el régimen del otro lado de la frontera[8]. Cuando Ariel Sharon comenzó a hablar en la lengua de aquellos que se conocen como “los oponentes de la ocupación”, los cooptó, haciéndolos parte del campo pro–desconexión, y él se transformó así en “un hombre del campo de la paz”. Sharon comenzó a utilizar muchas “palabras de paz” y sus sucesores Olmert y Livni lo siguieron en esa misma tradición: “estado palestino”, “retirada”, “evacuación de los asentamientos”, “asentamientos ilegales” y “paz”. Sharon anunció que “la ocupación es mala para Israel” y sus palabras fueron automáticamente adoptadas como evidencia de que el campo de la paz estaba en lo cierto, sin examinar el significado de la palabra “ocupación”. Luego quedó claro que su objetivo era controlarlos desde fuera, creando guetos gigantes y monitoreando de cerca todas las entradas y salidas. Y el “campo de la paz”, que apoyaba la desconexión, apoyó más tarde el bombardeo de Gaza y el asesinato de ciudadanos palestinos. El plan de desconexión atrapó a partidarios de la paz y a oponentes de la ocupación en la pegajosa telaraña de la des-contextualización de la palabra y de la constante des-politización y encubrimiento de los actos de robo y humillación de Israel. El entusiasmo producido por las declaraciones de Sharon y por el plan de desconexión ilustró las dificultades estructurales implicadas en la resistencia a este régimen evasivo, en tanto no tenga nombre –es decir, mientras seamos incapaces de definir apropiadamente al régimen dominante y al enemigo político. Sin un nombre, no podemos definir quiénes somos “nosotros” ni quiénes son “ellos”. Resulta imposible movilizar participantes para una lucha o deslegitimar con éxito algo que ni siquiera podemos llamar por su nombre.Este régimen deja a los palestinos sin estrategias de resistencia efectivas y legítimas. Su uso de la violencia es considerado como evidencia de que quieren asesinarnos. Ese uso es nombrado como “terrorismo”, y la guerra contra él resulta así retratada como legítima. Cuando ellos intentan trabajar diplomáticamente y evitar la violencia, el robo continúa ininterrumpidamente y las negociaciones devienen en un “proceso” sin fin. Esto es lo que sucedió en los siete años de la “paz imaginaria” (1993-2000) durante los cuales el gobierno israelí duplicó la población de colonos en los territorios, construyó “carreteras de circunvalación[9]” para asegurar el movimiento de los colonos y fragmentó a la población palestina de la Ribera Occidental en cientos de asentamientos aislados[10]. La frontera imaginaria también frustra todas las estrategias palestinas: cuando ellos operan violentamente dentro de la línea verde, esto prueba que quieren “arrojarnos al mar” y que “no tenemos a nadie con quien hablar”. El asesinato de colonos dentro de los territorios ocupados, sin embargo, no perturba demasiado a la mayoría de los israelíes que viven dentro de las fronteras soberanas de Israel. Esto es porque se considera que tales actos suceden “allí” y dañan a “ellos” –“los colonos”– que son vistos como aquellos que tientan al destino y que corren un riesgo sólo por vivir “allí”. En otras palabras, porque los israelíes imaginan al estado de Israel como democrático y soberano dentro de sus fronteras previas a 1967, los ataques dentro de estas fronteras son vistos como agresión palestina que requiere una respuesta. Parte del problema estriba en la ilusión de que en realidad existe una frontera, y que los judíos israelíes que viven dentro de las fronteras soberanas de Israel de algún modo no forman parte del crimen cometido “allí”, en “los territorios”.Imaginario Académico e Irrelevancia PolíticaEn un esfuerzo por librarnos del abrazo de oso del régimen que nos transforma en complices de su crimen, muchos académicos han sugerido nuevas palabras y conceptos. Dos ejemplos destacados son el término “Etnocracia” de Yiftachel (2006) y el término “politicidio” de Kimmerling (2003). Ophir (2004) y Azoulay (2004) se han referido a “el Campo” como a una máquina para “purificación postergada”. Además, Hanafi (2009) habla de “espacio-cidio[11]”. Salah Abdel-Jawad utiliza el término “socio-cidio” (Abdel-Jawad, paper inédito, “Sociocide: A New Concept to Explain the Zionist and Israeli Policy toward the Palestinian People”), y Ghanim (2008) ha sugerido el término thánato-política. Shenhav (2007) ha cuestionado totalmente la existencia de la línea verde, arguyendo que “la ocupación no se detiene en los puestos de control carretero[12]”. Raz-Karkotzkin (2007) ha propuesto una perspectiva “bi-nacional”, aunque reconoce que esto no refiere a un programa político sino a una conciencia alternativa. Los periodistas también se han sumado al esfuerzo de “nombrar”: Eldar (2003), por ejemplo, ha acuñado el término “Bantustina” para destacar el establecimiento de Bantustanes en Palestina. Finalmente, mi propio trabajo académico me ha llevado a proponer términos tales como “democracia imaginaria”, “paz imaginaria” y “democracia de ocupación"[13].
Todos estos esfuerzos han sido influidos por las teorías post-modernas y post-coloniales que han florecido en Israel desde los años noventa. Sin embargo, a pesar de que estas teorías se enfocan fundamentalmente en la crítica de palabras, lenguaje y discurso, ellas también fracasaron en la tarea de liberarnos de nuestra crisis de palabras. Somos nosotros quienes en realidad estamos llevando a cabo un proceso de “desconexión”, porque nos estamos encerrando en la torre de marfil de las palabras complejas, dentro de una comunidad de académicos pequeña, íntima y condescendiente. Todos los intentos de desarrollar un vocabulario que sea capaz de analizar y condenar simultáneamente comienzan y terminan como proyectos académicos de individuos que publican artículos para su propia promoción profesional. Estos conceptos no penetran el discurso público, sino más bien permanecen desconectados, atrapados dentro de la comunidad académica.
Nuestros intentos de crear un vocabulario provienen de la crisis de palabras que enfrenta la oposición a la ocupación. He aquí un ejemplo: acabo de usar la palabra “ocupación” y al hacer eso recreé la ilusión de una frontera. Me he apartado a mí mismo de “allí” e involuntariamente me transformé en un cómplice con en el engaño del “plan de desconexión” y de la Cosa Sin Nombre. Todas las palabras que nosotros proponemos son castradas y silenciadas y fracasan al intentar emerger como parte de un lenguaje común con significado colectivo, público y político. Términos tales como “colonialismo”, “colonización” y “sionismo” son también incapaces de explicar, describir, o desafiar la compleja realidad de la situación.
Este no es exactamente un caso de colonialismo, porque no hay un proyecto civilizatorio. Israel no pretende “modernizar” a los palestinos y no los está convirtiendo ni los está transformando en buenos ciudadanos. En contraste con los regímenes coloniales que intentan sacar provecho de su control sobre regiones distantes, Israel no invierte “allí” en rutas o infraestructura para la “población local” ni establece “allí” empresas que complementen la economía israelí. En realidad, sucede todo lo contrario. Israel destruye infraestructura, edificios y fábricas. Sin embargo, la primera y principal diferencia entre la Cosa Sin Nombre y el colonialismo radica en el hecho de que Israel no se encuentra separado de los “territorios” ni por el mar ni por fronteras. Más aún, no existen aparatos estatales separados que oficien como un dispositivo de control colonial. Por ende, no hay nada que facilite una lucha anti-colonial dirigida a la expulsión de los gobernantes extranjeros, a la descolonización y a la creación de una situación post-colonial.Tampoco es un caso de “colonización”, en la medida en que no hay un completo desplazamiento de la población palestina como en Australia; no hay asesinato en masa, como fue el caso de Estados Unidos; ni tampoco existe una incorporación de la población local a través de la subordinación a los aparatos estatales creados por los colonos, como en el norte y el sur de África y en América del Sur y en América Central. Si las cosas hubieran tomado ese curso, habría sido posible luchar por la democracia y por la igualdad de derechos con los colonos europeos, como en Sudáfrica, o por la independencia y la expulsión de los colonos, como en Argelia. El emborronamiento de la frontera y la división de los palestinos en subgrupos son las características salientes de la Cosa Sin Nombre que impide la lucha por la liberación, por lo que resulta que no hay sólo un régimen al cual oponerse[14].Tampoco es un caso de sionismo. El uso del término “sionista” es un claro reflejo de la crisis de palabras que enfrentamos. El concepto sionismo ha devenido en un fetiche, una especie de clave de acceso proferida por muchos con el objeto de expresar el deseo de hacernos zafar de nuestra co-optación a manos de las palabras y de la Cosa Sin Nombre. El uso crítico de la palabra sionismo expresa un deseo legítimo de no pertenecer a la colectividad ladrona que está abusando de la novia. Sin embargo, la palabra sionismo tampoco describe eficazmente la situación. Además, a los ojos de la mayoría de la población israelí que se considera como sionista y que entiende al sionismo como patriotismo y a la negación del sionismo como la negación de la existencia del estado y de su derecho a la existencia colectiva, el término “sionismo” no expresa suficientemente una condena efectiva. Siempre que carecemos de un término, podemos utilizar la palabra sionismo y eso nos da la sensación que hemos dicho algo con sentido. En realidad, sin embargo, no hemos dicho nada. A fin de cuentas, el deseo de los colonos judíos de establecer una comunidad nacional en Eretz Israel (Palestina) no debió haber llevado teleológicamente hacia la forma monstruosa que detenta actualmente, la Cosa Sin Nombre. Los primeros líderes sionistas nunca habían soñado que su empresa pudiera llevar a cuatro décadas de gobierno militar, al asesinato de líderes políticos desde el aire y al bombardeo de la población civil sobre la base de la “defensa propia”. La Cosa Sin Nombre es un fenómeno histórico concreto, el resultado de una secuencia peculiar de eventos incomparables que nos ha traído hasta el presente. Por lo tanto, cuando llamamos a la Cosa Sin Nombre con el Nombre “sionismo”, otra vez la sacamos de su contexto histórico y político, la des-politizamos y la desconectamos del discurso público. El uso de la palabra sionismo es, por lo tanto, un intento más de escapar a la crisis de palabras. “La Izquierda” y la “Paz”Hubo un tiempo en que esta Cosa tuvo un nombre. Se llamaba “movimiento de colonización de trabajadores” (MCT, en hebreo tnuat ha-hityashvut ha-`ovedet) –una extraña mezcla de colonización y de construcción de un estado nacional llevada adelante en nombre del socialismo. Hasta 1948, el MCT fue la fuerza dominante en el movimiento sionista. Como tal, él le dio forma a la estrategia de colonozación segregadora, a través de la cual los colonos judíos aspiraban a controlar “el máximo territorio posible con el mínimo número de árabes[15]”. Fue la colonización de trabajadores la que intentó despojar a la novia de su dote incluso antes de 1948, y fue también la que le robó a la novia la dote que quedó luego de la Nakba. Los industriales, los dueños de plantaciones de cítricos y los burgueses urbanos no aspiraban a lograr una separación total entre judíos y árabes, porque procuraban mano de obra barata (Shapira 1977). Lo mismo era cierto respecto al movimiento nacionalista Revisionista, no por este motivo, sino porque ellos pretendían gobernar sobre ambas orillas del río Jordán (incluyendo la Jordania actual) y para este fin deseaban concederle a la novia los derechos mínimos de la “autonomía cultural[16]”. Existían también los partidarios del “sionismo espiritual” –como Ehad Ha’am, Martin Buber y Yehuda Leib Magnes– quienes creían que no era el estado en sí lo que resultaba importante, sino la comunidad cultural que éste albergaba (Heller 2003). Todos estos grupos se oponían a la metáfora de Eshkol y Golda, que guiaba la estrategia del movimiento de asentamiento obrero basada en el deseo de que “otro” tomara a la novia y que “nosotros” retengamos la dote.Después de 1967, Moshe Dayan sugirió resolver el dilema de Eshkol y Golda por medio de una “división funcional” de la Ribera Occidental: el ejército israelí controlaría el área, mientras que la monarquía jordana controlaría al pueblo (sólo a los palestinos, por supuesto; el ejército israelí “defendería” a los colonos israelíes). Históricamente, el periodo que siguió a 1967 atestiguó la emergencia de una compleja situación que separó al movimiento laborista y a sus partidarios, los europeos de clase media dentro de “las fronteras soberanas de Israel”, de los colonos nacionalistas-religiosos ubicados en los territorios, quienes se comprometieron a continuar la estrategia de colonización del MCT. De esta manera, el MCT sufrió una metamorfosis: sus herederos biológicos pasaron a ser denominados como “la izquierda”, mientras que aquellos que continuaban sus prácticas colonizadoras pasaron a ser conocidos como “la derecha”. Esta confusión conceptual ha resultado en una des-politización y les ha facilitado a aquellos ahora conocidos como “la izquierda” que se libren de la responsabilidad sobre lo que los colonos de “la derecha” le están haciendo a los palestinos “allí”, cruzando la frontera del “estado” “democrático”. Por lo tanto, “nosotros” no somos los “colonos ocupantes” –“ellos” lo son[17]. Luego de que el Likud llegó al poder en 1977, otra palabra fue transformada dramáticamente: “paz”. Menachem Beguin firmó un tratado de paz con el presidente egipcio Anwar Sadat. Además del acuerdo respecto a la devolución de la península del Sinaí a cambio de paz, los dos países también se pusieron de acuerdo sobre el proceso que teóricamente iba a conducir hacia la paz con los palestinos. Según este acuerdo, se establecería la “autonomía palestina” en los “territorios” que serían administrados por un consejo electo. El consejo negociaría con el gobierno israelí un convenio sobre el status permanente que sería alcanzado en el plazo de cinco años. Desde el acuerdo de paz con Egipto, el término “proceso de paz” ha sido utilizado para referirse al permanente control militar sobre los palestinos, al robo de sus tierras y a la deslegitimación de su resistencia.La asociación habitual entre las palabras “izquierda” y “paz” es falsa y engañosa. En el contexto israelí, la “izquierda” no es un concepto político sino una representación cultural de la comunidad Sabra, a saber, descendientes de los immigrantes europeos que nacieron en el pais.[18] La “paz imaginaria” del “gobierno de izquierda” (1992-1996) resultó de hecho en la duplicación de la construcción de colonias, la construcción de “asentamientos ilegales” y la escisión de la tierra a través de las carreteras de circunvalación, controles carreteros y el muro de separación. La paz imaginaria es lo que llevó a la “izquierda” al reclamo de la construcción del “muro de separación” y a la “desconexión” unilateral de Gaza. Al mismo tiempo, la izquierda ignoró por completo a la ruta del muro y al destino de los palestinos en la Franja de Gaza y en la Ribera Occidental, es decir a los guetos establecidos más allá de los cercos.Genocidio SimbólicoNuestra crisis de palabras se volvió crítica en el contexto de la represión de la Segunda Intifada y de la casi completa ausencia de crítica y protesta de parte de la “izquierda” israelí. La ausencia de un amplio movimiento político, opositor al uso desproporcionado de la violencia a manos de Israel y la ausencia de una meta común entre los opositores a la represión, nos ha sacado de la esfera pública y nos ha impedido hablar en público. Nuestra escasez de palabras nos silenció y paralizó. El silenciamiento impide no sólo nuestra existencia en la esfera pública sino también la existencia de una comunidad política que se oponga a las políticas israelíes. Ya sea en tanto individuos o como grupos de activistas, tenemos palabras para comunicarnos internamente, pero no existimos como un movimiento con una voz crítica propia. Nosotros no existimos como una entidad política que desafía al status quo y que propone una forma alternativa de pensamiento.
Luego de la ocupación por parte de Israel de las ciudades de la Ribera Occidental y del asesinato de cientos de palestinos en abril de 2002, un grupo de activistas, intelectuales y artistas se reunieron en un teatro de Tel Aviv para protestar contra los horrorosos actos israelíes. No obstante, a pesar de que se profirieron muchos discursos, el participante más impresionante fue el actor y director Muhammad Bakri. Bakri se paró sobre el escenario en silencio durante cinco minutos, como si tratara de decir algo pero en realidad sin decir nada, hasta que finalmente pronunció las siguientes palabras en hebreo: “Bendito seas Señor, que no me hiciste judío[19]”. En efecto, en nombre de la protección de los judíos, el gobierno israelí lleva a cabo actos atroces que no tienen absolutamente nada que ver con el judaísmo. ¿Cómo se llama eso? ¿Cómo podemos explicarlo y entenderlo? ¿Cómo podemos condenarlo? La crisis de palabras de los judíos es clara. Bakri también carece de palabras, pero al menos él pudo despojarse de la responsabilidad de las acciones de su país –Israel– contra su pueblo, los palestinos. Durante un período de tres años publiqué artículos en el extranjero criticando y condenando la represión israelí, pero ellos fueron ignorados en Israel[20]. Esto fue así hasta la publicación de un artículo en Bélgica condenando a Israel por el asesinato de Sheikh Yassin. Mi artículo hizo estallar una respuesta particularmente furiosa debido a su introducción de un par de palabras que no podían ser co-optadas –“genocidio simbólico” (Grinberg 2004). Las respuestas agresivas que recibí me suministraron de primera mano el gusto de la violencia paralizante y acalladora[21]. Mis atacantes tergiversaron mis palabras, mientras que mis defensores argumentaron que yo tuve el derecho de expresarme. Al mismo tiempo, aquellos cercanos a mí declararon que estaban de acuerdo con mis posiciones políticas. Sin embargo, el resultado de la respuesta acalladora a mi artículo fue que nadie le prestó ninguna atención a su contenido. ¿Por qué mis palabras causaron semejante tormenta? ¿Por qué tuve que ser silenciado? Me parece que mucha gente se indignó por mi exposición del vínculo entre la humillación y la desposesión de los palestinos, y la habilidad de cometer asesinato como si fuera un acto de legítima autodefensa en el cual Israel era la víctima. Los actos de robo y humillación de Israel dañan al colectivo palestino, su sentido del orgullo y su sentimiento nacional. También encienden los reclamos de restauración de los derechos de la novia encarcelada. La victimización de Israel y la proyección de su propia imagen como la de un país que actúa en defensa propia tiene sus raíces en un momento y en un lugar diferentes: la Europa de los años cuarenta. De este modo, se amputa a la opresión de su contexto político inmediato.
Desde octubre de 2000, el genocidio simbólico se ha vuelto la característica más prominente de la Cosa Sin Nombre. Desde mi punto de vista, el término genocidio simbólico alude a todos los tipos de ataques contra los objetos que simbolizan a un pueblo y que le proporcionan un significado y una esperanza para el futuro: elementos tales como la tierra, la comunidad, los niños, la juventud, manifestaciones, la protesta, los activistas y los líderes. Es un intento de privar a la novia de toda esperanza de casarse honrosamente y de forjar una relación basada en la igualdad, o bien de obtener un divorcio justo y de recuperar su dote. Una esperanza tal fue creada por los acuerdos de Oslo, los cuales por primera vez nos permitieron imaginar de manera realista un estado palestino dentro de las fronteras de 1967. Sin embargo, la réplica de Binyamin Netanyahu a esta esperanza fue bajar las expectativas palestinas. El genocidio simbólico alude al esfuerzo en marcha desde octubre de 2000 para crear desesperación en el pueblo palestino y para convencerlos de que jamás podrán librarse del control de su marido indeseado e ilegal, que los golpea y les roba su propiedad. Moshe Yaalon fue el Jefe del Estado Mayor de Israel entre 2002 y 2005, durante la represión de la Segunda Intifada, y en calidad de tal encabezó el mecanismo generador del vocabulario lavado empleado por el régimen israelí. Según él, el objetivo de la represión fue “quemar la conciencia palestina[22]”. Yo llamo a este intento de “quemar la conciencia palestina” un genocidio simbólico. Luego de que Israel fracasó en “quemar la conciencia palestina” y sacó a sus fuerzas y colonos de Gaza en 2005, intentó “quemar la conciencia de Hezbollah” en el verano de 2006, y luego del fracaso en el Líbano, intentó “quemar la conciencia del Hamas” en Gaza, a lo cual me refiero como el “Enero Negro” de 2009[23]. Las palabras “genocidio simbólico” provocaron respuestas tan extremas porque tocaron uno de los nervios más sensibles de la sociedad israelí: el nervio que es la fuente de la legitimidad de la Cosa Sin Nombre. La fuente de legitimidad para robarle a la novia y acusarla de agresión no es simplemente colonial o imperial y no proviene tampoco de la arrogancia del hombre blanco sobre el resto o de la sensación de superioridad de occidente sobre oriente. Más bien, lo que legitima a la Cosa Sin Nombre según el punto de vista de Israel es el hecho de que nosotros, las víctimas del Holocausto, somos la suprema víctima a-histórica de la historia humana a través de las generaciones. Para ser claros, los judíos fueron una de las víctimas más graves de la Europa ilustrada y del nacionalismo cristiano (secundados sólo por los pueblos nativos del continente americano) y su intolerancia hacia la alteridad. La Cosa Sin Nombre describe a los palestinos como parte del fenómeno a-histórico de persecución a los judíos simplemente porque son judíos, y de este modo niegan sus derechos colectivos y los proyectan como una amenaza.
No es sionismo y no es algo que existió en la década de 1930 o de 1950. Es algo duro y crudo, inventado y manipulado por el Primer Ministro Menachem Beguin con el objeto de legitimar la impopular primera guerra del Líbano, cuando comparó a Arafat escondiéndose en su búnker en Beirut con Hitler en Berlín. Esto devino en el mito que le permitió a la identidad israelí, que estaba desmoronándose luego del estallido de la segunda Intifada hacia finales del 2000, volver a cristalizarse[24]. De acuerdo con el mito religioso, “en cada generación se alzan para aniquilarnos”. A pesar de que el significado moderno y actual de esta aniquilación es el anti-semitismo y el Holocausto, los reclamos palestinos son entendidos como intentos de exterminar a la colectividad judía. Es así como los reclamos de los refugiados palestinos son representados. Lo mismo sucede con el reclamo de los ciudadanos palestinos de Israel por un estado democrático (“un estado de todos sus ciudadanos”), así como con el reclamo de aquellos palestinos que viven bajo el régimen militar por un estado palestino independiente sobre el 22% de la dote, con su propio ejército para defenderse.A través del empleo del discurso del Holocausto y de describirse a sí mismo como una víctima, Israel niega la crítica internacional sobre sus políticas y desestima tales críticas como una expresión de anti-semitismo. Este no es el resultado de un sentimiento de superioridad colonial, pero sí de una combinación de cínica manipulación propagandística y de un trauma nacional real que sirve para borrar a la novia, para retratarla como homicida y para justificar que abusamos de ella. Esto nos permite pronunciar el deseo de que ella simplemente desaparezca (en las palabras de Yitzhak Rabin, “Que Gaza sea tragada por el mar”) o que alguien más se la lleve (un administrador egipcio de la Franja de Gaza). Este es un malestar incorporado al futuro: el miedo a la aniquilación colectiva del pueblo judío traducido a un consenso nacional, tanto de “izquierda” como de “derecha”, en el que los palestinos constituyen la “amenaza demográfica”. La mayoría de los judíos israelíes no tienen la intención de vivir codo a codo con la novia en una relación basada en la igualdad, y por ello son incapaces de vivir en Israel–Palestina sin vivir en conflicto. La incapacidad de reconciliarnos con el pasado judío y con la terrible pérdida de Europa nos impide mirar la situación con pragmatismo político y concentrarnos en el presente y en el futuro. No estamos “aquí” (Eretz Israel–Palestina) ni tampoco “allí” (Europa), o estamos en ambos lugares al mismo tiempo. Esta es la naturaleza a-política del lenguaje israelí –su desconexión del espacio y del tiempo.La inmigración a Eretz Israel y la creencia en el derecho a robar a la novia su dote están intrínsecamente vinculadas a la sensación colectiva de pérdida en otro lugar y al miedo a la aniquilación. Tales sentimientos no emergieron en 1967. Más bien, emergieron con el nacimiento del nacionalismo anti-semita en Europa y se convirtieron en un trauma nacional durante la Segunda Guerra Mundial. Netiva Ben-Yehuda, escritora y guerrera del Palmaj (1981, 181), proporcionó una clara expresión acerca de la confusión entre “aquí” y “allí” en su artículo sobre la guerra de 1948: “Cuando nosotros apuntamos nuestros fusiles sobre los árabes, jalamos los gatillos y matamos a los nazis”. El sentido de la auto-justificación y el vínculo entre la tragedia judía y la injusticia sufrida por los palestinos fue reflejado en una propuesta de la conducción del Mapai al gobierno alemán durante los años cincuenta. La propuesta sugería que los alemanes paguen una compensación no sólo a los sobrevivientes del Holocausto sino también a los refugiados palestinos (Lustick 2005). La mayoría de los israelíes ven al Holocausto como la fuente de legitimidad del establecimiento del estado de Israel, así como también del robo actual, eterno y a-histórico de la dote de la novia. Es la responsabilidad de los nazis alemanes y de la Europa anti-semita, sigue el argumento, no la “nuestra”. Nosotros somos las víctimas. Por esta razón, Europa no puede criticar las acciones de Israel porque ella es la fuente del anti-semitismo. Cuando Europa se atreve a criticar a Israel, eso significa que ella continúa siendo anti-semita.¿Cómo podemos contar esta historia? ¿Cómo la desmontamos? ¿Cómo podemos hablar de ella sin ser inmediata y agresivamente silenciados? ¿Cómo podemos traer a los judíos de Eretz Israel-Palestina de vuelta a la realidad, aquí y ahora, a la política concreta? ¿Cómo podemos extraerlos de su guerra a-histórica en contra de aquellos que quieren dañarlos? No hay respuestas ciertas para estas preguntas, pero está claro que debe ser un proyecto colectivo intelectual, académico y político al mismo tiempo. Separar a los académicos de la política aleja al pensamiento crítico del debate político, volviéndolo poco realista, introspectivo y carente de influencia. La tarea de crear un lenguaje crítico es la de conectar, no la de desconectar.Palabras que conectanLa dificultad de nombrar a la Cosa Sin Nombre radica en nuestra incapacidad de encontrar un término que incluya tanto al acto de robarle a la novia como a la descripción del marido abusador como víctima de su resistencia. Todos los términos críticos que nosotros los académicos inventamos (etnocracia, politicidio, campo, sociocidio, espaciocidio, Bantustina, democracia de ocupación) o que tomamos prestados de la esfera política (ocupación, colonialismo, sionismo, paz, estado palestino, línea verde, militarismo, colonización, apartheid) son sólo parcialmente adecuados, y no vinculan eficazmente a la descripción de la Cosa Sin Nombre con el análisis y la condena. Ellos son incapaces de articular una posición política crítica que defina la lucha y que cree una identidad colectiva de resistencia. Son fácilmente neutralizados al probar que son “incorrectos” o al usarlos fuera de contexto.De hecho, los términos que nos permiten hablar de manera más satisfactoria sobre la situación son términos árabes generados durante la lucha palestina: Intifada, Nakba, Tahadiya, Hudna. Estas son palabras que ninguna fuerza militar ha conseguido sofocar, que ningún político ha podido co-optar y que ningún medio de comunicación pudo ignorar. Estos términos se vuelven más poderosos cuando los judíos hebreo-parlantes los usan, y éste es el motivo por el cual los académicos y los activistas políticos comenzaron a utilizar términos árabes. Ta’ayush (convivencia), Tarabut (conexiones[25]). El uso de la terminología de la lucha palestina conecta a judíos y árabes y transforma al bi-nacionalismo en una estrategia política.Mi modesta contribución a la lucha, interpretada como tal retrospectivamente desde mi discurso espontáneo, es la propuesta de un vínculo adicional –un vínculo entre el horror y la frustración experimentada por los judíos de Europa y sus acciones en Eretz Israel–Palestina. De este modo, el término genocidio, que refiere a un acontecimiento en un lugar y en un tiempo distintos, se vuelve simbólico cuando es realizado dentro de la realidad del conflicto israelí–palestino. El gueto judío que sirvió para separar y marcar a los judíos en Europa sirve en el presente para separar, marcar, humillar y controlar a los palestinos aquí y ahora: el gueto de Gaza, el gueto de Ramallah, el gueto de Hebrón y los muros del gueto palestino. Pareciera que, para liberar el gueto palestino, es también necesario hacer salir a los judíos de los guetos europeos, de los cuales todavía necesitan ser completamente liberados.Referencias Bibliográficas- Azoulay, A. (2004). “On the Verge of the Catastrophe,” Paper inédito presentado en la conferencia Van Leer: “The Politics of Humanitarianism in the Occupied Territories”, 20 y 21 Abril de 2004.- Azoulay, A., & Adi, O. (2008). This regime which is not one: occupation and democracy between the sea and the river (1967–). Tel Aviv: Resling.- Beilin,Y. (1985). El precio de la unidad: El partido laborista hasta la guerra de Yom Kippur. Revivim, Ramat Gan [en hebreo].- Ben-Yehuda, Netiva. 1981. 1948: Entre calendarios. Keter, Jerusalén [en hebreo].- Eldar, A. (2003). “Camino a Bantustina” Haaretz, 17 de noviembre de 2008 [en hebreo].- Feige, Michael. 2002. Las Dos Riberas del Mapa: Gush Emunim, Paz Ahora y la configuración del espacio en Israel. Magnes, Jerusalén [en hebreo].- Ghanim, H. 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[1] “Speechlessness: In Search of Language to Resist the Israeli ‘Thing Without a name’”, publicado online el 21 de marzo de 2009, Springer Science + Business Media, LLC 2009. Estas ideas fueron presentadas por primera vez en la conferencia sobre “Colonialismo y Post–Colonialismo en Israel”, que se llevó a cabo en el Instituto Van Leer, Jerusalén, el 21 de marzo de 2005. Una versión previa fue publicada en hebreo bajo el título “La novia rechazada, la miseria del lenguaje de resistencia contra la ocupación” en Theory and Criticism 27 (2005) pp. 187-196. La versión hebrea original fue escrita en el contexto de la desconexión israelí de Gaza, pero a la luz de la reciente ofensiva en la Franja de Gaza he decidido hacer las actualizaciones necesarias y publicarlo en Inglés. International Journal of Politics, Culture, and Society, Springer Holanda, Volumen 22, Number 1 / marzo de 2009, pp. 105-116.
[2] Neve Gordon (2007) también empleó la metáfora de Eshkol para referirse a la separación de los palestinos de sus tierras como un medio de control militar.
Aquí subo la traducción que saldrá publicada en el próximo número (23) de la revista Nombres del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
Sin palabra: En busca de un lenguaje para resistir “la Cosa Sin Nombre” israelí[1].
Por Lev Luis GrinbergDepartamento de Sociología y Antropología, Universidad Ben Gurion del Neguev.
Traducción de Federico Donner
Abstract: Este escrito cuestiona las palabras utilizadas para criticar la represión israelí sobre los palestinos por su ineficacia en la lucha política y por ser críticamente insuficientes. Se argumenta que no hay siquiera una palabra disponible que comprenda el fenómeno de constante desposesión, represión violenta y de atribución de culpas a la resistencia palestina en tanto terrorismo. Los expertos no son capaces de sugerir un concepto comprehensivo que pueda de una vez describir, analizar y criticar el fenómeno, y se sirven de términos existentes pero inapropiados –como ocupación, apartheid, colonialismo y sionismo- o inventan nuevos vocablos como etnocracia, politicidio, Bantustán, espaciocidio, sociocidio, o genocidio simbólico. Todos estos conceptos son discutidos aquí; se argumenta que son parcialmente correctos, pero no totalmente adecuados. El presente paper apunta a revelar la existencia de un sofisticado régimen capaz de cooptar cada palabra crítica y de presentar siempre a Israel como un régimen democrático e ilustrado, una víctima de la violencia palestina. Se denuncia que la incapacidad de crear un lenguaje crítico es uno de los obstáculos para desarrollar una resistencia eficaz contra el régimen.
Palabras clave: Sionismo. Ocupación israelí. Resistencia palestina. Conflicto israelí–palestino.
En agosto de 1967, dos meses después de que Israel expandiera sus fronteras durante la guerra árabe–israelí, los líderes del entonces gobernante Partido Laborista mantuvieron una interesante discusión acerca del futuro control sobre los territorios recientemente conquistados, a los que se referían como “los territorios administrados”. El Primer Ministro Levi Eshkol le dijo a la Ministra de Relaciones Exteriores Golda Meir que él entendía que “ella estaba complacida con la dote pero no con la novia”. La novia indeseada era el componente humano de la reciente conquista: los palestinos. “Por cierto éste es el caso” respondió Meir, “¿pero has visto alguna vez que alguien reciba la dote sin la novia?... Sin embargo, es lo que todos nosotros queremos. No me gustaría otra cosa que recibir la dote y que alguien más reciba a la novia…Pero las dos cosas van de la mano” (Beilin 1985, 46).Así es como Israel lidia con los palestinos; intenta separar a la novia de su dote, forzar una relación sobre la novia, y apropiarse ilegalmente de su dote fuera del matrimonio. La ilegalidad de las acciones de Israel está estructurada en la relación del estado con los palestinos. No ha habido boda alguna, y no hay planes de casamiento. Esta es la cosa sin nombre: el proceso continuo de robar la dote por fuera del matrimonio y de esconder la acción ilegal al presentarla como provisional. Durante este proceso, la novia es despojada de su dote, sus movimientos son restringidos, es encarcelada para impedir que interfiera, y su resistencia contra las acciones de su marido abusador es retratada públicamente como agresión[2]. ¿Cómo podemos llamar a este proceso? Frente a la ausencia de una terminología más adecuada, voy a referirme a ello como a la Cosa Sin Nombre. El hecho de que no contemos con palabras para definir la relación entre Israel y Palestina es el principal problema político que enfrentan los opositores a la opresión de Israel sobre los palestinos. La ausencia de palabras indica que no existe ni un consenso respecto al significado del proceso ni tampoco sobre la lucha contra ese proceso. ¿Cómo es posible oponerse a algo que ni siquiera tiene un nombre? ¿Cómo es posible comprenderlo y modificarlo?
El lenguaje crítico necesita ser capaz de designar significados, determinar responsabilidades y rectificar las injusticias. Sin embargo, cada palabra subversiva que expone y condena la intención y el significado de las acciones de Israel en el contexto palestino es esterilizada, arrancada de su contexto político y despojada de su verdadero significado en el momento en que emerge. Las palabras que utilizamos encubren el proceso en curso del robo de la dote, el silenciamiento y la humillación de la novia, y la destrucción de su futuro. El deseo de la novia de quedarse con su propiedad no se considera como algo dado, y sus protestas son descriptas como agresivas e injustas. No poseemos palabras para describir este proceso complejo, inconciente y sofisticado. Todas nuestras palabras se vuelven cómplices del encubrimiento y esto, a su vez, nos hace cómplices del encubrimiento. La Cosa Sin Nombre co-opta a la oposición israelí. Cada acto de resistencia política se convierte en una expresión de la “ilustrada democracia israelí”, y estos mismos esfuerzos de resistencia son los que finalmente ayudan a legitimar a la Cosa Sin Nombre.No poseemos palabras para criticar este proceso de humillación y robo, en el cual Israel se presenta a sí mismo como la víctima y a la novia como el agresor violento, incivilizado e irracional. Israel se describe a sí mismo como una democracia ilustrada –“la única democracia en el Medio Oriente”– y considera que “ellos” poseen un régimen tiránico, corrupto y violento que apunta a dañar a los judíos y a arrojarlos al mar sin ninguna razón. Según esta dicotomía geográfica, “aquí” está la democracia y “allí” la ley militar. Sin embargo, en la realidad, la línea imaginaria entre ambos es cruzada una y otra vez[3]. A ambos lados de la frontera, los judíos detentan privilegios y a los palestinos se les niega la igualdad de derechos. El estado, no obstante, distingue entre el status de los ciudadanos palestinos de Israel y el de los palestinos de la Ribera Occidental, el de los de la Franja de Gaza (desde 2005), y el de aquellos que viven como refugiados en áreas fuera del control israelí (desde 1948). Estas divisiones y clasificaciones le permiten a Israel desmembrar al pueblo palestino y presentarse a sí mismo como carente de un interlocutor para entablar un diálogo que tenga por objeto contener la violencia y negociar una solución política. Los judíos del lado “democrático” de la frontera se benefician con la desposesión de los palestinos y son convocados por la misma democracia para servir en las fuerzas armadas fuera de las fronteras israelíes con el objeto de “defender” la ocupación. La ilusión de la frontera mantiene la ilusión de Israel en tanto estado democrático. Esta es, sin embargo, una “democracia imaginaria[4]”. Después de todo, si no fuera por la frontera, nadie jamás habría soñado en reivindicar que el régimen que gobierna el área bajo control israelí es democrático.“Desconexión” de la Gaza “Ocupada”La Cosa Sin Nombre no es exactamente “apartheid”, pero tampoco es “ocupación”. Estos dos términos son ampliamente empleados en los esfuerzos por condenar al control israelí y a la discriminación racial, pero ninguno de ellos comprende satisfactoriamente, describe o analiza el fenómeno en toda su extensión. Por esta razón, los términos fracasan a la hora de trazar un sendero para luchar contra ella. No es un apartheid, en el cual un grupo particular es marcado, separado y despojado de sus derechos colectivos. En estos casos, el objetivo político de la resistencia es claro y consensuado: un hombre–un voto, más precisamente, el desmantelamiento del régimen racista y la consecución de la igualdad de derechos y de la democracia. Pero la Cosa Sin Nombre distingue entre diferentes grupos de palestinos, algunos de los cuales se encuentran en condiciones más favorables que el apartheid. Estos son los palestinos ciudadanos de Israel, cuyos limitados derechos civiles y políticos les permiten avanzar hacia demandas democráticas por una completa igualdad. Cada uno de los otros grupos palestinos tiene diferentes demandas provenientes de sus distintas condiciones: aquellos que viven fuera de las fronteras del control israelí reclaman el derecho al retorno; aquellos que viven bajo un régimen militar reclaman independencia para conformar un estado; y aquellos prisioneros dentro de la Franja de Gaza demandan control sobre sus fronteras. Esta división y desmembramiento del pueblo palestino en subgrupos le impide llevar a cabo una lucha nacional unificada por la independencia. También priva a los ciudadanos judíos de Israel de apoyar su lucha, tal como hicieron muchos ciudadanos blancos de Sudáfrica.
La Cosa Sin Nombre no es exactamente una ocupación, de acuerdo con el significado admisible del término. Un Régimen de Ocupación es el resultado de una guerra y, según la legislación internacional, se define como temporal. Si estuviera claro que éste es un caso de ocupación beligerante, la comunidad internacional estaría obligada a llevar a los líderes del gobierno israelí a juicio, ya que la mayoría de sus acciones están prohibidas por la legislación internacional. Esto es cierto respecto al establecimiento de los asentamientos; el castigo colectivo; las demoliciones de casas; las restricciones para el desplazamiento; la construcción del muro de separación; y el asesinato de civiles y líderes políticos[5]. Si tanto la opinión pública internacional como la israelí vieran al control israelí sobre “los territorios” como una ocupación, entonces los actos de los palestinos precisarían ser considerados legítimos, y no actos de “terrorismo”. La Cosa Sin Nombre, que no es ni apartheid ni ocupación, paraliza y frustra todas las estrategias de resistencia –estrategias israelíes, estrategias palestinas, y la mayoría de las estrategias binacionales conjuntas[6]. La ausencia de una estrategia política de resistencia se ve reflejada en nuestra incapacidad de Nombrar la Cosa que es resistida. Lo opuesto también es cierto: la ausencia de un nombre hace más difícil el desarrollo de una estrategia política de resistencia. Desde 1967, la Cosa Sin Nombre se refiere a sí misma como un “Estado Judío y Democrático”[7]. Dentro del marco de este estado, la novia no sólo es indeseada, sino también peligrosa: después de todo, ella está ahora embarazada y presenta una “amenaza demográfica”. Es sorprendente, sin embargo, que aquellos judíos israelíes que se consideran a sí mismos como parte del “campo de la paz” hablen del mismo modo, en términos de amenaza demográfica, adoptando así el lenguaje de Levy Eshkol y Golda Meir respecto a la novia indeseada. Mientras este sea el lenguaje que empleen los partidarios israelíes del proceso de paz, no habrá ninguna chance de forjar una asociación política entre los judíos y los palestinos en la lucha por relaciones justas y equitativas, sea bajo la forma de un divorcio justo (la “solución de dos estados”) o de un matrimonio legal (la “solución de un estado”).
No hay palabras adecuadas. Esto es porque ellas siempre están desconectadas de su contexto político e histórico y sirven para ocultar la opresión de la novia y el robo de su dote. Consideremos, por ejemplo, el término “estado palestino”. En el momento en que el Primer Ministro Ariel Sharon aceptó la Hoja de Ruta y anunció su apoyo al establecimiento de un estado palestino, quedó claro que este estado se había convertido también en un medio para seguir camuflando el continuo robo de la dote. El significado político de la estatalidad es la soberanía sobre el territorio y un ejército capaz de defenderlo (Tilly 1992; Weber 1964). Nadie, sin embargo, le está ofreciendo a los palestinos un estado de acuerdo a esta definición del término.
Las palabras tienen poder. Movilizan gente y crean realidad, emociones e identificaciones. No obstante, cuando ellas son castradas y sacadas fuera de contexto, debilitan, crean ilusiones y des-politizan. Consideremos por ejemplo, el poder de la palabra “desconexión”, la cual fue utilizada por las autoridades israelíes para referirse a la retirada de Israel de la Franja de Gaza. “Silencio–estamos desconectando”, dijeron en el 2005. No podemos hablar de nada –ni de cuestiones políticas, especialmente de la desconexión en sí, ni de su naturaleza unilateral, o del desastre que probablemente ocurra si no se lleva a cabo dentro del marco de un acuerdo con el régimen del otro lado de la frontera[8]. Cuando Ariel Sharon comenzó a hablar en la lengua de aquellos que se conocen como “los oponentes de la ocupación”, los cooptó, haciéndolos parte del campo pro–desconexión, y él se transformó así en “un hombre del campo de la paz”. Sharon comenzó a utilizar muchas “palabras de paz” y sus sucesores Olmert y Livni lo siguieron en esa misma tradición: “estado palestino”, “retirada”, “evacuación de los asentamientos”, “asentamientos ilegales” y “paz”. Sharon anunció que “la ocupación es mala para Israel” y sus palabras fueron automáticamente adoptadas como evidencia de que el campo de la paz estaba en lo cierto, sin examinar el significado de la palabra “ocupación”. Luego quedó claro que su objetivo era controlarlos desde fuera, creando guetos gigantes y monitoreando de cerca todas las entradas y salidas. Y el “campo de la paz”, que apoyaba la desconexión, apoyó más tarde el bombardeo de Gaza y el asesinato de ciudadanos palestinos. El plan de desconexión atrapó a partidarios de la paz y a oponentes de la ocupación en la pegajosa telaraña de la des-contextualización de la palabra y de la constante des-politización y encubrimiento de los actos de robo y humillación de Israel. El entusiasmo producido por las declaraciones de Sharon y por el plan de desconexión ilustró las dificultades estructurales implicadas en la resistencia a este régimen evasivo, en tanto no tenga nombre –es decir, mientras seamos incapaces de definir apropiadamente al régimen dominante y al enemigo político. Sin un nombre, no podemos definir quiénes somos “nosotros” ni quiénes son “ellos”. Resulta imposible movilizar participantes para una lucha o deslegitimar con éxito algo que ni siquiera podemos llamar por su nombre.Este régimen deja a los palestinos sin estrategias de resistencia efectivas y legítimas. Su uso de la violencia es considerado como evidencia de que quieren asesinarnos. Ese uso es nombrado como “terrorismo”, y la guerra contra él resulta así retratada como legítima. Cuando ellos intentan trabajar diplomáticamente y evitar la violencia, el robo continúa ininterrumpidamente y las negociaciones devienen en un “proceso” sin fin. Esto es lo que sucedió en los siete años de la “paz imaginaria” (1993-2000) durante los cuales el gobierno israelí duplicó la población de colonos en los territorios, construyó “carreteras de circunvalación[9]” para asegurar el movimiento de los colonos y fragmentó a la población palestina de la Ribera Occidental en cientos de asentamientos aislados[10]. La frontera imaginaria también frustra todas las estrategias palestinas: cuando ellos operan violentamente dentro de la línea verde, esto prueba que quieren “arrojarnos al mar” y que “no tenemos a nadie con quien hablar”. El asesinato de colonos dentro de los territorios ocupados, sin embargo, no perturba demasiado a la mayoría de los israelíes que viven dentro de las fronteras soberanas de Israel. Esto es porque se considera que tales actos suceden “allí” y dañan a “ellos” –“los colonos”– que son vistos como aquellos que tientan al destino y que corren un riesgo sólo por vivir “allí”. En otras palabras, porque los israelíes imaginan al estado de Israel como democrático y soberano dentro de sus fronteras previas a 1967, los ataques dentro de estas fronteras son vistos como agresión palestina que requiere una respuesta. Parte del problema estriba en la ilusión de que en realidad existe una frontera, y que los judíos israelíes que viven dentro de las fronteras soberanas de Israel de algún modo no forman parte del crimen cometido “allí”, en “los territorios”.Imaginario Académico e Irrelevancia PolíticaEn un esfuerzo por librarnos del abrazo de oso del régimen que nos transforma en complices de su crimen, muchos académicos han sugerido nuevas palabras y conceptos. Dos ejemplos destacados son el término “Etnocracia” de Yiftachel (2006) y el término “politicidio” de Kimmerling (2003). Ophir (2004) y Azoulay (2004) se han referido a “el Campo” como a una máquina para “purificación postergada”. Además, Hanafi (2009) habla de “espacio-cidio[11]”. Salah Abdel-Jawad utiliza el término “socio-cidio” (Abdel-Jawad, paper inédito, “Sociocide: A New Concept to Explain the Zionist and Israeli Policy toward the Palestinian People”), y Ghanim (2008) ha sugerido el término thánato-política. Shenhav (2007) ha cuestionado totalmente la existencia de la línea verde, arguyendo que “la ocupación no se detiene en los puestos de control carretero[12]”. Raz-Karkotzkin (2007) ha propuesto una perspectiva “bi-nacional”, aunque reconoce que esto no refiere a un programa político sino a una conciencia alternativa. Los periodistas también se han sumado al esfuerzo de “nombrar”: Eldar (2003), por ejemplo, ha acuñado el término “Bantustina” para destacar el establecimiento de Bantustanes en Palestina. Finalmente, mi propio trabajo académico me ha llevado a proponer términos tales como “democracia imaginaria”, “paz imaginaria” y “democracia de ocupación"[13].
Todos estos esfuerzos han sido influidos por las teorías post-modernas y post-coloniales que han florecido en Israel desde los años noventa. Sin embargo, a pesar de que estas teorías se enfocan fundamentalmente en la crítica de palabras, lenguaje y discurso, ellas también fracasaron en la tarea de liberarnos de nuestra crisis de palabras. Somos nosotros quienes en realidad estamos llevando a cabo un proceso de “desconexión”, porque nos estamos encerrando en la torre de marfil de las palabras complejas, dentro de una comunidad de académicos pequeña, íntima y condescendiente. Todos los intentos de desarrollar un vocabulario que sea capaz de analizar y condenar simultáneamente comienzan y terminan como proyectos académicos de individuos que publican artículos para su propia promoción profesional. Estos conceptos no penetran el discurso público, sino más bien permanecen desconectados, atrapados dentro de la comunidad académica.
Nuestros intentos de crear un vocabulario provienen de la crisis de palabras que enfrenta la oposición a la ocupación. He aquí un ejemplo: acabo de usar la palabra “ocupación” y al hacer eso recreé la ilusión de una frontera. Me he apartado a mí mismo de “allí” e involuntariamente me transformé en un cómplice con en el engaño del “plan de desconexión” y de la Cosa Sin Nombre. Todas las palabras que nosotros proponemos son castradas y silenciadas y fracasan al intentar emerger como parte de un lenguaje común con significado colectivo, público y político. Términos tales como “colonialismo”, “colonización” y “sionismo” son también incapaces de explicar, describir, o desafiar la compleja realidad de la situación.
Este no es exactamente un caso de colonialismo, porque no hay un proyecto civilizatorio. Israel no pretende “modernizar” a los palestinos y no los está convirtiendo ni los está transformando en buenos ciudadanos. En contraste con los regímenes coloniales que intentan sacar provecho de su control sobre regiones distantes, Israel no invierte “allí” en rutas o infraestructura para la “población local” ni establece “allí” empresas que complementen la economía israelí. En realidad, sucede todo lo contrario. Israel destruye infraestructura, edificios y fábricas. Sin embargo, la primera y principal diferencia entre la Cosa Sin Nombre y el colonialismo radica en el hecho de que Israel no se encuentra separado de los “territorios” ni por el mar ni por fronteras. Más aún, no existen aparatos estatales separados que oficien como un dispositivo de control colonial. Por ende, no hay nada que facilite una lucha anti-colonial dirigida a la expulsión de los gobernantes extranjeros, a la descolonización y a la creación de una situación post-colonial.Tampoco es un caso de “colonización”, en la medida en que no hay un completo desplazamiento de la población palestina como en Australia; no hay asesinato en masa, como fue el caso de Estados Unidos; ni tampoco existe una incorporación de la población local a través de la subordinación a los aparatos estatales creados por los colonos, como en el norte y el sur de África y en América del Sur y en América Central. Si las cosas hubieran tomado ese curso, habría sido posible luchar por la democracia y por la igualdad de derechos con los colonos europeos, como en Sudáfrica, o por la independencia y la expulsión de los colonos, como en Argelia. El emborronamiento de la frontera y la división de los palestinos en subgrupos son las características salientes de la Cosa Sin Nombre que impide la lucha por la liberación, por lo que resulta que no hay sólo un régimen al cual oponerse[14].Tampoco es un caso de sionismo. El uso del término “sionista” es un claro reflejo de la crisis de palabras que enfrentamos. El concepto sionismo ha devenido en un fetiche, una especie de clave de acceso proferida por muchos con el objeto de expresar el deseo de hacernos zafar de nuestra co-optación a manos de las palabras y de la Cosa Sin Nombre. El uso crítico de la palabra sionismo expresa un deseo legítimo de no pertenecer a la colectividad ladrona que está abusando de la novia. Sin embargo, la palabra sionismo tampoco describe eficazmente la situación. Además, a los ojos de la mayoría de la población israelí que se considera como sionista y que entiende al sionismo como patriotismo y a la negación del sionismo como la negación de la existencia del estado y de su derecho a la existencia colectiva, el término “sionismo” no expresa suficientemente una condena efectiva. Siempre que carecemos de un término, podemos utilizar la palabra sionismo y eso nos da la sensación que hemos dicho algo con sentido. En realidad, sin embargo, no hemos dicho nada. A fin de cuentas, el deseo de los colonos judíos de establecer una comunidad nacional en Eretz Israel (Palestina) no debió haber llevado teleológicamente hacia la forma monstruosa que detenta actualmente, la Cosa Sin Nombre. Los primeros líderes sionistas nunca habían soñado que su empresa pudiera llevar a cuatro décadas de gobierno militar, al asesinato de líderes políticos desde el aire y al bombardeo de la población civil sobre la base de la “defensa propia”. La Cosa Sin Nombre es un fenómeno histórico concreto, el resultado de una secuencia peculiar de eventos incomparables que nos ha traído hasta el presente. Por lo tanto, cuando llamamos a la Cosa Sin Nombre con el Nombre “sionismo”, otra vez la sacamos de su contexto histórico y político, la des-politizamos y la desconectamos del discurso público. El uso de la palabra sionismo es, por lo tanto, un intento más de escapar a la crisis de palabras. “La Izquierda” y la “Paz”Hubo un tiempo en que esta Cosa tuvo un nombre. Se llamaba “movimiento de colonización de trabajadores” (MCT, en hebreo tnuat ha-hityashvut ha-`ovedet) –una extraña mezcla de colonización y de construcción de un estado nacional llevada adelante en nombre del socialismo. Hasta 1948, el MCT fue la fuerza dominante en el movimiento sionista. Como tal, él le dio forma a la estrategia de colonozación segregadora, a través de la cual los colonos judíos aspiraban a controlar “el máximo territorio posible con el mínimo número de árabes[15]”. Fue la colonización de trabajadores la que intentó despojar a la novia de su dote incluso antes de 1948, y fue también la que le robó a la novia la dote que quedó luego de la Nakba. Los industriales, los dueños de plantaciones de cítricos y los burgueses urbanos no aspiraban a lograr una separación total entre judíos y árabes, porque procuraban mano de obra barata (Shapira 1977). Lo mismo era cierto respecto al movimiento nacionalista Revisionista, no por este motivo, sino porque ellos pretendían gobernar sobre ambas orillas del río Jordán (incluyendo la Jordania actual) y para este fin deseaban concederle a la novia los derechos mínimos de la “autonomía cultural[16]”. Existían también los partidarios del “sionismo espiritual” –como Ehad Ha’am, Martin Buber y Yehuda Leib Magnes– quienes creían que no era el estado en sí lo que resultaba importante, sino la comunidad cultural que éste albergaba (Heller 2003). Todos estos grupos se oponían a la metáfora de Eshkol y Golda, que guiaba la estrategia del movimiento de asentamiento obrero basada en el deseo de que “otro” tomara a la novia y que “nosotros” retengamos la dote.Después de 1967, Moshe Dayan sugirió resolver el dilema de Eshkol y Golda por medio de una “división funcional” de la Ribera Occidental: el ejército israelí controlaría el área, mientras que la monarquía jordana controlaría al pueblo (sólo a los palestinos, por supuesto; el ejército israelí “defendería” a los colonos israelíes). Históricamente, el periodo que siguió a 1967 atestiguó la emergencia de una compleja situación que separó al movimiento laborista y a sus partidarios, los europeos de clase media dentro de “las fronteras soberanas de Israel”, de los colonos nacionalistas-religiosos ubicados en los territorios, quienes se comprometieron a continuar la estrategia de colonización del MCT. De esta manera, el MCT sufrió una metamorfosis: sus herederos biológicos pasaron a ser denominados como “la izquierda”, mientras que aquellos que continuaban sus prácticas colonizadoras pasaron a ser conocidos como “la derecha”. Esta confusión conceptual ha resultado en una des-politización y les ha facilitado a aquellos ahora conocidos como “la izquierda” que se libren de la responsabilidad sobre lo que los colonos de “la derecha” le están haciendo a los palestinos “allí”, cruzando la frontera del “estado” “democrático”. Por lo tanto, “nosotros” no somos los “colonos ocupantes” –“ellos” lo son[17]. Luego de que el Likud llegó al poder en 1977, otra palabra fue transformada dramáticamente: “paz”. Menachem Beguin firmó un tratado de paz con el presidente egipcio Anwar Sadat. Además del acuerdo respecto a la devolución de la península del Sinaí a cambio de paz, los dos países también se pusieron de acuerdo sobre el proceso que teóricamente iba a conducir hacia la paz con los palestinos. Según este acuerdo, se establecería la “autonomía palestina” en los “territorios” que serían administrados por un consejo electo. El consejo negociaría con el gobierno israelí un convenio sobre el status permanente que sería alcanzado en el plazo de cinco años. Desde el acuerdo de paz con Egipto, el término “proceso de paz” ha sido utilizado para referirse al permanente control militar sobre los palestinos, al robo de sus tierras y a la deslegitimación de su resistencia.La asociación habitual entre las palabras “izquierda” y “paz” es falsa y engañosa. En el contexto israelí, la “izquierda” no es un concepto político sino una representación cultural de la comunidad Sabra, a saber, descendientes de los immigrantes europeos que nacieron en el pais.[18] La “paz imaginaria” del “gobierno de izquierda” (1992-1996) resultó de hecho en la duplicación de la construcción de colonias, la construcción de “asentamientos ilegales” y la escisión de la tierra a través de las carreteras de circunvalación, controles carreteros y el muro de separación. La paz imaginaria es lo que llevó a la “izquierda” al reclamo de la construcción del “muro de separación” y a la “desconexión” unilateral de Gaza. Al mismo tiempo, la izquierda ignoró por completo a la ruta del muro y al destino de los palestinos en la Franja de Gaza y en la Ribera Occidental, es decir a los guetos establecidos más allá de los cercos.Genocidio SimbólicoNuestra crisis de palabras se volvió crítica en el contexto de la represión de la Segunda Intifada y de la casi completa ausencia de crítica y protesta de parte de la “izquierda” israelí. La ausencia de un amplio movimiento político, opositor al uso desproporcionado de la violencia a manos de Israel y la ausencia de una meta común entre los opositores a la represión, nos ha sacado de la esfera pública y nos ha impedido hablar en público. Nuestra escasez de palabras nos silenció y paralizó. El silenciamiento impide no sólo nuestra existencia en la esfera pública sino también la existencia de una comunidad política que se oponga a las políticas israelíes. Ya sea en tanto individuos o como grupos de activistas, tenemos palabras para comunicarnos internamente, pero no existimos como un movimiento con una voz crítica propia. Nosotros no existimos como una entidad política que desafía al status quo y que propone una forma alternativa de pensamiento.
Luego de la ocupación por parte de Israel de las ciudades de la Ribera Occidental y del asesinato de cientos de palestinos en abril de 2002, un grupo de activistas, intelectuales y artistas se reunieron en un teatro de Tel Aviv para protestar contra los horrorosos actos israelíes. No obstante, a pesar de que se profirieron muchos discursos, el participante más impresionante fue el actor y director Muhammad Bakri. Bakri se paró sobre el escenario en silencio durante cinco minutos, como si tratara de decir algo pero en realidad sin decir nada, hasta que finalmente pronunció las siguientes palabras en hebreo: “Bendito seas Señor, que no me hiciste judío[19]”. En efecto, en nombre de la protección de los judíos, el gobierno israelí lleva a cabo actos atroces que no tienen absolutamente nada que ver con el judaísmo. ¿Cómo se llama eso? ¿Cómo podemos explicarlo y entenderlo? ¿Cómo podemos condenarlo? La crisis de palabras de los judíos es clara. Bakri también carece de palabras, pero al menos él pudo despojarse de la responsabilidad de las acciones de su país –Israel– contra su pueblo, los palestinos. Durante un período de tres años publiqué artículos en el extranjero criticando y condenando la represión israelí, pero ellos fueron ignorados en Israel[20]. Esto fue así hasta la publicación de un artículo en Bélgica condenando a Israel por el asesinato de Sheikh Yassin. Mi artículo hizo estallar una respuesta particularmente furiosa debido a su introducción de un par de palabras que no podían ser co-optadas –“genocidio simbólico” (Grinberg 2004). Las respuestas agresivas que recibí me suministraron de primera mano el gusto de la violencia paralizante y acalladora[21]. Mis atacantes tergiversaron mis palabras, mientras que mis defensores argumentaron que yo tuve el derecho de expresarme. Al mismo tiempo, aquellos cercanos a mí declararon que estaban de acuerdo con mis posiciones políticas. Sin embargo, el resultado de la respuesta acalladora a mi artículo fue que nadie le prestó ninguna atención a su contenido. ¿Por qué mis palabras causaron semejante tormenta? ¿Por qué tuve que ser silenciado? Me parece que mucha gente se indignó por mi exposición del vínculo entre la humillación y la desposesión de los palestinos, y la habilidad de cometer asesinato como si fuera un acto de legítima autodefensa en el cual Israel era la víctima. Los actos de robo y humillación de Israel dañan al colectivo palestino, su sentido del orgullo y su sentimiento nacional. También encienden los reclamos de restauración de los derechos de la novia encarcelada. La victimización de Israel y la proyección de su propia imagen como la de un país que actúa en defensa propia tiene sus raíces en un momento y en un lugar diferentes: la Europa de los años cuarenta. De este modo, se amputa a la opresión de su contexto político inmediato.
Desde octubre de 2000, el genocidio simbólico se ha vuelto la característica más prominente de la Cosa Sin Nombre. Desde mi punto de vista, el término genocidio simbólico alude a todos los tipos de ataques contra los objetos que simbolizan a un pueblo y que le proporcionan un significado y una esperanza para el futuro: elementos tales como la tierra, la comunidad, los niños, la juventud, manifestaciones, la protesta, los activistas y los líderes. Es un intento de privar a la novia de toda esperanza de casarse honrosamente y de forjar una relación basada en la igualdad, o bien de obtener un divorcio justo y de recuperar su dote. Una esperanza tal fue creada por los acuerdos de Oslo, los cuales por primera vez nos permitieron imaginar de manera realista un estado palestino dentro de las fronteras de 1967. Sin embargo, la réplica de Binyamin Netanyahu a esta esperanza fue bajar las expectativas palestinas. El genocidio simbólico alude al esfuerzo en marcha desde octubre de 2000 para crear desesperación en el pueblo palestino y para convencerlos de que jamás podrán librarse del control de su marido indeseado e ilegal, que los golpea y les roba su propiedad. Moshe Yaalon fue el Jefe del Estado Mayor de Israel entre 2002 y 2005, durante la represión de la Segunda Intifada, y en calidad de tal encabezó el mecanismo generador del vocabulario lavado empleado por el régimen israelí. Según él, el objetivo de la represión fue “quemar la conciencia palestina[22]”. Yo llamo a este intento de “quemar la conciencia palestina” un genocidio simbólico. Luego de que Israel fracasó en “quemar la conciencia palestina” y sacó a sus fuerzas y colonos de Gaza en 2005, intentó “quemar la conciencia de Hezbollah” en el verano de 2006, y luego del fracaso en el Líbano, intentó “quemar la conciencia del Hamas” en Gaza, a lo cual me refiero como el “Enero Negro” de 2009[23]. Las palabras “genocidio simbólico” provocaron respuestas tan extremas porque tocaron uno de los nervios más sensibles de la sociedad israelí: el nervio que es la fuente de la legitimidad de la Cosa Sin Nombre. La fuente de legitimidad para robarle a la novia y acusarla de agresión no es simplemente colonial o imperial y no proviene tampoco de la arrogancia del hombre blanco sobre el resto o de la sensación de superioridad de occidente sobre oriente. Más bien, lo que legitima a la Cosa Sin Nombre según el punto de vista de Israel es el hecho de que nosotros, las víctimas del Holocausto, somos la suprema víctima a-histórica de la historia humana a través de las generaciones. Para ser claros, los judíos fueron una de las víctimas más graves de la Europa ilustrada y del nacionalismo cristiano (secundados sólo por los pueblos nativos del continente americano) y su intolerancia hacia la alteridad. La Cosa Sin Nombre describe a los palestinos como parte del fenómeno a-histórico de persecución a los judíos simplemente porque son judíos, y de este modo niegan sus derechos colectivos y los proyectan como una amenaza.
No es sionismo y no es algo que existió en la década de 1930 o de 1950. Es algo duro y crudo, inventado y manipulado por el Primer Ministro Menachem Beguin con el objeto de legitimar la impopular primera guerra del Líbano, cuando comparó a Arafat escondiéndose en su búnker en Beirut con Hitler en Berlín. Esto devino en el mito que le permitió a la identidad israelí, que estaba desmoronándose luego del estallido de la segunda Intifada hacia finales del 2000, volver a cristalizarse[24]. De acuerdo con el mito religioso, “en cada generación se alzan para aniquilarnos”. A pesar de que el significado moderno y actual de esta aniquilación es el anti-semitismo y el Holocausto, los reclamos palestinos son entendidos como intentos de exterminar a la colectividad judía. Es así como los reclamos de los refugiados palestinos son representados. Lo mismo sucede con el reclamo de los ciudadanos palestinos de Israel por un estado democrático (“un estado de todos sus ciudadanos”), así como con el reclamo de aquellos palestinos que viven bajo el régimen militar por un estado palestino independiente sobre el 22% de la dote, con su propio ejército para defenderse.A través del empleo del discurso del Holocausto y de describirse a sí mismo como una víctima, Israel niega la crítica internacional sobre sus políticas y desestima tales críticas como una expresión de anti-semitismo. Este no es el resultado de un sentimiento de superioridad colonial, pero sí de una combinación de cínica manipulación propagandística y de un trauma nacional real que sirve para borrar a la novia, para retratarla como homicida y para justificar que abusamos de ella. Esto nos permite pronunciar el deseo de que ella simplemente desaparezca (en las palabras de Yitzhak Rabin, “Que Gaza sea tragada por el mar”) o que alguien más se la lleve (un administrador egipcio de la Franja de Gaza). Este es un malestar incorporado al futuro: el miedo a la aniquilación colectiva del pueblo judío traducido a un consenso nacional, tanto de “izquierda” como de “derecha”, en el que los palestinos constituyen la “amenaza demográfica”. La mayoría de los judíos israelíes no tienen la intención de vivir codo a codo con la novia en una relación basada en la igualdad, y por ello son incapaces de vivir en Israel–Palestina sin vivir en conflicto. La incapacidad de reconciliarnos con el pasado judío y con la terrible pérdida de Europa nos impide mirar la situación con pragmatismo político y concentrarnos en el presente y en el futuro. No estamos “aquí” (Eretz Israel–Palestina) ni tampoco “allí” (Europa), o estamos en ambos lugares al mismo tiempo. Esta es la naturaleza a-política del lenguaje israelí –su desconexión del espacio y del tiempo.La inmigración a Eretz Israel y la creencia en el derecho a robar a la novia su dote están intrínsecamente vinculadas a la sensación colectiva de pérdida en otro lugar y al miedo a la aniquilación. Tales sentimientos no emergieron en 1967. Más bien, emergieron con el nacimiento del nacionalismo anti-semita en Europa y se convirtieron en un trauma nacional durante la Segunda Guerra Mundial. Netiva Ben-Yehuda, escritora y guerrera del Palmaj (1981, 181), proporcionó una clara expresión acerca de la confusión entre “aquí” y “allí” en su artículo sobre la guerra de 1948: “Cuando nosotros apuntamos nuestros fusiles sobre los árabes, jalamos los gatillos y matamos a los nazis”. El sentido de la auto-justificación y el vínculo entre la tragedia judía y la injusticia sufrida por los palestinos fue reflejado en una propuesta de la conducción del Mapai al gobierno alemán durante los años cincuenta. La propuesta sugería que los alemanes paguen una compensación no sólo a los sobrevivientes del Holocausto sino también a los refugiados palestinos (Lustick 2005). La mayoría de los israelíes ven al Holocausto como la fuente de legitimidad del establecimiento del estado de Israel, así como también del robo actual, eterno y a-histórico de la dote de la novia. Es la responsabilidad de los nazis alemanes y de la Europa anti-semita, sigue el argumento, no la “nuestra”. Nosotros somos las víctimas. Por esta razón, Europa no puede criticar las acciones de Israel porque ella es la fuente del anti-semitismo. Cuando Europa se atreve a criticar a Israel, eso significa que ella continúa siendo anti-semita.¿Cómo podemos contar esta historia? ¿Cómo la desmontamos? ¿Cómo podemos hablar de ella sin ser inmediata y agresivamente silenciados? ¿Cómo podemos traer a los judíos de Eretz Israel-Palestina de vuelta a la realidad, aquí y ahora, a la política concreta? ¿Cómo podemos extraerlos de su guerra a-histórica en contra de aquellos que quieren dañarlos? No hay respuestas ciertas para estas preguntas, pero está claro que debe ser un proyecto colectivo intelectual, académico y político al mismo tiempo. Separar a los académicos de la política aleja al pensamiento crítico del debate político, volviéndolo poco realista, introspectivo y carente de influencia. La tarea de crear un lenguaje crítico es la de conectar, no la de desconectar.Palabras que conectanLa dificultad de nombrar a la Cosa Sin Nombre radica en nuestra incapacidad de encontrar un término que incluya tanto al acto de robarle a la novia como a la descripción del marido abusador como víctima de su resistencia. Todos los términos críticos que nosotros los académicos inventamos (etnocracia, politicidio, campo, sociocidio, espaciocidio, Bantustina, democracia de ocupación) o que tomamos prestados de la esfera política (ocupación, colonialismo, sionismo, paz, estado palestino, línea verde, militarismo, colonización, apartheid) son sólo parcialmente adecuados, y no vinculan eficazmente a la descripción de la Cosa Sin Nombre con el análisis y la condena. Ellos son incapaces de articular una posición política crítica que defina la lucha y que cree una identidad colectiva de resistencia. Son fácilmente neutralizados al probar que son “incorrectos” o al usarlos fuera de contexto.De hecho, los términos que nos permiten hablar de manera más satisfactoria sobre la situación son términos árabes generados durante la lucha palestina: Intifada, Nakba, Tahadiya, Hudna. Estas son palabras que ninguna fuerza militar ha conseguido sofocar, que ningún político ha podido co-optar y que ningún medio de comunicación pudo ignorar. Estos términos se vuelven más poderosos cuando los judíos hebreo-parlantes los usan, y éste es el motivo por el cual los académicos y los activistas políticos comenzaron a utilizar términos árabes. Ta’ayush (convivencia), Tarabut (conexiones[25]). El uso de la terminología de la lucha palestina conecta a judíos y árabes y transforma al bi-nacionalismo en una estrategia política.Mi modesta contribución a la lucha, interpretada como tal retrospectivamente desde mi discurso espontáneo, es la propuesta de un vínculo adicional –un vínculo entre el horror y la frustración experimentada por los judíos de Europa y sus acciones en Eretz Israel–Palestina. De este modo, el término genocidio, que refiere a un acontecimiento en un lugar y en un tiempo distintos, se vuelve simbólico cuando es realizado dentro de la realidad del conflicto israelí–palestino. El gueto judío que sirvió para separar y marcar a los judíos en Europa sirve en el presente para separar, marcar, humillar y controlar a los palestinos aquí y ahora: el gueto de Gaza, el gueto de Ramallah, el gueto de Hebrón y los muros del gueto palestino. Pareciera que, para liberar el gueto palestino, es también necesario hacer salir a los judíos de los guetos europeos, de los cuales todavía necesitan ser completamente liberados.Referencias Bibliográficas- Azoulay, A. (2004). “On the Verge of the Catastrophe,” Paper inédito presentado en la conferencia Van Leer: “The Politics of Humanitarianism in the Occupied Territories”, 20 y 21 Abril de 2004.- Azoulay, A., & Adi, O. (2008). This regime which is not one: occupation and democracy between the sea and the river (1967–). Tel Aviv: Resling.- Beilin,Y. (1985). El precio de la unidad: El partido laborista hasta la guerra de Yom Kippur. Revivim, Ramat Gan [en hebreo].- Ben-Yehuda, Netiva. 1981. 1948: Entre calendarios. Keter, Jerusalén [en hebreo].- Eldar, A. (2003). “Camino a Bantustina” Haaretz, 17 de noviembre de 2008 [en hebreo].- Feige, Michael. 2002. Las Dos Riberas del Mapa: Gush Emunim, Paz Ahora y la configuración del espacio en Israel. Magnes, Jerusalén [en hebreo].- Ghanim, H. 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Courting conflict: the Israeli military court system in the West Bank and Gaza. Berkeley: University of California Press.- Hanafi, S. (2009). Spacio-cide: colonial politics, invisibility and rezoning in Palestinian territory. Contemporary Arab Affairs, 2(1), 106–121.- Heller, J. (2003). De Brit Shalom al Ihud: Judah Leib Magnes y la lucha por un estado bi-nacional. Jerusalén: Magnes [en hebreo].- Kimmerling, B. (2003). Politicide. Londres: Verso.- Kretzmer, D. (2002). The occupation of justice: the supreme court of Israel and the occupied territories. Albany: SUNY Press.- Lustick, I. (2005). Negotiating truth: the Holocaust, Lehavdil, and al-Nakba. En A. M. Lesch, & I. Lustick (Eds.), Exile and return: predicaments of Palestinians and Jews (pp. 106–130). Filadelfia: Pennsylvania University Press.- Negbi, M. (2004). Éramos como Sodoma: sobre el declive del respeto por laley hacia una república bananera. Jerusalén: Keter. [en hebreo].- Ophir, A. 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The theory of social and economic organization. Nueva York: Free Press.- Yiftachel, O. (2006). Ethnocracy, land and identity politics in Israel/Palestine. Filadelfia: Pennsylvania University Press.
[1] “Speechlessness: In Search of Language to Resist the Israeli ‘Thing Without a name’”, publicado online el 21 de marzo de 2009, Springer Science + Business Media, LLC 2009. Estas ideas fueron presentadas por primera vez en la conferencia sobre “Colonialismo y Post–Colonialismo en Israel”, que se llevó a cabo en el Instituto Van Leer, Jerusalén, el 21 de marzo de 2005. Una versión previa fue publicada en hebreo bajo el título “La novia rechazada, la miseria del lenguaje de resistencia contra la ocupación” en Theory and Criticism 27 (2005) pp. 187-196. La versión hebrea original fue escrita en el contexto de la desconexión israelí de Gaza, pero a la luz de la reciente ofensiva en la Franja de Gaza he decidido hacer las actualizaciones necesarias y publicarlo en Inglés. International Journal of Politics, Culture, and Society, Springer Holanda, Volumen 22, Number 1 / marzo de 2009, pp. 105-116.
[2] Neve Gordon (2007) también empleó la metáfora de Eshkol para referirse a la separación de los palestinos de sus tierras como un medio de control militar.
sábado, 22 de agosto de 2009
Martes 18 de agosto - "Matzpén: israelíes antisionistas"
Matzpén (Israel 2004, Eran Torbiner)
Este documental presenta los avatares políticos vividos por militantes de esta organización socialista , antisionista, desde los inicios de 1960 hasta nuestros días. Las posiciones políticas en relación al desarrollo histórico del movimiento sionista como expresión colonial en Palestina, el diálogo político iniciado con una organización política palestina, el Frente Democrático de Liberación de Palestina, las impresiones sobre esta organización y sus posiciones expresadas por personajes como Tarik Ali, Cohen Bendit, Nayef Hawatme y una larga lista de entrevistas con los propios militantes de la organización. Este documental presenta un panorama polémico en relación con las políticas establecidas a lo largo de la historia del Estado de Israel.
El nombre Matzpén significa “brújula”. Este movimiento se propone re-orientar la política: no sólo en el sentido de encontrar una dirección que la lleve a buen puerto (que en este caso sería la coexistencia) sino también –y sobre todo- de reubicarla en el contexto de Oriente Medio del que la conducción sionista buscó obstinadamente alejarse. Matzpén comparte la raíz con matzpún, que significa “conciencia”. Esta película documenta innumerables aspectos de la situación, entre los que empezamos a enumerar:
1- En primerísimo lugar la necesidad de reconocer el derecho al retorno de quienes se vieron obligados a abandonar su tierra y su casa (“si el pueblo judío puede retornar después de 2000 años ¿cómo no podría hacerlo el palestino después de seis décadas?”, palabras de Akiva Or)
2- “El odio es nuevo” sostiene Haim Hanegbi, y alude a la Edad de Oro en España. Se trata de un montaje, una invención que puede ser desmontada.
3- La necesidad de volver a los límites marcados por la ONU en 1947 (la “línea verde”). En otras palabras: devolución de los territorios ocupados.
4- La importancia de que el estado no discrimine a sus ciudadanos por religión o etnia y así la posibilidad de convivencia.
5- Entender de una vez por todas que de ambos lados hay seres humanos con miedos y ganas de vivir.
6- Que si bien se trata de un conflicto singular (como todo conflicto) existe una solución que empieza por reconocer el derecho al retorno de los palestinos. Y que criticar las políticas del Estado de Israel no es sinónimo de antisemitismo.
De esta manera Matzpén funge como brújula cuyo norte es la conciencia (matzpún) recuperable de Israel.
Los invitamos a ver el documental este martes 18 de agosto de 2009 a las 19 hrs. en la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario. Al finalizar la proyección, habrá un debate en el que participarán Eduardo Mosches, Husni Abdel Wahed y Pedro Miguel. Moderará Marcos Límenes.
Este documental presenta los avatares políticos vividos por militantes de esta organización socialista , antisionista, desde los inicios de 1960 hasta nuestros días. Las posiciones políticas en relación al desarrollo histórico del movimiento sionista como expresión colonial en Palestina, el diálogo político iniciado con una organización política palestina, el Frente Democrático de Liberación de Palestina, las impresiones sobre esta organización y sus posiciones expresadas por personajes como Tarik Ali, Cohen Bendit, Nayef Hawatme y una larga lista de entrevistas con los propios militantes de la organización. Este documental presenta un panorama polémico en relación con las políticas establecidas a lo largo de la historia del Estado de Israel.
El nombre Matzpén significa “brújula”. Este movimiento se propone re-orientar la política: no sólo en el sentido de encontrar una dirección que la lleve a buen puerto (que en este caso sería la coexistencia) sino también –y sobre todo- de reubicarla en el contexto de Oriente Medio del que la conducción sionista buscó obstinadamente alejarse. Matzpén comparte la raíz con matzpún, que significa “conciencia”. Esta película documenta innumerables aspectos de la situación, entre los que empezamos a enumerar:
1- En primerísimo lugar la necesidad de reconocer el derecho al retorno de quienes se vieron obligados a abandonar su tierra y su casa (“si el pueblo judío puede retornar después de 2000 años ¿cómo no podría hacerlo el palestino después de seis décadas?”, palabras de Akiva Or)
2- “El odio es nuevo” sostiene Haim Hanegbi, y alude a la Edad de Oro en España. Se trata de un montaje, una invención que puede ser desmontada.
3- La necesidad de volver a los límites marcados por la ONU en 1947 (la “línea verde”). En otras palabras: devolución de los territorios ocupados.
4- La importancia de que el estado no discrimine a sus ciudadanos por religión o etnia y así la posibilidad de convivencia.
5- Entender de una vez por todas que de ambos lados hay seres humanos con miedos y ganas de vivir.
6- Que si bien se trata de un conflicto singular (como todo conflicto) existe una solución que empieza por reconocer el derecho al retorno de los palestinos. Y que criticar las políticas del Estado de Israel no es sinónimo de antisemitismo.
De esta manera Matzpén funge como brújula cuyo norte es la conciencia (matzpún) recuperable de Israel.
Los invitamos a ver el documental este martes 18 de agosto de 2009 a las 19 hrs. en la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario. Al finalizar la proyección, habrá un debate en el que participarán Eduardo Mosches, Husni Abdel Wahed y Pedro Miguel. Moderará Marcos Límenes.
viernes, 21 de agosto de 2009
Ciclo de conferencias "Palestina-Israel: paz imaginaria, discurso de guerra" - Prof. Lev Grinberg
El Posgrado en Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM invita al
Ciclo de conferencias sobre Palestina-Israel: “Paz imaginaria, discurso de guerra".
Impartido por el Dr. Lev Luis Grinberg, Universidad Ben Gurion, Beer Sheva, Israel.
Programa:
Lunes 21 de septiembre de 2009, 11 hrs, FFyL, conferencia:
“La construcción política de una paz imaginada” (1987-2000)
Lunes 21 de septiembre, 17 hrs., FFyL, Encuentro con estudiantes del Posgrado en Filosofía: “Obstáculos conceptuales para el estudio de Israel-palestina”.
Martes 22 de septiembre, 11 hrs., FFyL, conferencia:
“Reconstruyendo al enemigo: discurso y violencia”.
Martes 22 de septiembre, 19 hrs, Sala Julio Bracho, CCU: participación en el ciclo de cine-debate “¿Paz o pax en Medio Oriente?”, comentario a la película Z 32 junto a Paco Ignacio Taibo II y Luis Tovar.
Breve CV:
Lev Luis Grinberg (PhD) es economista y sociologo político, "senior lecturer" en el Departamento de Sociología y Antropología en la Universidad de Ben Gurión. Es el director del Departamento desde 2006, y fue Director del Instituto Humphrey para Estudios Sociales (1998-2003). Sus campos de investigación son la historia del Movimiento Laborista Sionista, la economía política de Israel, y la sociología del conflicto Israelí-Palestino. Entre sus publicaciones: (libros) Corporatismo Dividido en Israel (1991), La Histadrut[1] por sobre todo (1993), Introducción a la Economía Política, (1996), Memoria en Disputa: Mito, nación y Democracia, (2000), Voces Orientales (2005), Paz Imaginada Discurso de Guerra (2007) Politica y Violencia in Israel/Palestina, Democracia vs. Gobierno Militar (2009). Artículos: "Democracia Imaginaria en Israel", "La Paz Israeli-Palestina según la visión de la Izquierda", "El Régimen Dual de Israel desde 1967", "El Anillo de Economía Estrangulante: Tres Puntos de Ruptura en 40 Años de Dominación Económica-Militar" y "Sin Palabra: En Busca de un Lenguaje para Resistir 'La Cosa sin Nombre' Israelí" (que se encuentra en este blog en inglés como "Speechlessness", pronto publicaremos la versión al español de Federico Donner).
Grinberg fue uno de los fundadores del movimiento estudiantil Judeo-Arabe Campus en 1974, fue el primer portavoz del movimiento de Objetores de Conciencia YESH GVUL, en 1982. Fue también consejero estratégico de los Secretarios generales de la Histadrut, Haim Ramon y Amir Peretz (1994-1997). Entre sus columnas más traducidas se encuentran "La Arrogancia de la Ocupación", El Estado Terrorista de Israel", "La Guerra Global de Busharon", "Atrapados por la USA" "Lecciones Israelíes sobre Guerras Preventivas", "Genocidio Simbólico", "Fiesta de Despedida en Gaza" y "Enero Negro".
[1] Organización Obrera
Ciclo de conferencias sobre Palestina-Israel: “Paz imaginaria, discurso de guerra".
Impartido por el Dr. Lev Luis Grinberg, Universidad Ben Gurion, Beer Sheva, Israel.
Programa:
Lunes 21 de septiembre de 2009, 11 hrs, FFyL, conferencia:
“La construcción política de una paz imaginada” (1987-2000)
Lunes 21 de septiembre, 17 hrs., FFyL, Encuentro con estudiantes del Posgrado en Filosofía: “Obstáculos conceptuales para el estudio de Israel-palestina”.
Martes 22 de septiembre, 11 hrs., FFyL, conferencia:
“Reconstruyendo al enemigo: discurso y violencia”.
Martes 22 de septiembre, 19 hrs, Sala Julio Bracho, CCU: participación en el ciclo de cine-debate “¿Paz o pax en Medio Oriente?”, comentario a la película Z 32 junto a Paco Ignacio Taibo II y Luis Tovar.
Breve CV:
Lev Luis Grinberg (PhD) es economista y sociologo político, "senior lecturer" en el Departamento de Sociología y Antropología en la Universidad de Ben Gurión. Es el director del Departamento desde 2006, y fue Director del Instituto Humphrey para Estudios Sociales (1998-2003). Sus campos de investigación son la historia del Movimiento Laborista Sionista, la economía política de Israel, y la sociología del conflicto Israelí-Palestino. Entre sus publicaciones: (libros) Corporatismo Dividido en Israel (1991), La Histadrut[1] por sobre todo (1993), Introducción a la Economía Política, (1996), Memoria en Disputa: Mito, nación y Democracia, (2000), Voces Orientales (2005), Paz Imaginada Discurso de Guerra (2007) Politica y Violencia in Israel/Palestina, Democracia vs. Gobierno Militar (2009). Artículos: "Democracia Imaginaria en Israel", "La Paz Israeli-Palestina según la visión de la Izquierda", "El Régimen Dual de Israel desde 1967", "El Anillo de Economía Estrangulante: Tres Puntos de Ruptura en 40 Años de Dominación Económica-Militar" y "Sin Palabra: En Busca de un Lenguaje para Resistir 'La Cosa sin Nombre' Israelí" (que se encuentra en este blog en inglés como "Speechlessness", pronto publicaremos la versión al español de Federico Donner).
Grinberg fue uno de los fundadores del movimiento estudiantil Judeo-Arabe Campus en 1974, fue el primer portavoz del movimiento de Objetores de Conciencia YESH GVUL, en 1982. Fue también consejero estratégico de los Secretarios generales de la Histadrut, Haim Ramon y Amir Peretz (1994-1997). Entre sus columnas más traducidas se encuentran "La Arrogancia de la Ocupación", El Estado Terrorista de Israel", "La Guerra Global de Busharon", "Atrapados por la USA" "Lecciones Israelíes sobre Guerras Preventivas", "Genocidio Simbólico", "Fiesta de Despedida en Gaza" y "Enero Negro".
[1] Organización Obrera
jueves, 20 de agosto de 2009
¡Ramadan karim! (Mensaje de "La paz ahora" -Shalom ajshav- por el inicio del Ramadan)
Este año, el mes de Ramadan no coincidirá con el día de Kipur, Sin embargo, no veamos en esto ningún signo de mal augurio. Los calendarios así están hechos.
Recordemos con en el Islam, el mes del Ramadan es un momento de solidaridad para con los necesitados. Para nosotros esta es la oportunidad de rendir homenaje a los actores sociales y humanitarios que trabajan, en Israel y en los territorios palestinos, para mejorar la situación de las poblaciones que padecen la situación de crisis permanente en la región, aquellos que dan un paso hacia el otro sin reparar en su nacionalidad ni en su origen. Más allá de las maniobras políticas y lejos de las conferencias internacionales, ellos son los verdaderos constructores de la paz, aquellos que hacen que un día tendrá lugar el encuentro entre los hombres, el reconocimiento de los Estados y los destinos de los pueblos.
Ramadan karim a todos nuestros amigos musulmanes, tanto a aquellos que ayunarán como a aquellos que no lo harán. Y a todos los otros, religiosos, agnósticos y ateos.
Recordemos con en el Islam, el mes del Ramadan es un momento de solidaridad para con los necesitados. Para nosotros esta es la oportunidad de rendir homenaje a los actores sociales y humanitarios que trabajan, en Israel y en los territorios palestinos, para mejorar la situación de las poblaciones que padecen la situación de crisis permanente en la región, aquellos que dan un paso hacia el otro sin reparar en su nacionalidad ni en su origen. Más allá de las maniobras políticas y lejos de las conferencias internacionales, ellos son los verdaderos constructores de la paz, aquellos que hacen que un día tendrá lugar el encuentro entre los hombres, el reconocimiento de los Estados y los destinos de los pueblos.
Ramadan karim a todos nuestros amigos musulmanes, tanto a aquellos que ayunarán como a aquellos que no lo harán. Y a todos los otros, religiosos, agnósticos y ateos.
martes, 18 de agosto de 2009
Ezra Nawi: israelí acusado por un juez de "disturbios contra la paz" por tratar de detener la destrucción de casas beduinas por un bulldozer
Otra parte interesante del conflicto en medio Oriente. Los actos punitivos del Estado de Israel contra ciudadanos judíos que se oponen a las políticas oficiales.
Eduardo
Ezra Nawi's sentencing hearing took place yesterday (Sunday), and Jewish Voice for Peace was there with over 20,000 of your signatures. The judge will render her sentence on September 21st, 2009. At the hearing, Emily Schaeffer testified on behalf of JVP, and on behalf of all the people who had signed letters in support of Ezra. She explained that over 20,000 people from around the world knew Ezra, supported him, and demanded that he not be jailed for his courageous nonviolent defense of Palestinian Bedouins in the South Hebron region-under constant attack by settlers, the Israeli army and police.When crossed-examined, she was asked if "tikkun olam" described the events about which the hearing was taking place. She answered: "Absolutely."The prosecutor objected to the filing of the signatures. Thanks to Emily's testimony on behalf of JVP, and thanks to the insistence of Ezra's attorney, Leah Tzemel, the long list of names attesting to Ezra's support were accepted by the judge.In fact, the Jerusalem Post reported on this case in an article with the following title:20,000 sign petition asking Jerusalem court not to put peace activist Ezra Nawi in jailTo date, the video detailing the events leading to his arrest has been watched over 37,000 times. Ezra Nawi's sole crime was trying to stop a military bulldozer from destroying the homes of Palestinian Bedouins in the South Hebron region. Ironically, Judge Ziskind verdict punishes Nawi for "disturbing the peace:" The peace of the bulldozer and the home demolitions.After the soldiers demolished the home, a handcuffed Ezra is seen telling the laughing soldiers:"Yes, I was also a soldier, but I didn't demolish houses. There's a big difference. The only thing that will be left here is hatred. Only hatred will be left here. Very funny, soldier? That the kids will be sleeping outside, is that funny?"No wonder The Nation called him "Israel's Man of Conscience." Haaretz compared his nonviolent resistance to that of the Mahatma Gandhi and Martin Luther King, Jr.Ezra's case is part of a larger pattern of harassment targeting nonviolent resistance against the Israeli occupation. Palestinian nonviolent activists fare considerably worse than him. We recall the recent arrests of Palestinian nonviolent activists in the town of Bil'in. Eighteen Palestinian activists remain in military prison today, together with the two leaders of the the Bil'in Popular Committee Against the Wall and Settlements: Mohammed al-Khatib and Adib Abu Rahma. They sit in military jails without bail-or are offered bail only under condition that they cease their nonviolent demonstrations. Others, such as Bassem Ahmed Ibrahim Abu Rahma, have paid for their nonviolent protests with their lives. Last April, he was killed in Bilin by a high velocity tear gas fired directly at him at close distance. Sydney Levy Jewish Voice for Peace
Eduardo
Ezra Nawi's sentencing hearing took place yesterday (Sunday), and Jewish Voice for Peace was there with over 20,000 of your signatures. The judge will render her sentence on September 21st, 2009. At the hearing, Emily Schaeffer testified on behalf of JVP, and on behalf of all the people who had signed letters in support of Ezra. She explained that over 20,000 people from around the world knew Ezra, supported him, and demanded that he not be jailed for his courageous nonviolent defense of Palestinian Bedouins in the South Hebron region-under constant attack by settlers, the Israeli army and police.When crossed-examined, she was asked if "tikkun olam" described the events about which the hearing was taking place. She answered: "Absolutely."The prosecutor objected to the filing of the signatures. Thanks to Emily's testimony on behalf of JVP, and thanks to the insistence of Ezra's attorney, Leah Tzemel, the long list of names attesting to Ezra's support were accepted by the judge.In fact, the Jerusalem Post reported on this case in an article with the following title:20,000 sign petition asking Jerusalem court not to put peace activist Ezra Nawi in jailTo date, the video detailing the events leading to his arrest has been watched over 37,000 times. Ezra Nawi's sole crime was trying to stop a military bulldozer from destroying the homes of Palestinian Bedouins in the South Hebron region. Ironically, Judge Ziskind verdict punishes Nawi for "disturbing the peace:" The peace of the bulldozer and the home demolitions.After the soldiers demolished the home, a handcuffed Ezra is seen telling the laughing soldiers:"Yes, I was also a soldier, but I didn't demolish houses. There's a big difference. The only thing that will be left here is hatred. Only hatred will be left here. Very funny, soldier? That the kids will be sleeping outside, is that funny?"No wonder The Nation called him "Israel's Man of Conscience." Haaretz compared his nonviolent resistance to that of the Mahatma Gandhi and Martin Luther King, Jr.Ezra's case is part of a larger pattern of harassment targeting nonviolent resistance against the Israeli occupation. Palestinian nonviolent activists fare considerably worse than him. We recall the recent arrests of Palestinian nonviolent activists in the town of Bil'in. Eighteen Palestinian activists remain in military prison today, together with the two leaders of the the Bil'in Popular Committee Against the Wall and Settlements: Mohammed al-Khatib and Adib Abu Rahma. They sit in military jails without bail-or are offered bail only under condition that they cease their nonviolent demonstrations. Others, such as Bassem Ahmed Ibrahim Abu Rahma, have paid for their nonviolent protests with their lives. Last April, he was killed in Bilin by a high velocity tear gas fired directly at him at close distance. Sydney Levy Jewish Voice for Peace
lunes, 17 de agosto de 2009
EL OTRO MURO -Martes 18 de agosto, 19 hrs. Sala Julio Bracho
Graffitti del lado palestino del muroEL OTRO MURO (Tomado en partes de http://www.tucineportal.com/elotromuro.htm escrito por Fco. Javier Quintanar)
El Otro Muro es un filme escrito y dirigido por la realizadora de origen marroquí Simone Bitton, y que fuera presentado en la emisión 2004 del Festival de Cannes. Coproducido por Francia e Israel, este trabajo documenta parte del proceso por medio del cual estos últimos ha establecido (muchas veces de manera arbitraria) límites fronterizos para separar su territorio del perteneciente a las otras naciones vecinas. Esta acción ha traído consecuencias desastrosas para todos, afectando en particular la vida de los civiles.
Para ilustrar este aspecto, la directora se decide por dos facetas: por un lado, recaba la opinión de la gente común que vive próxima a esta construcción, con lo que brinda foro a las opiniones de los afectados de manera inmediata. Así, los perjudicados expresan que esta muralla no sólo dividió un terreno, sino también sus vidas, ya que muchos de ellos quedaron separados de sus familiares, sus lugares de trabajo, sus lugares de abastecimiento, etcétera. Las opiniones son de diversos matices y van de la reflexión más mundana y sencilla hasta la más profunda y filosófica; pero todas ellas tienen algo en común: describir la percepción general de una ciudad que se encuentra atrapada en medio del sin sentido de una conflagración que les supera.
La otra faceta de este relato descansa en lo visual. De este aspecto, Bitton afirma: “Traté de filmar la belleza del lugar mientras era destruida, eso es lo que le da fuerza al filme: filmé el funeral de esta tierra”. Una aseveración nada exagerada ya que,por medio de diversas secuencias (sin ningún tipo de sonido más que el ambiental), testificamos el proceso de elaboración del enorme muro de concreto, y de cómo al concluirse su construcción, el resultado es una edificación que aparentase no tener principio ni fin, que se revela opresiva a la vista, amenazadora por la cantidad de puestos de vigilancia militar y un operativo permanente de vigilancia aérea desplegado alrededor del área.
Sin embargo, dicho operativo se revela inútil, cuando testificamos cómo la gente común logra burlar la vigilancia y abrirse paso en ciertas partes del muro, para saltarlo o pasar por debajo e intentar continuar con su existencia. Así, jovencitos y adultos, ancianas con sus bolsas, familias con bebés de brazos y otros ciudadanos; cruzan diariamente en ambas direcciones del muro para probar dos cosas: su ineficacia y que su verdadera naturaleza es intimidatoria y erigirse como una herramienta de humillación (cualquier similitud con cierto “muro de la vergüenza” es mera coincidencia).
Con amplia experiencia en el tema (avalada por sus trabajos previos a esta cinta), la premisa de Bitton va mas allá del conflicto árabe-israelí, y se preocupa más por mostrar las consecuencias absurdas que de esta confrontación se han desprendido y que afectan la vida de la población general de ambos bandos. Ella lo define en sus propios términos: “Es importante para mí tener una voz, pero que pueda hablar tanto en hebreo como en árabe; poder escuchar el hebreo y el árabe, e ir de un lado a otro del muro, porque, para mí, no hay dos lados: sólo hay país, un pequeño país”.
El Otro Muro. Título original: Mur. Dirección: Simone Bitton. Guión: Simone Bitton. Fotografía: Jacques Bouquin. Francia / Israel, 2004. Duración: 95 minutos.
La mesa de debate estará conformada por Pilar Calveiro, Hugo Gutiérrez Vega y José María Espinasa. Moderará Silvana Rabinovich.
El Otro Muro es un filme escrito y dirigido por la realizadora de origen marroquí Simone Bitton, y que fuera presentado en la emisión 2004 del Festival de Cannes. Coproducido por Francia e Israel, este trabajo documenta parte del proceso por medio del cual estos últimos ha establecido (muchas veces de manera arbitraria) límites fronterizos para separar su territorio del perteneciente a las otras naciones vecinas. Esta acción ha traído consecuencias desastrosas para todos, afectando en particular la vida de los civiles.
Para ilustrar este aspecto, la directora se decide por dos facetas: por un lado, recaba la opinión de la gente común que vive próxima a esta construcción, con lo que brinda foro a las opiniones de los afectados de manera inmediata. Así, los perjudicados expresan que esta muralla no sólo dividió un terreno, sino también sus vidas, ya que muchos de ellos quedaron separados de sus familiares, sus lugares de trabajo, sus lugares de abastecimiento, etcétera. Las opiniones son de diversos matices y van de la reflexión más mundana y sencilla hasta la más profunda y filosófica; pero todas ellas tienen algo en común: describir la percepción general de una ciudad que se encuentra atrapada en medio del sin sentido de una conflagración que les supera.
La otra faceta de este relato descansa en lo visual. De este aspecto, Bitton afirma: “Traté de filmar la belleza del lugar mientras era destruida, eso es lo que le da fuerza al filme: filmé el funeral de esta tierra”. Una aseveración nada exagerada ya que,por medio de diversas secuencias (sin ningún tipo de sonido más que el ambiental), testificamos el proceso de elaboración del enorme muro de concreto, y de cómo al concluirse su construcción, el resultado es una edificación que aparentase no tener principio ni fin, que se revela opresiva a la vista, amenazadora por la cantidad de puestos de vigilancia militar y un operativo permanente de vigilancia aérea desplegado alrededor del área.
Sin embargo, dicho operativo se revela inútil, cuando testificamos cómo la gente común logra burlar la vigilancia y abrirse paso en ciertas partes del muro, para saltarlo o pasar por debajo e intentar continuar con su existencia. Así, jovencitos y adultos, ancianas con sus bolsas, familias con bebés de brazos y otros ciudadanos; cruzan diariamente en ambas direcciones del muro para probar dos cosas: su ineficacia y que su verdadera naturaleza es intimidatoria y erigirse como una herramienta de humillación (cualquier similitud con cierto “muro de la vergüenza” es mera coincidencia).
Con amplia experiencia en el tema (avalada por sus trabajos previos a esta cinta), la premisa de Bitton va mas allá del conflicto árabe-israelí, y se preocupa más por mostrar las consecuencias absurdas que de esta confrontación se han desprendido y que afectan la vida de la población general de ambos bandos. Ella lo define en sus propios términos: “Es importante para mí tener una voz, pero que pueda hablar tanto en hebreo como en árabe; poder escuchar el hebreo y el árabe, e ir de un lado a otro del muro, porque, para mí, no hay dos lados: sólo hay país, un pequeño país”.
El Otro Muro. Título original: Mur. Dirección: Simone Bitton. Guión: Simone Bitton. Fotografía: Jacques Bouquin. Francia / Israel, 2004. Duración: 95 minutos.
La mesa de debate estará conformada por Pilar Calveiro, Hugo Gutiérrez Vega y José María Espinasa. Moderará Silvana Rabinovich.
Imágenes del muro en http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/photo_galleries/newsid_3109000/3109889.stm
Amnistía Internacional sobre el muro en http://www.es.amnesty.org/paises/israel-y-territorios-ocupados/el-muro-de-cisjordania/
lunes, 10 de agosto de 2009
Mañana 11/8/09 Película "El paraíso ahora"
Paradise Now es una cinta dirigida por el director palestino, Hany Abu-Assad, sus protagonistas también son palestinos, está rodada casi íntegramente en la ciudad de Nablus y la cinta pretende responder a una interrogante terriblemente actual: ¿Qué mueve a las personas a convertirse en bombas humanas?. ¿Es la religión, es la política o es el fanatismo?. Desde el 11 de septiembre de 2001, Occidente se plantea esta pregunta que cobró una nueva y terrible actualidad con la invasión de Irak y todavía no logra encontrar una respuesta adecuada. Abu-Assad intenta ofrecer una primera respuesta en una película que incita a la reflexión y no deja a nadie en la pasividad.
Khaled (Ali Suliman) y Saïd (Kais Nashef) son dos jóvenes palestinos, amigos desde la infancia, a los que reclutan para llevar a cabo un atentado suicida en Tel Aviv. Después de una última noche con sus respectivas familias, de las que no les está permitido despedirse, parten hacia la frontera con explosivos pe-gados al cuerpo. Sin embargo, nada sale como estaba planeado y una serie de imprevistos les obliga a separarse. Solos, no les queda más remedio que enfrentarse a su destino y a sus convicciones... Esta pelí-cula, rodada íntegramente en Nablus, propone una interesante visión de la vida cotidiana de personas en circunstancias desesperadas. Ex-plora las legítimas razones de la resistencia a la ocupación sin justifi-car en ningún momento la pérdida de vidas humanas.
Director: Hany Abu-Assad.Nacionalidad: Palestina, Holanda, Francia y Alemania.Duración: 94 min.Idioma:Árabe con subtítulos en español.
Khaled (Ali Suliman) y Saïd (Kais Nashef) son dos jóvenes palestinos, amigos desde la infancia, a los que reclutan para llevar a cabo un atentado suicida en Tel Aviv. Después de una última noche con sus respectivas familias, de las que no les está permitido despedirse, parten hacia la frontera con explosivos pe-gados al cuerpo. Sin embargo, nada sale como estaba planeado y una serie de imprevistos les obliga a separarse. Solos, no les queda más remedio que enfrentarse a su destino y a sus convicciones... Esta pelí-cula, rodada íntegramente en Nablus, propone una interesante visión de la vida cotidiana de personas en circunstancias desesperadas. Ex-plora las legítimas razones de la resistencia a la ocupación sin justifi-car en ningún momento la pérdida de vidas humanas.
Director: Hany Abu-Assad.Nacionalidad: Palestina, Holanda, Francia y Alemania.Duración: 94 min.Idioma:Árabe con subtítulos en español.
jueves, 6 de agosto de 2009
Barenboim celebra la continuidad de la Orquesta West-Eastern Divan, a pesar del enfrentamiento palestino-israelí
PILAS (SEVILLA), 31 Jul. (EUROPA PRESS) -
El director de orquesta Daniel Barenboim destacó hoy que sobre los diez años que cumple la Orquesta West-Eastern Divan, de la Fundación Barenboim-Said, fundada por él mismo, junto con el ensayista y profesor de universidad de origen palestino Edward Said y la Junta de Andalucía, "lo más gratificante es la continuidad del proyecto y la labor que cumple al unir culturas, a pesar del emperoramiento del enfrentamiento entre palestinos e israelíes".
Barenboim, acompañado por Mariam Said, viuda de Edward Said, hizo estas declaraciones en la visita que efectuó hoy el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, al taller de la Orquesta que realiza sus ensayos en su sede de la Residencia Lantana de la localidad sevillana de Pilas. Así, Griñán resaltó que tienen un compromiso de futuro con la Fundación, al "apostar por la música que es uno de los instrumentos más potentes de paz e integración de culturas que existe".
En este sentido, el presidente subrayó "el especial significado que tiene la Academia de Estudios Orquestales de Sevilla y el Proyecto de Educación Musical Infantil, al posibilitar el estudio de la cultura y, en particular, de la música".
Por su parte, Said mostró su agradecimiento a la Junta al afirmar que con este proyecto musical, "hay un acercamiento cada vez mayor a las personas", a lo cual añadió el director orquestal que "es el único proyecto en el mundo que funciona, donde hay una voluntad de comprensión entre seres humanos que son considerados enemigos, por lo que es un modelo de igualdad".
Asimismo, Barenboim reconoció que, en cierto sentido, "la Orquesta es posible gracias a la historia de Andalucía, donde musulmanes y judíos convivieron hace siglos en paz; así como a la generosidad de la Junta de Andalucía con su apoyo y aporte económico y moral, por lo que lo sentimos como un proyecto andaluz".
Además, anunció la creación de una sucursal de la Fundación en la localidad palestina de Yassof, porque es "una obligación moral ocuparse de la educación en esta región, con el objetivo de desarrollar la cultura del pueblo palestino", aclaró Barenboim. La Fundación busca el hermanamiento de las diferentes culturas y procedencias a través del lenguaje de la música.
UN TOTAL DE 103 MÚSICOS DE DIVERSAS NACIONALIDADES
Los fundadores decidieron poner el nombre a la orquesta inspirándose en una colección de poemas del escritor Goethe, que fue uno de los primeros pensadores alemanes interesados en otras culturas, como prueba el hecho de que estudiase árabe a los 60 años.
En este décimo aniversario la Orquesta está formada por 103 músicos de procedencia árabe, israelí, española y de otras nacionalidades, así 43 son árabes --de Palestina, Egipto, Siria, Jordania y Líbano--; 37 israelíes; 18 españoles, de los cuales, 12 son andaluces de las provincias de Sevilla, Huelva, Granada, Córdoba y Jaén; y cuatro más de otras nacionalidades. Un grupo de jóvenes palestinos, de edades entre los 9 y los 17 años, participan, además, en proyectos de la Fundación en el Próximo Oriente.
Bajo la dirección del maestro Daniel Barenboim, el taller recibe este año clases instrumentales y orquestales de profesores de la Staatskapelle de Berlín, preparan y ensayan las piezas de su gira veraniega y, sobre todo, tienen unos días de trabajo y convivencia que, además de la experiencia personal, significan señales al mundo para el entendimiento intercultural.
La West-Eastern Divan se concibió en 1999 y, tras realizarse en Weimar y en Chicago, tiene su sede en Andalucía desde 2002. En 2004 la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía creó la Fundación Barenboim-Said, por lo que dio forma de esta manera a la propuesta realizada por el ex presidente andaluz Manuel Chaves, tanto a Daniel Barenboim como al prestigioso escritor y politólogo palestino Edward Said, con la intención de crear un espacio que sirviese de referente de conciliación entre culturas.
Uno de los principios de la Fundación es integrar la música en el tejido social de las diferentes culturas, ámbito del que se aleja poco a poco debido a la creciente especialización de los estudios musicales.
El artículo completo está en http://www.europapress.es/andalucia/noticia-barenboim-celebra-continuidad-orquesta-west-eastern-divan-pesar-enfrentamiento-palestino-israeli-20090731172327.html
El director de orquesta Daniel Barenboim destacó hoy que sobre los diez años que cumple la Orquesta West-Eastern Divan, de la Fundación Barenboim-Said, fundada por él mismo, junto con el ensayista y profesor de universidad de origen palestino Edward Said y la Junta de Andalucía, "lo más gratificante es la continuidad del proyecto y la labor que cumple al unir culturas, a pesar del emperoramiento del enfrentamiento entre palestinos e israelíes".
Barenboim, acompañado por Mariam Said, viuda de Edward Said, hizo estas declaraciones en la visita que efectuó hoy el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, al taller de la Orquesta que realiza sus ensayos en su sede de la Residencia Lantana de la localidad sevillana de Pilas. Así, Griñán resaltó que tienen un compromiso de futuro con la Fundación, al "apostar por la música que es uno de los instrumentos más potentes de paz e integración de culturas que existe".
En este sentido, el presidente subrayó "el especial significado que tiene la Academia de Estudios Orquestales de Sevilla y el Proyecto de Educación Musical Infantil, al posibilitar el estudio de la cultura y, en particular, de la música".
Por su parte, Said mostró su agradecimiento a la Junta al afirmar que con este proyecto musical, "hay un acercamiento cada vez mayor a las personas", a lo cual añadió el director orquestal que "es el único proyecto en el mundo que funciona, donde hay una voluntad de comprensión entre seres humanos que son considerados enemigos, por lo que es un modelo de igualdad".
Asimismo, Barenboim reconoció que, en cierto sentido, "la Orquesta es posible gracias a la historia de Andalucía, donde musulmanes y judíos convivieron hace siglos en paz; así como a la generosidad de la Junta de Andalucía con su apoyo y aporte económico y moral, por lo que lo sentimos como un proyecto andaluz".
Además, anunció la creación de una sucursal de la Fundación en la localidad palestina de Yassof, porque es "una obligación moral ocuparse de la educación en esta región, con el objetivo de desarrollar la cultura del pueblo palestino", aclaró Barenboim. La Fundación busca el hermanamiento de las diferentes culturas y procedencias a través del lenguaje de la música.
UN TOTAL DE 103 MÚSICOS DE DIVERSAS NACIONALIDADES
Los fundadores decidieron poner el nombre a la orquesta inspirándose en una colección de poemas del escritor Goethe, que fue uno de los primeros pensadores alemanes interesados en otras culturas, como prueba el hecho de que estudiase árabe a los 60 años.
En este décimo aniversario la Orquesta está formada por 103 músicos de procedencia árabe, israelí, española y de otras nacionalidades, así 43 son árabes --de Palestina, Egipto, Siria, Jordania y Líbano--; 37 israelíes; 18 españoles, de los cuales, 12 son andaluces de las provincias de Sevilla, Huelva, Granada, Córdoba y Jaén; y cuatro más de otras nacionalidades. Un grupo de jóvenes palestinos, de edades entre los 9 y los 17 años, participan, además, en proyectos de la Fundación en el Próximo Oriente.
Bajo la dirección del maestro Daniel Barenboim, el taller recibe este año clases instrumentales y orquestales de profesores de la Staatskapelle de Berlín, preparan y ensayan las piezas de su gira veraniega y, sobre todo, tienen unos días de trabajo y convivencia que, además de la experiencia personal, significan señales al mundo para el entendimiento intercultural.
La West-Eastern Divan se concibió en 1999 y, tras realizarse en Weimar y en Chicago, tiene su sede en Andalucía desde 2002. En 2004 la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía creó la Fundación Barenboim-Said, por lo que dio forma de esta manera a la propuesta realizada por el ex presidente andaluz Manuel Chaves, tanto a Daniel Barenboim como al prestigioso escritor y politólogo palestino Edward Said, con la intención de crear un espacio que sirviese de referente de conciliación entre culturas.
Uno de los principios de la Fundación es integrar la música en el tejido social de las diferentes culturas, ámbito del que se aleja poco a poco debido a la creciente especialización de los estudios musicales.
El artículo completo está en http://www.europapress.es/andalucia/noticia-barenboim-celebra-continuidad-orquesta-west-eastern-divan-pesar-enfrentamiento-palestino-israeli-20090731172327.html
Iniciativa ciudadana "Adopta a un niño muerto"
CCU, 4 de agosto de 2009.
Iniciativa ciudadana “Adopta a un niño muerto”. (El terrible nombre)
Nos preguntaron una y mil veces por qué dimos ese nombre tan terrible a nuestra iniciativa, por qué exhortar a un acto imposible, si acaso no es hora de cambiar de nombre. Contestamos una y otra vez que de eso precisamente se trata: de apelar (derridianamente) a la imposibilidad para dar la cara al horror y a la vergüenza, para invocar el perdón. Hay quienes prefieren adoptar niños huérfanos, o incluso mandar dinero a Gaza para pagar su educación: adelante, no dejen de hacerlo. Sin embargo esta iniciativa no es altruista, y procura evitar por todos los medios cualquier sensación de autocomplacencia. Pero eso no invalida a otras iniciativas.
Aclaramos una vez más: no se puede adoptar a un muerto, lo sabemos. Pero al pronunciar el oxímoron recordamos que adoptar jamás es poseer. Nada se disputa con los padres de los niños muertos: a lo sumo, se los adopta, y adoptar a los padres significa prestar la boca para testimoniar por la memoria de sus hijos. Aunque sea para hacer resonar sus nombres en los confines del pensamiento y de las lenguas.
Hoy inicia el ciclo “¿Paz o pax en Medio Oriente?” que más que una pregunta es una apuesta por la paz, con Z mayúscula (no con P). La película que vamos a ver (“Punto de encuentro”) funge como diapasón para todo el ciclo: cansados de esperar acuerdos cupulares, “huérfanos” de ambos lados (padres y hermanos que perdieron a sus seres queridos en este conflicto) deciden acercarse a partir del dolor. Todas las palabras parecen inadecuadas para describir lo que pasa: no tenemos nombre en nuestras lenguas occidentales para la “orfandad” de hijos o de hermanos, Lev Grinberg llamó a la situación en Palestina-Israel “la cosa sin nombre”. Por eso mantenemos la cacofonía: para no olvidar ni por un instante nuestra responsabilidad para con el otro, que es otro nombre del mismo desasosiego.
Silvana Rabinovich
Iniciativa ciudadana “Adopta a un niño muerto”. (El terrible nombre)
Nos preguntaron una y mil veces por qué dimos ese nombre tan terrible a nuestra iniciativa, por qué exhortar a un acto imposible, si acaso no es hora de cambiar de nombre. Contestamos una y otra vez que de eso precisamente se trata: de apelar (derridianamente) a la imposibilidad para dar la cara al horror y a la vergüenza, para invocar el perdón. Hay quienes prefieren adoptar niños huérfanos, o incluso mandar dinero a Gaza para pagar su educación: adelante, no dejen de hacerlo. Sin embargo esta iniciativa no es altruista, y procura evitar por todos los medios cualquier sensación de autocomplacencia. Pero eso no invalida a otras iniciativas.
Aclaramos una vez más: no se puede adoptar a un muerto, lo sabemos. Pero al pronunciar el oxímoron recordamos que adoptar jamás es poseer. Nada se disputa con los padres de los niños muertos: a lo sumo, se los adopta, y adoptar a los padres significa prestar la boca para testimoniar por la memoria de sus hijos. Aunque sea para hacer resonar sus nombres en los confines del pensamiento y de las lenguas.
Hoy inicia el ciclo “¿Paz o pax en Medio Oriente?” que más que una pregunta es una apuesta por la paz, con Z mayúscula (no con P). La película que vamos a ver (“Punto de encuentro”) funge como diapasón para todo el ciclo: cansados de esperar acuerdos cupulares, “huérfanos” de ambos lados (padres y hermanos que perdieron a sus seres queridos en este conflicto) deciden acercarse a partir del dolor. Todas las palabras parecen inadecuadas para describir lo que pasa: no tenemos nombre en nuestras lenguas occidentales para la “orfandad” de hijos o de hermanos, Lev Grinberg llamó a la situación en Palestina-Israel “la cosa sin nombre”. Por eso mantenemos la cacofonía: para no olvidar ni por un instante nuestra responsabilidad para con el otro, que es otro nombre del mismo desasosiego.
Silvana Rabinovich
miércoles, 5 de agosto de 2009
Cine-debate en el blog - "Punto de encuentro"
Ante todo: gracias a los que pudieron llegar a pesar del diluvio al inicio del ciclo de cine "¿Paz o pax en Medio Oriente?".
Para todos aquellos que se quedaron pensando después de haber dejado la sala Julio Bracho en esa noche tormentosa, creamos este espacio virtual en el que vamos a poder seguir pensando en letra líquida, comentando, preguntando, sugiriendo.
Lanzo al ruedo, pues, la continuación del debate en torno a “Punto de encuentro”.
(De paso pido disculpas, porque en los subtítulos se nos fueron varios acentos, un cuadro subtiltulado en francés y el programa comedido corrigió "Intifada" por "intimada"... Haremos lo posible por que no vuleva a ocurrir).
- Quiero poner el acento en el nombre de la ONG (binacional ¿hace falta decirlo?) que la produjo. Se llama “Just vision” (http://www.justvision.org/) . Con toda la polisemia que se les ocurra, por lo pronto:
1- una visión (más) sin pretensiones de decirlo todo: los intentos totalizadores terminan reduciendo el conflicto a una razón táctica que soslaya tanto la razón ética como la afectiva (esa que curiosamente es la última en perderse cuando llega al Alzheimer), como la imaginación política.
2- Una visión justa: donde resuena el versículo “justicia justicia perseguirás”.
-Quisiera destacar la potencialidad del cine, de mostrar (por la vía del documental o de la ficción, como iremos viendo en el ciclo) lo que la teoría política tarda tanto en pensar mientras tantos pagan con sus vidas la dilación.
-Uno de los protagonistas de la película (y si no me equivoco es Ali) recuerda la falsa dicotomía pro-israelí/ pro-palestino. En este blog hay un claro artículo de Hermann Bellinghausen que resume bien el tema.
- El tema del perdón, la reconciliación y la religión. Hay palabras que, lejos de numerosos creyentes sinceros, fueron secuestradas por muchos (non sanctos) administradores de distintas religiones. Las palabras vuelan y así como hay quienes pretenden secuestrarlas hay otros que sienten el deber de devolverles la libertad. Uno decide si se hace cómplice de esos secuestradores renunciando a las palabras por el olor a incienso que despiden o las acoge hospitalariamente para restituirles el vuelo.
En este sentido, se habla de perdón, de reconciliación. Recomiendo el libro de Derrida sobre el 11 de septiembre del 2001. Derrida aclara que el perdón nunca puede pasar al plano político ni al lenguaje de la diplomacia, ése es el territorio de la reconciliación, tarea de la justicia distributiva. El perdón –inmune a la institucionalización- concierne a la ética y a la justicia heterónoma, sólo puede darse en momentos puntuales, imprevisibles e incalculables. se trata de un perdón incondicional, es otra cosa que la reconciliación (esta última, también muy importante, entra en el orden del derecho y de la política). “Perdón” como la palabra –ética- vulnerable por excelencia porque se dice y se escribe como un dictado, palabra cuyo gesto es el de retroceder para esperar la llegada de un tiempo otro, que es el tiempo del otro.
-Último tema, porque ya no quise abusar del privilegio de andar repartiendo el micrófono: hago un llamado a una palabra completamente démodée: la paciencia. Una invitación a experimentar el tiempo como paciencia. Como se imaginarán, de este ciclo no va a salir un acuerdo de paz entre los representantes políticos. Cuidado con creerle tanto a los parámetros de aquellos que dilatan la paZ (con Z mayúscula: la P gentilmente cedió su –malgastado- espacio a la Z que ofrece resistencia a la X de la pax impostora y autoimpuesta). Ellos exigen resultados cuantitativos e inmediatos: con esto sólo difieren el lento advenimiento de la paZ. No nos vayamos con la finta de la impaciencia. El debate queda abierto.
Para todos aquellos que se quedaron pensando después de haber dejado la sala Julio Bracho en esa noche tormentosa, creamos este espacio virtual en el que vamos a poder seguir pensando en letra líquida, comentando, preguntando, sugiriendo.
Lanzo al ruedo, pues, la continuación del debate en torno a “Punto de encuentro”.
(De paso pido disculpas, porque en los subtítulos se nos fueron varios acentos, un cuadro subtiltulado en francés y el programa comedido corrigió "Intifada" por "intimada"... Haremos lo posible por que no vuleva a ocurrir).
- Quiero poner el acento en el nombre de la ONG (binacional ¿hace falta decirlo?) que la produjo. Se llama “Just vision” (http://www.justvision.org/) . Con toda la polisemia que se les ocurra, por lo pronto:
1- una visión (más) sin pretensiones de decirlo todo: los intentos totalizadores terminan reduciendo el conflicto a una razón táctica que soslaya tanto la razón ética como la afectiva (esa que curiosamente es la última en perderse cuando llega al Alzheimer), como la imaginación política.
2- Una visión justa: donde resuena el versículo “justicia justicia perseguirás”.
-Quisiera destacar la potencialidad del cine, de mostrar (por la vía del documental o de la ficción, como iremos viendo en el ciclo) lo que la teoría política tarda tanto en pensar mientras tantos pagan con sus vidas la dilación.
-Uno de los protagonistas de la película (y si no me equivoco es Ali) recuerda la falsa dicotomía pro-israelí/ pro-palestino. En este blog hay un claro artículo de Hermann Bellinghausen que resume bien el tema.
- El tema del perdón, la reconciliación y la religión. Hay palabras que, lejos de numerosos creyentes sinceros, fueron secuestradas por muchos (non sanctos) administradores de distintas religiones. Las palabras vuelan y así como hay quienes pretenden secuestrarlas hay otros que sienten el deber de devolverles la libertad. Uno decide si se hace cómplice de esos secuestradores renunciando a las palabras por el olor a incienso que despiden o las acoge hospitalariamente para restituirles el vuelo.
En este sentido, se habla de perdón, de reconciliación. Recomiendo el libro de Derrida sobre el 11 de septiembre del 2001. Derrida aclara que el perdón nunca puede pasar al plano político ni al lenguaje de la diplomacia, ése es el territorio de la reconciliación, tarea de la justicia distributiva. El perdón –inmune a la institucionalización- concierne a la ética y a la justicia heterónoma, sólo puede darse en momentos puntuales, imprevisibles e incalculables. se trata de un perdón incondicional, es otra cosa que la reconciliación (esta última, también muy importante, entra en el orden del derecho y de la política). “Perdón” como la palabra –ética- vulnerable por excelencia porque se dice y se escribe como un dictado, palabra cuyo gesto es el de retroceder para esperar la llegada de un tiempo otro, que es el tiempo del otro.
-Último tema, porque ya no quise abusar del privilegio de andar repartiendo el micrófono: hago un llamado a una palabra completamente démodée: la paciencia. Una invitación a experimentar el tiempo como paciencia. Como se imaginarán, de este ciclo no va a salir un acuerdo de paz entre los representantes políticos. Cuidado con creerle tanto a los parámetros de aquellos que dilatan la paZ (con Z mayúscula: la P gentilmente cedió su –malgastado- espacio a la Z que ofrece resistencia a la X de la pax impostora y autoimpuesta). Ellos exigen resultados cuantitativos e inmediatos: con esto sólo difieren el lento advenimiento de la paZ. No nos vayamos con la finta de la impaciencia. El debate queda abierto.
lunes, 3 de agosto de 2009
La actualidad del profeta Jeremías
Gracias a Eduardo Mosches por este envío.
A Jeremiad - Uri Avnery
01/08/09
DEAR DOV YERMIYA,
I have received the distressing letter that you recently sent to a limited number of friends. You paint the Israeli reality in dark – but true – colors, and end by cutting your ties with it.
“Therefore I, a 95 year old Sabra (native born Israeli Jew), who has plowed its fields, planted trees, built a house and fathered sons, grandsons and great-grandsons, and also shed his blood in the battle for the founding of the State of Israel,
“Declare herewith that I renounce my belief in the Zionism which has failed, that I shall not be loyal to the Jewish fascist state and its mad visions, that I shall not sing anymore its nationalist anthem, that I shall stand at attention only on the days of mourning for those fallen on both sides in the wars, and that I look with a broken heart at an Israel that is committing suicide and at the three generations of offspring that I have bred and raised in it.”
SINCE I first met you, Dov, some fifty years ago, I have always considered you the salt of the earth. You were born in a village, the son of a farmer, were a fighter in the 1948 war and later a Colonel in the army, a modest man, a moral person in every fiber.
In the first Lebanon War, you exposed the atrocities committed against the Palestinian refugees in the Tyre-Sidon area, and your courageous report shocked me no less than those of the Sabra and Shatila massacre. You did not hesitate to break the silence, as the “Breaking the Silence” youngsters are doing now, knowing full well that your peers in the officers’ corps would excommunicate you.
You are a man of my heart, Dov. That is why your words distress me so much.
I think it important to share the statement of a man of your caliber with those in our camp who spend sleepless nights worrying about the situation of our state.
YOU START your letter by mentioning the founders of the Zionist movement.
“If Herzl could come to life again and see what those who claim to carry the flag of Zionism are doing, he would flee at once, miserable and shocked, back to his grave. So would Chaim Weizmann and most of the pioneers, the fathers and mothers of my generation. They were people of conscience and morality, who held to the axiom that human beings are decent and honest.”
Most of your fierce accusations concern Israel’s treatment of the Palestinians. “And thus, for 42 years, Israel turned what should have been Palestine into a giant detention camp, and is holding a whole people captive under an oppressive and cruel regime, with the sole aim of taking away their country, come what may!!!
“The IDF eagerly suppresses their efforts at rebellion, with the active assistance of the settlement thugs, by the brutal means of a sophisticated Apartheid and a choking blockade, inhuman harassment of the sick and of women in labor, the destruction of their economy and the theft of their best land and water.
“Over all this there is waving the black flag of the frightening contempt for the life and blood of the Palestinians. Israel will never be forgiven for the terrible toll of blood spilt, and especially the blood of children, in hair-raising quantities.”
But I believe that the abysmal despair echoed in your words has other roots, too. It is a feeling that troubles the heart of many of your and my generation, the feeling that “they have stolen our state”, that there is no resemblance between the state which we dreamed of and fought for and the thing that has taken its place.
WHEN I think of our youth, yours and mine, one scene is never far from my mind: the 1947 Dalia festival.
Tens of thousands of young men and women were sitting on the slope of a hill in the natural amphitheater near Kibbutz Dalia on Mount Carmel. Ostensibly it was a festival of folk dancing, but in reality it was much more – a great celebration of the new Hebrew culture which we were then creating in the country, in which folk dancing played an important role. The dancing groups came mainly from the kibbutzim and the youth movements, and the dances were original Hebrew creations, interwoven with Russian, Polish, Yemenite and Hassidic ones. A group of Arabs danced the Debka in ecstasy, dancing and dancing and dancing on.
In the middle of the event, the loudspeakers announced that members of the UN Commission of Inquiry, which had been sent by the international organization to decide upon the future of the country, were joining us. When we saw them entering the amphitheater, the tens of thousands spontaneously rose to their feet and started to sing the “Hatikva”, the national anthem, with a holy fervor that reverberated from the surrounding mountains.
We did not know then that within half a year the great Hebrew-Arab war would break out - our War of Independence and their Naqba. I believe that most of the 6000 young people who fell in the war on our side, as well as the thousands that were wounded – like you and me – were present at that moment in Dalia, seeing each other and singing together.
What state did we think of then? What state did we set out to create?
What has happened to the Hebrew society, the Hebrew culture, the Hebrew morality that we were so proud of then?
YES, WE did create a state. As the old song goes: “On the battlefield, a town is now standing”. We have brought millions of people to this country. From a Hebrew community of 650 thousand we have grown into a population of 7.5 million. A fourth and fifth generation speaks Hebrew as their mother tongue. Our economy is large and solid, even in these times of crisis. In several fields we are in the first rank of human endeavor.
But is this the society, is this the state, which we saw in our mind’s eye on the day it was set up? Is this the army that you and I swore allegiance to on the day it was founded?
Did we dream of this corrupt society, a society without compassion, where a handful of the very rich live off the fat of the land, with a large band of politicians and media people and other lackeys groveling in the dust at their feet?
Did we dream of a state that is an isolated and shunned ghetto in the region, lording it over an oppressed Palestinian ghetto-within-a-ghetto?
There were days when we could stand up anywhere in the world and proudly declare “I am an Israeli”. No one can do that now. The name of Israel has become mud. Since the Gaza War, in which our army poured molten lead onto men, women and children, many Israelis avoid speaking Hebrew in the streets of foreign cities and the IDF has ordered the faces of some of its officers – those whose rank equals yours – be obscured in pictures published in the media.
WHY DID this happen? When did this happen?
My aim is not to start a discussion with you about the fundamentals of Zionism, both positive and negative. We might not agree. Nor shall I enter into the question of whether everything really started in 1967, with the intoxicating and corruptive victory, or whether the seeds of disaster were sown earlier. On one thing I agree with you entirely: that the fatal step was taken then, on the morrow of that war, when we had the choice between the shining gold of peace and the base metal of annexation, and stretched our hands out towards the latter.
My personal conscience is clean. I am proud that I was one of the few in the country, and the sole voice in the Knesset, who proposed even during the war to turn over the occupied territories to the Palestinian people, so as to enable them to set up their state. This unique opportunity was missed, as you point out in your letter, because of the greed of the founders of the settlement movement, the champions of a Greater Israel.
From there things rolled on, as in a Greek tragedy, to where we are now, with an assorted crew of settlers, racists, nationalists, messianic zealots and ordinary fascists in charge of the state, turning the Knesset into a circus, undermining the Supreme Court, perverting the army, imposing obscurantist religious laws, handing the public treasury to unbridled tycoons, polluting the education system with a primitive nationalist indoctrination, persecuting poor asylum seekers, oppressing the national minority and planning military attacks that will wreak death and destruction on civilian populations.
This is the state that you detest. I have no quarrel with you about that.
This is the state that you despair of. About that I do have a dispute with you.
YOU BEAR the name of the prophet who is nearest to my heart, Yirmiyahu, the prophet of anger who called out: “Woe is me, my mother, that thou hast borne me a man of strife and a man of contention to the whole world … every one doth curse me!” (Jer. 15:10)
But Jeremiah was not only an accuser, he was also a healer: “to root out, and to pull down, and to destroy, and to throw down – to build and to plant.” (Jer. 1:10)
You, Dov, have invested in this state much too much to turn your back on it in a gesture of anger and despair. The most hackneyed and worn-out slogan in Israel is also true: “We don’t have another state!”
Other states in the world have sunk to the depths of depravity and committed unspeakable crimes, far beyond our worst sins, and still brought themselves back to the family of nations and redeemed their souls.
We and all the members of our generation, who were among those who created this state, bear a heavy responsibility for it. A responsibility to our offspring, to those oppressed by this state, to the entire world. From this responsibility we cannot escape.
Even at your respectable age, and precisely because of it and because of what you represent, you must be a compass for the young and tell them: This state belongs to you, you can change it, don’t allow the nationalist wreckers to steal it from you!
True, 61 years ago we had another state in mind. Now, after our state has tumbled to where it is today, we must remember that other state, and remind everybody, every day, what the state should have been like, what it can be like, and not allow our vision to disappear like a dream. Let’s lend our shoulders to every effort to repair and heal!
You have voiced the message of Jeremiah, the prophet of anger. I beg you, give voice also to Jeremiah, the prophet of hope!
בשורת ירמיה
02/08/09לדב ירמיה, שלום!קיבלתי את המכתב המזעזע ששלחת לחוג מצומצם של ידידים. אתה מתאר את המציאות הישראלית בצבעים קודרים, אך נכונים, ומסיים בזריקת גט-כריתות למדינה.
"על כן אני... צבר בן 95, שחרש באדמת הארץ הזאת תלם, ונטע בה עץ, שבנה בה בית והוליד בה בנים ושילשים וריבעים ואף שפך עליה מדמו בקרב על הקמת המדינה,
"מצהיר בזה שאני מתכחש לאמונתי בציונות שהכזיבה, שלא אהיה עוד נאמן למדינה הפשיסטית היהודית ולחזונות-העוועים שלה, שאינני שר יותר את ההמנון הלאומני שלה, שאני ניצב בדום ובאבל רק ביום הזיכרון לנופלים במלחמות משני העמים, וצופה בלב נשבר על ישראל המאבדת את עצמה לדעת, ועל גורל שלושת דורות הצאצאים שהולדתי וגידלתי בה."
מאז שהיכרתי אותך, דב, לפני כחמישים שנה, אתה מצטייר בעיניי כמלח הארץ. אתה בן ההתיישבות העובדת, לוחם תש"ח ואלוף-משנה בצה"ל, אדם מצניע לכת, איש מוסר בכל רמ"ח אבריך.
במלחמת לבנון הראשונה חשפת את הזוועות שביצעו כמה מאנשינו באוכלוסיית הפליטים הפלסטיניים במרחב צור-צידון, והדו"ח האמיץ שלך זיעזע אותי לא פחות מטבח סברה ושתילה. כפי שעושים אנשי "שוברים שתיקה" כיום, לא חששת לשבור את השתיקה, אף שידעת שחבריך, קציני צה"ל, ינדו אותך.
אתה איש כלבבי, דוב. ולכן זיעזעו אותי דבריך באופן מיוחד.
נראה לי חשוב לחלוק את עיקרי דבריו של אדם בעל שעור-קומה כשלך עם האנשים שבינינו, שדמותה של המדינה מדיר שינה מעיניהם.
את מכתבך אתה פותח בדברים על מייסדי התנועה הציונית.
"אילו יכול היה הרצל לקום לתחייה ולראות למה הפכו המתיימרים בימינו לשאת את דגל הציונות המגשימה שהוא היה ראשון הוגיה ומחולליה, היה נמלט מיד, מוכה תדהמה ואומלל, חזרה למשכנו. כמוהו גם חיים וייצמן ורוב מגשימיה בפועל, החלוצים, אבות ואמהות דורי שלי. הם היו אנשי מצפון ומוסר, והיות האדם באשר הוא אדם הגון וישר היה בתודעתם מושכל ראשון."
את עיקר דברי-הקטרוג הלוהטים שלך אתה מקדיש ליחס המדינה לעם הפלסטיני. "וכך מקיימת ישראל מזה 42 שנה בפלסטין המיועדת מחנה-הסגר ענק, ומחזיקה בו תחת משטר צבאי מדכא ואכזרי עם שלם, במטרה אחת ויחידה, לנשלו מארצו ולרשת אותה ויהיה מה!!!
"את ניסיונות ההתקוממות שלו מדכא צה"ל בנפש חפצה, בסיוע פעיל של בריוני חיל-ההתנחלויות, באכזריות בנוסח אפרטהייד מתוחכם ומצור חונק, התעללות בלתי אנושית בחולים וביולדות, בהרס כלכלתו, ובגזל מיטב אדמותיו ומימיו.
"אך מעל כל אלה מתנוסס בזוועתו הדגל השחור של הזילות המחרידה בחיי האדם והדם הפלסטיני, והכרוניקה המספרית האיומה של חשבון הדמים שמנהל צה"ל עם הפלסטינים, ובמיוחד דמם של הילדים, במספרים מסמרי-שיער, לא תיסלח לישראל לעולם!"
אך נדמה לי שהייאוש התהומי, המתבטא בדבריך, יש לו שורשים נוספים. זוהי תחושה המקננת בלב רבים מבני דורך-דורי, ש"גנבו לנו את המדינה", שאין עוד שום דמיון בין המדינה שחלמנו עליה ולחמנו למענה לבין הדבר הזה שקם במקומה.
כשאני חושב על ימי נעורינו, שלך ושלי, עולה לנגד עיניי שוב ושוב תמונה מסוימת: כנס דליה, 1947.
על צלע ההר באמפיתיאטרון הטבעי במרומי הכרמל ישבו באותו לילה רבבות צעירים וצעירות. לכאורה זה היה כנס של ריקודי-עם, אך למעשה היה הרבה יותר מזה – חגיגה גדולה של התרבות העברית החדשה, שיצרנו אז בארץ, ושהמחולות העממיים מילאו בה תפקיד חשוב. הרקדנים והרקדניות היו ברובם חברי להקות הקיבוצים ותנועות-הנוער, והמחולות היו עבריים מקוריים, משולבים במחולות-עם רוסיים, פולניים, תימניים וחסידיים. הייתה שם גם קבוצה של צעירים ערביים, שרקדו דבקה באקסטאזה, רקדו, רקדו ורקדו.
באמצע האירוע הודיעו במערכת-הכרזה שבאו אלינו כמה מחברי ועדת-האו"ם, שנשלחה על-ידי הארגון הבינלאומי כדי להחליט על גורל הארץ. כשראינו אותם נכנסים לאמפיתיאטרון, קמו כל הרבבות על רגליהם ופרצו בשירה אדירה של "התקווה", שהידהדה מההרים.
לא ידענו שתוך חצי שנה תפרוץ המלחמה העברית-ערבית הגדולה, מלחמת-העצמאות שלנו ומלחמת-הנכבה שלהם. אני חושב שמרבית 6000 ההרוגים שלנו, שנפלו במלחמה זו, נכחו אז בדליה, ראו זה את זה ושרו ביחד, וכך גם האלפים שנפצעו בה, כמוך וכמוני.
על איזה מדינה חשבנו אז? איזו מדינה יצאנו להקים?
מה קרה לחברה העברית, לתרבות העברית, למוסר העברי שכל-כך התגאינו בהם?
כן, הקמנו מדינה. "על המשלט יושבת עיר". הבאנו מיליונים ארצה. מציבור עברי של 650 אלף נפש גדלנו לאוכלוסייה של 7.5 מיליון. דור רביעי וחמישי מדבר עברית כשפת-אמו. הכלכלה שלנו גדולה ואיתנה, גם בימי משבר. בתחומים שונים אנחנו נמצאים בשורה הראשונה של הישגי האנושות.
אבל האם זו החברה, וזו המדינה, שעמדה מול עינינו ביום הקמתה? האם זה הצבא שאתה ואני נשבענו לו אמונים ביום הקמתו?
האם חלמנו על החברה המושחתת הזאת, חסרת החמלה, שבה קומץ של עשירים מופלגים, פרות הבשן של ימינו, נהנים ממשמני הארץ, כשעדה גדולה של פוליטיקאים, אנשי תקשורת ושאר מלחכי-פנכה מתפלשים בעפרם?
האם חלמנו על מדינה שהיא גטו מנותק ומנודה מהמרחב הסובב אותה, והמחזיק בתוכו גטו פלסטיני עשוק ומדוכא, גטו בתוך גטו?
היו ימים, כאשר יכולנו לקום בכל מקום בעולם ולהכריז בגאווה "אני ישראלי!" איש מאיתנו אינו עושה זאת כיום, בשום מקום בעולם. שמה של ישראל דוחה ומשוקץ בעולם. מאז מלחמת-עזה, שבה שפך צבאנו עופרת רותחת על גברים, נשים וילדים, חוששים ישראלים רבים לדבר עברית בחוצות הערים בעולם, וצה"ל הורה לטשטש את פני קציניו – בעלי דרגה מקבילה לשלך – בתמונות המתפרסמות בתקשורת.
מדוע זה קרה? מתי זה קרה?
לא אכנס איתך לוויכוח על יסודות הציונות, החיוביים והשליליים. יתכן שלא נסכים בינינו. לא אכנס גם לשאלה האם באמת התחיל הכול ב-1967, באותו ניצחון משכר וממכר, או שזרע הפורענות נבט עוד קודם לכן. על דבר אחד אני מסכים איתך לגמרי: שהאסון הגדול התחיל אז, למחרת המלחמה, כאשר יכולנו לבחור בין הזהב של השלום ובין הגחלים הלוהטות של הסיפוח, ושלחנו את ידינו אל הגחלים.
מצפוני האישי נקי. אני גאה בזה שהייתי בין המעטים במדינה, והיחיד בכנסת, שהציע עוד במהלך המלחמה למסור מיד את השטחים הכבושים לעם הפלסטיני, כדי שיקים בהם את מדינתו. הזדמנות חד-פעמית זו הוחמצה, כדבריך, בגלל החמדנות של אבות המתנחלים, אנשי ארץ-ישראל-השלמה.
משם התגלגלו הדברים, כמו בטרגדיה יוונית, עד הלום, כאשר חבורה של מתנחלים, גזענים, לאומנים, דתיים-משיחיים וסתם פשיסטים השתלטו על המדינה, מקרקסים את הכנסת, מקעקעים את מערכת המשפט, משחיתים את צה"ל, כופים על המדינה חוקי-דת חשוכים, מוסרים את קופת הציבור לאילי-הון שלוחי-רסן, מזהמים את מערכת-החינוך בתכנים לאומניים פרימיטיביים, רודפים פליטים אומללים המחפשים אצלנו מקלט, מדכאים את המיעוט הלאומי, ומתכננים מבצעים צבאיים שיזרעו הרג והרס בקרב אוכלוסיות אזרחיות.
זוהי המדינה שאתה מתעב. על כך אין לי ויכוח איתך.
זוהי המדינה שאתה מתייאש ממנה. על כך יש ויש לי ויכוח איתך.
אתה נושא את שמו של הנביא הקרוב ביותר ללבי, נביא-הזעם שקרא: "אוי לי אימי כי ילידתיני, איש-ריב ואיש-מדון לכל הארץ...כולה מקללווני!" אבל ירמיהו לא בא רק לקטרג, אלא גם לרפא: "לנתוש ולנתוץ ולהאביד ולהרוס - לבנות ולנטוע."
אתה, דב, השקעת במדינה הזאת הרבה יותר מדי מכדי שתפנה לה עורף במחווה של זעם וייאוש. מפני שהמליצה הכי שחוקה והכי משומשת נכונה בכל זאת: "אין לנו מדינה אחרת!"
מדינות אחרות בעולם ירדו לשפל המדרגה וביצעו פשעים נוראים, הרבה מעבר לחטאינו הגרועים ביותר, ובכל זאת החזירו את עצמם למשפחת העמים והצילו את נפשם.
אנחנו וכל בני דורנו, שהיינו ממקימי המדינה הזאת, נושאים באחריות כבדה כלפיה. אחריות כלפי צאצאינו, אחריות כלפי מדוכאי המדינה הזאת, אחריות כלפי העולם כולו. מן האחריות הזאת איננו יכולים להשתחרר.
גם בגילך המכובד, ואולי דווקא בגללו ובגלל מה שאתה מייצג, אתה צריך לשמש מצפן לצעירים ולהבהיר להם: המדינה הזאת שייכת לכם, אתם יכולים לשנות אותה, אל תניחו למחריביה הלאומניים לגנוב אותה מכם!
נכון, לפני 61 שנה התכוונו למדינה שונה. עכשיו, אחרי שהידרדרה למקום שהיא נמצאת בו, צריך לזכור את המדינה האחרת ההיא ולהזכיר אותה, השכם והערב, כפי שהייתה צריכה להיות, כפי שהיא יכולה להיות, ולא להניח לה להימוג כחלום. ניתן כתף לכל מאמץ לתקן ולהבריא אותה!
השמעת את דבר ירמיהו, נביא-הזעם. אנא, השמע גם את דבר ירמיהו, נביא-תקווה!
A Jeremiad - Uri Avnery
01/08/09
DEAR DOV YERMIYA,
I have received the distressing letter that you recently sent to a limited number of friends. You paint the Israeli reality in dark – but true – colors, and end by cutting your ties with it.
“Therefore I, a 95 year old Sabra (native born Israeli Jew), who has plowed its fields, planted trees, built a house and fathered sons, grandsons and great-grandsons, and also shed his blood in the battle for the founding of the State of Israel,
“Declare herewith that I renounce my belief in the Zionism which has failed, that I shall not be loyal to the Jewish fascist state and its mad visions, that I shall not sing anymore its nationalist anthem, that I shall stand at attention only on the days of mourning for those fallen on both sides in the wars, and that I look with a broken heart at an Israel that is committing suicide and at the three generations of offspring that I have bred and raised in it.”
SINCE I first met you, Dov, some fifty years ago, I have always considered you the salt of the earth. You were born in a village, the son of a farmer, were a fighter in the 1948 war and later a Colonel in the army, a modest man, a moral person in every fiber.
In the first Lebanon War, you exposed the atrocities committed against the Palestinian refugees in the Tyre-Sidon area, and your courageous report shocked me no less than those of the Sabra and Shatila massacre. You did not hesitate to break the silence, as the “Breaking the Silence” youngsters are doing now, knowing full well that your peers in the officers’ corps would excommunicate you.
You are a man of my heart, Dov. That is why your words distress me so much.
I think it important to share the statement of a man of your caliber with those in our camp who spend sleepless nights worrying about the situation of our state.
YOU START your letter by mentioning the founders of the Zionist movement.
“If Herzl could come to life again and see what those who claim to carry the flag of Zionism are doing, he would flee at once, miserable and shocked, back to his grave. So would Chaim Weizmann and most of the pioneers, the fathers and mothers of my generation. They were people of conscience and morality, who held to the axiom that human beings are decent and honest.”
Most of your fierce accusations concern Israel’s treatment of the Palestinians. “And thus, for 42 years, Israel turned what should have been Palestine into a giant detention camp, and is holding a whole people captive under an oppressive and cruel regime, with the sole aim of taking away their country, come what may!!!
“The IDF eagerly suppresses their efforts at rebellion, with the active assistance of the settlement thugs, by the brutal means of a sophisticated Apartheid and a choking blockade, inhuman harassment of the sick and of women in labor, the destruction of their economy and the theft of their best land and water.
“Over all this there is waving the black flag of the frightening contempt for the life and blood of the Palestinians. Israel will never be forgiven for the terrible toll of blood spilt, and especially the blood of children, in hair-raising quantities.”
But I believe that the abysmal despair echoed in your words has other roots, too. It is a feeling that troubles the heart of many of your and my generation, the feeling that “they have stolen our state”, that there is no resemblance between the state which we dreamed of and fought for and the thing that has taken its place.
WHEN I think of our youth, yours and mine, one scene is never far from my mind: the 1947 Dalia festival.
Tens of thousands of young men and women were sitting on the slope of a hill in the natural amphitheater near Kibbutz Dalia on Mount Carmel. Ostensibly it was a festival of folk dancing, but in reality it was much more – a great celebration of the new Hebrew culture which we were then creating in the country, in which folk dancing played an important role. The dancing groups came mainly from the kibbutzim and the youth movements, and the dances were original Hebrew creations, interwoven with Russian, Polish, Yemenite and Hassidic ones. A group of Arabs danced the Debka in ecstasy, dancing and dancing and dancing on.
In the middle of the event, the loudspeakers announced that members of the UN Commission of Inquiry, which had been sent by the international organization to decide upon the future of the country, were joining us. When we saw them entering the amphitheater, the tens of thousands spontaneously rose to their feet and started to sing the “Hatikva”, the national anthem, with a holy fervor that reverberated from the surrounding mountains.
We did not know then that within half a year the great Hebrew-Arab war would break out - our War of Independence and their Naqba. I believe that most of the 6000 young people who fell in the war on our side, as well as the thousands that were wounded – like you and me – were present at that moment in Dalia, seeing each other and singing together.
What state did we think of then? What state did we set out to create?
What has happened to the Hebrew society, the Hebrew culture, the Hebrew morality that we were so proud of then?
YES, WE did create a state. As the old song goes: “On the battlefield, a town is now standing”. We have brought millions of people to this country. From a Hebrew community of 650 thousand we have grown into a population of 7.5 million. A fourth and fifth generation speaks Hebrew as their mother tongue. Our economy is large and solid, even in these times of crisis. In several fields we are in the first rank of human endeavor.
But is this the society, is this the state, which we saw in our mind’s eye on the day it was set up? Is this the army that you and I swore allegiance to on the day it was founded?
Did we dream of this corrupt society, a society without compassion, where a handful of the very rich live off the fat of the land, with a large band of politicians and media people and other lackeys groveling in the dust at their feet?
Did we dream of a state that is an isolated and shunned ghetto in the region, lording it over an oppressed Palestinian ghetto-within-a-ghetto?
There were days when we could stand up anywhere in the world and proudly declare “I am an Israeli”. No one can do that now. The name of Israel has become mud. Since the Gaza War, in which our army poured molten lead onto men, women and children, many Israelis avoid speaking Hebrew in the streets of foreign cities and the IDF has ordered the faces of some of its officers – those whose rank equals yours – be obscured in pictures published in the media.
WHY DID this happen? When did this happen?
My aim is not to start a discussion with you about the fundamentals of Zionism, both positive and negative. We might not agree. Nor shall I enter into the question of whether everything really started in 1967, with the intoxicating and corruptive victory, or whether the seeds of disaster were sown earlier. On one thing I agree with you entirely: that the fatal step was taken then, on the morrow of that war, when we had the choice between the shining gold of peace and the base metal of annexation, and stretched our hands out towards the latter.
My personal conscience is clean. I am proud that I was one of the few in the country, and the sole voice in the Knesset, who proposed even during the war to turn over the occupied territories to the Palestinian people, so as to enable them to set up their state. This unique opportunity was missed, as you point out in your letter, because of the greed of the founders of the settlement movement, the champions of a Greater Israel.
From there things rolled on, as in a Greek tragedy, to where we are now, with an assorted crew of settlers, racists, nationalists, messianic zealots and ordinary fascists in charge of the state, turning the Knesset into a circus, undermining the Supreme Court, perverting the army, imposing obscurantist religious laws, handing the public treasury to unbridled tycoons, polluting the education system with a primitive nationalist indoctrination, persecuting poor asylum seekers, oppressing the national minority and planning military attacks that will wreak death and destruction on civilian populations.
This is the state that you detest. I have no quarrel with you about that.
This is the state that you despair of. About that I do have a dispute with you.
YOU BEAR the name of the prophet who is nearest to my heart, Yirmiyahu, the prophet of anger who called out: “Woe is me, my mother, that thou hast borne me a man of strife and a man of contention to the whole world … every one doth curse me!” (Jer. 15:10)
But Jeremiah was not only an accuser, he was also a healer: “to root out, and to pull down, and to destroy, and to throw down – to build and to plant.” (Jer. 1:10)
You, Dov, have invested in this state much too much to turn your back on it in a gesture of anger and despair. The most hackneyed and worn-out slogan in Israel is also true: “We don’t have another state!”
Other states in the world have sunk to the depths of depravity and committed unspeakable crimes, far beyond our worst sins, and still brought themselves back to the family of nations and redeemed their souls.
We and all the members of our generation, who were among those who created this state, bear a heavy responsibility for it. A responsibility to our offspring, to those oppressed by this state, to the entire world. From this responsibility we cannot escape.
Even at your respectable age, and precisely because of it and because of what you represent, you must be a compass for the young and tell them: This state belongs to you, you can change it, don’t allow the nationalist wreckers to steal it from you!
True, 61 years ago we had another state in mind. Now, after our state has tumbled to where it is today, we must remember that other state, and remind everybody, every day, what the state should have been like, what it can be like, and not allow our vision to disappear like a dream. Let’s lend our shoulders to every effort to repair and heal!
You have voiced the message of Jeremiah, the prophet of anger. I beg you, give voice also to Jeremiah, the prophet of hope!
בשורת ירמיה
02/08/09לדב ירמיה, שלום!קיבלתי את המכתב המזעזע ששלחת לחוג מצומצם של ידידים. אתה מתאר את המציאות הישראלית בצבעים קודרים, אך נכונים, ומסיים בזריקת גט-כריתות למדינה.
"על כן אני... צבר בן 95, שחרש באדמת הארץ הזאת תלם, ונטע בה עץ, שבנה בה בית והוליד בה בנים ושילשים וריבעים ואף שפך עליה מדמו בקרב על הקמת המדינה,
"מצהיר בזה שאני מתכחש לאמונתי בציונות שהכזיבה, שלא אהיה עוד נאמן למדינה הפשיסטית היהודית ולחזונות-העוועים שלה, שאינני שר יותר את ההמנון הלאומני שלה, שאני ניצב בדום ובאבל רק ביום הזיכרון לנופלים במלחמות משני העמים, וצופה בלב נשבר על ישראל המאבדת את עצמה לדעת, ועל גורל שלושת דורות הצאצאים שהולדתי וגידלתי בה."
מאז שהיכרתי אותך, דב, לפני כחמישים שנה, אתה מצטייר בעיניי כמלח הארץ. אתה בן ההתיישבות העובדת, לוחם תש"ח ואלוף-משנה בצה"ל, אדם מצניע לכת, איש מוסר בכל רמ"ח אבריך.
במלחמת לבנון הראשונה חשפת את הזוועות שביצעו כמה מאנשינו באוכלוסיית הפליטים הפלסטיניים במרחב צור-צידון, והדו"ח האמיץ שלך זיעזע אותי לא פחות מטבח סברה ושתילה. כפי שעושים אנשי "שוברים שתיקה" כיום, לא חששת לשבור את השתיקה, אף שידעת שחבריך, קציני צה"ל, ינדו אותך.
אתה איש כלבבי, דוב. ולכן זיעזעו אותי דבריך באופן מיוחד.
נראה לי חשוב לחלוק את עיקרי דבריו של אדם בעל שעור-קומה כשלך עם האנשים שבינינו, שדמותה של המדינה מדיר שינה מעיניהם.
את מכתבך אתה פותח בדברים על מייסדי התנועה הציונית.
"אילו יכול היה הרצל לקום לתחייה ולראות למה הפכו המתיימרים בימינו לשאת את דגל הציונות המגשימה שהוא היה ראשון הוגיה ומחולליה, היה נמלט מיד, מוכה תדהמה ואומלל, חזרה למשכנו. כמוהו גם חיים וייצמן ורוב מגשימיה בפועל, החלוצים, אבות ואמהות דורי שלי. הם היו אנשי מצפון ומוסר, והיות האדם באשר הוא אדם הגון וישר היה בתודעתם מושכל ראשון."
את עיקר דברי-הקטרוג הלוהטים שלך אתה מקדיש ליחס המדינה לעם הפלסטיני. "וכך מקיימת ישראל מזה 42 שנה בפלסטין המיועדת מחנה-הסגר ענק, ומחזיקה בו תחת משטר צבאי מדכא ואכזרי עם שלם, במטרה אחת ויחידה, לנשלו מארצו ולרשת אותה ויהיה מה!!!
"את ניסיונות ההתקוממות שלו מדכא צה"ל בנפש חפצה, בסיוע פעיל של בריוני חיל-ההתנחלויות, באכזריות בנוסח אפרטהייד מתוחכם ומצור חונק, התעללות בלתי אנושית בחולים וביולדות, בהרס כלכלתו, ובגזל מיטב אדמותיו ומימיו.
"אך מעל כל אלה מתנוסס בזוועתו הדגל השחור של הזילות המחרידה בחיי האדם והדם הפלסטיני, והכרוניקה המספרית האיומה של חשבון הדמים שמנהל צה"ל עם הפלסטינים, ובמיוחד דמם של הילדים, במספרים מסמרי-שיער, לא תיסלח לישראל לעולם!"
אך נדמה לי שהייאוש התהומי, המתבטא בדבריך, יש לו שורשים נוספים. זוהי תחושה המקננת בלב רבים מבני דורך-דורי, ש"גנבו לנו את המדינה", שאין עוד שום דמיון בין המדינה שחלמנו עליה ולחמנו למענה לבין הדבר הזה שקם במקומה.
כשאני חושב על ימי נעורינו, שלך ושלי, עולה לנגד עיניי שוב ושוב תמונה מסוימת: כנס דליה, 1947.
על צלע ההר באמפיתיאטרון הטבעי במרומי הכרמל ישבו באותו לילה רבבות צעירים וצעירות. לכאורה זה היה כנס של ריקודי-עם, אך למעשה היה הרבה יותר מזה – חגיגה גדולה של התרבות העברית החדשה, שיצרנו אז בארץ, ושהמחולות העממיים מילאו בה תפקיד חשוב. הרקדנים והרקדניות היו ברובם חברי להקות הקיבוצים ותנועות-הנוער, והמחולות היו עבריים מקוריים, משולבים במחולות-עם רוסיים, פולניים, תימניים וחסידיים. הייתה שם גם קבוצה של צעירים ערביים, שרקדו דבקה באקסטאזה, רקדו, רקדו ורקדו.
באמצע האירוע הודיעו במערכת-הכרזה שבאו אלינו כמה מחברי ועדת-האו"ם, שנשלחה על-ידי הארגון הבינלאומי כדי להחליט על גורל הארץ. כשראינו אותם נכנסים לאמפיתיאטרון, קמו כל הרבבות על רגליהם ופרצו בשירה אדירה של "התקווה", שהידהדה מההרים.
לא ידענו שתוך חצי שנה תפרוץ המלחמה העברית-ערבית הגדולה, מלחמת-העצמאות שלנו ומלחמת-הנכבה שלהם. אני חושב שמרבית 6000 ההרוגים שלנו, שנפלו במלחמה זו, נכחו אז בדליה, ראו זה את זה ושרו ביחד, וכך גם האלפים שנפצעו בה, כמוך וכמוני.
על איזה מדינה חשבנו אז? איזו מדינה יצאנו להקים?
מה קרה לחברה העברית, לתרבות העברית, למוסר העברי שכל-כך התגאינו בהם?
כן, הקמנו מדינה. "על המשלט יושבת עיר". הבאנו מיליונים ארצה. מציבור עברי של 650 אלף נפש גדלנו לאוכלוסייה של 7.5 מיליון. דור רביעי וחמישי מדבר עברית כשפת-אמו. הכלכלה שלנו גדולה ואיתנה, גם בימי משבר. בתחומים שונים אנחנו נמצאים בשורה הראשונה של הישגי האנושות.
אבל האם זו החברה, וזו המדינה, שעמדה מול עינינו ביום הקמתה? האם זה הצבא שאתה ואני נשבענו לו אמונים ביום הקמתו?
האם חלמנו על החברה המושחתת הזאת, חסרת החמלה, שבה קומץ של עשירים מופלגים, פרות הבשן של ימינו, נהנים ממשמני הארץ, כשעדה גדולה של פוליטיקאים, אנשי תקשורת ושאר מלחכי-פנכה מתפלשים בעפרם?
האם חלמנו על מדינה שהיא גטו מנותק ומנודה מהמרחב הסובב אותה, והמחזיק בתוכו גטו פלסטיני עשוק ומדוכא, גטו בתוך גטו?
היו ימים, כאשר יכולנו לקום בכל מקום בעולם ולהכריז בגאווה "אני ישראלי!" איש מאיתנו אינו עושה זאת כיום, בשום מקום בעולם. שמה של ישראל דוחה ומשוקץ בעולם. מאז מלחמת-עזה, שבה שפך צבאנו עופרת רותחת על גברים, נשים וילדים, חוששים ישראלים רבים לדבר עברית בחוצות הערים בעולם, וצה"ל הורה לטשטש את פני קציניו – בעלי דרגה מקבילה לשלך – בתמונות המתפרסמות בתקשורת.
מדוע זה קרה? מתי זה קרה?
לא אכנס איתך לוויכוח על יסודות הציונות, החיוביים והשליליים. יתכן שלא נסכים בינינו. לא אכנס גם לשאלה האם באמת התחיל הכול ב-1967, באותו ניצחון משכר וממכר, או שזרע הפורענות נבט עוד קודם לכן. על דבר אחד אני מסכים איתך לגמרי: שהאסון הגדול התחיל אז, למחרת המלחמה, כאשר יכולנו לבחור בין הזהב של השלום ובין הגחלים הלוהטות של הסיפוח, ושלחנו את ידינו אל הגחלים.
מצפוני האישי נקי. אני גאה בזה שהייתי בין המעטים במדינה, והיחיד בכנסת, שהציע עוד במהלך המלחמה למסור מיד את השטחים הכבושים לעם הפלסטיני, כדי שיקים בהם את מדינתו. הזדמנות חד-פעמית זו הוחמצה, כדבריך, בגלל החמדנות של אבות המתנחלים, אנשי ארץ-ישראל-השלמה.
משם התגלגלו הדברים, כמו בטרגדיה יוונית, עד הלום, כאשר חבורה של מתנחלים, גזענים, לאומנים, דתיים-משיחיים וסתם פשיסטים השתלטו על המדינה, מקרקסים את הכנסת, מקעקעים את מערכת המשפט, משחיתים את צה"ל, כופים על המדינה חוקי-דת חשוכים, מוסרים את קופת הציבור לאילי-הון שלוחי-רסן, מזהמים את מערכת-החינוך בתכנים לאומניים פרימיטיביים, רודפים פליטים אומללים המחפשים אצלנו מקלט, מדכאים את המיעוט הלאומי, ומתכננים מבצעים צבאיים שיזרעו הרג והרס בקרב אוכלוסיות אזרחיות.
זוהי המדינה שאתה מתעב. על כך אין לי ויכוח איתך.
זוהי המדינה שאתה מתייאש ממנה. על כך יש ויש לי ויכוח איתך.
אתה נושא את שמו של הנביא הקרוב ביותר ללבי, נביא-הזעם שקרא: "אוי לי אימי כי ילידתיני, איש-ריב ואיש-מדון לכל הארץ...כולה מקללווני!" אבל ירמיהו לא בא רק לקטרג, אלא גם לרפא: "לנתוש ולנתוץ ולהאביד ולהרוס - לבנות ולנטוע."
אתה, דב, השקעת במדינה הזאת הרבה יותר מדי מכדי שתפנה לה עורף במחווה של זעם וייאוש. מפני שהמליצה הכי שחוקה והכי משומשת נכונה בכל זאת: "אין לנו מדינה אחרת!"
מדינות אחרות בעולם ירדו לשפל המדרגה וביצעו פשעים נוראים, הרבה מעבר לחטאינו הגרועים ביותר, ובכל זאת החזירו את עצמם למשפחת העמים והצילו את נפשם.
אנחנו וכל בני דורנו, שהיינו ממקימי המדינה הזאת, נושאים באחריות כבדה כלפיה. אחריות כלפי צאצאינו, אחריות כלפי מדוכאי המדינה הזאת, אחריות כלפי העולם כולו. מן האחריות הזאת איננו יכולים להשתחרר.
גם בגילך המכובד, ואולי דווקא בגללו ובגלל מה שאתה מייצג, אתה צריך לשמש מצפן לצעירים ולהבהיר להם: המדינה הזאת שייכת לכם, אתם יכולים לשנות אותה, אל תניחו למחריביה הלאומניים לגנוב אותה מכם!
נכון, לפני 61 שנה התכוונו למדינה שונה. עכשיו, אחרי שהידרדרה למקום שהיא נמצאת בו, צריך לזכור את המדינה האחרת ההיא ולהזכיר אותה, השכם והערב, כפי שהייתה צריכה להיות, כפי שהיא יכולה להיות, ולא להניח לה להימוג כחלום. ניתן כתף לכל מאמץ לתקן ולהבריא אותה!
השמעת את דבר ירמיהו, נביא-הזעם. אנא, השמע גם את דבר ירמיהו, נביא-תקווה!
sábado, 1 de agosto de 2009
Los papalotes de los niños de Gaza

Gracias a Carlos, Theo y Emma Beutel por el envío.
Los niños de Gaza intentan romper el récord Guinness de vuelo de cometas
La organización Guinness no pudo enviar a un juez por las restricciones para entrar en la franja
La organización Guinness no pudo enviar a un juez por las restricciones para entrar en la franja
Miles de niños de Gaza intentaron romper ayer el récord Guinness de vuelo de cometas. Los observadores afirman que contaron hasta 3.000 cometas en el aire al mismo tiempo, cifra que supera a las 710 registrado en Alemania en 2008, pero el récord no pudo ser verificado por un juez del Libro Guinness de los Récords debido a las restricciones para entrar en la franja.
Las cometas, de fabricación casera, fueron lanzadas al aire por unos 6.000 niños de los 119 colegios de Gaza en la playa de Beit Lahiya, componiendo un cuadro de color inusual en un territorio desolado, en el que entre enero y febrero murieron más de 1.400 personas por una ofensiva militar israelí. John Ging, responsable de la UNRWA, agencia de la ONU para los refugiados palestinos, describió la iniciativa como "una expresión de las demandas de libertad de los niños".
Las cometas, de fabricación casera, fueron lanzadas al aire por unos 6.000 niños de los 119 colegios de Gaza en la playa de Beit Lahiya, componiendo un cuadro de color inusual en un territorio desolado, en el que entre enero y febrero murieron más de 1.400 personas por una ofensiva militar israelí. John Ging, responsable de la UNRWA, agencia de la ONU para los refugiados palestinos, describió la iniciativa como "una expresión de las demandas de libertad de los niños".
Noticia tomada de: http://www.elpais.com/articulo/internacional/ninos/Gaza/intentan/romper/record/Guinness/vuelo/cometas/elpepuint/20090731elpepuint_13/Tes
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