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miércoles, 21 de septiembre de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Carta de la madre de Vittorio Arrigoni
http://www.nodo50.org/csca/agenda11/palestina/arti73.html
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Cantos para niños muertos,
los niños,
Testimonios
miércoles, 2 de marzo de 2011
Niño en la mira - Omar Arach
Gracias a Omar Arach por el poema.
niño en la mira
qué miras
niño minúsculo
entre soldados
hijo del mundo
desamparado
niño sin padres
desesperado
hijo del cielo
ya están llegando
niño ya vienen
a ejecutarte
por lo que serías
si fueras grande
niño en la mira
qué miras
niño que miras
inerme
la furia de Herodes
en traje verde
niño con padres
asesinados
niño con niños
martirizados
niño en la mira
niño sin ojos
dile a mis ojos
qué miran
niño en la mira
qué miras
niño guernica
niño enterrado
niño sin nanas
niño sin manos
niño sin rostro
rostro sin brazos
brazos sin cuerpo
despedazado
niño de Gaza
niño sin nombre
dile a los hombres
qué miran
hombre en la mira
qué miras
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poesía
sábado, 5 de junio de 2010
Para Rachel Corrie, la que eternamente retornará
Rachel Corrie: el espectro profético que asedia a la mala fe
Hace 7 años una joven activista por la paz trataba de impedir la destrucción de un hogar palestino en Rafah, Gaza, y fue arrollada por un bulldozer. Hoy retorna engrandecida, se transformó en un barco de ayuda humanitaria. Una vez más la fuerza bruta del Estado intenta destruirla, sin entender que cada vez que la golpeen, Rachel Corrie, como una cigarra, retornará fortalecida y su canto se oirá más lejos.
La impresentable voz y cara del gobierno israelí, Avigdor Lieberman, sostiene que esta decisión es cuestión de “soberanía” de Israel (una palabra arrogante y mendaz). ¿A quién representa Lieberman hoy? Hace unos días Michael Warschawski advertía sobre la “arrogancia autista” del gobierno israelí, escudado en una ideología trasnochada del choque de civilizaciones. Y todo esto se sostiene en la mala fe (sartreana) de los voceros de las comunidades judías que insisten en sostener lo insostenible: “fuimos provocados”. ¿Fuimos provocados? ¿Caímos en la trampa mediática que es nuestra coartada en tanto sempiterna víctima? ¿El señor Lieberman considera que “soberanía” es el derecho a sitiar al vecino? (porque convengamos que la palabra “bloqueo” es la nieta renegada del viejo “sitio”, como el de Massada). Gaza está sitiada desde hace años. En este último invierno recordamos al viejo Jimmy Carter (ya no el de Jacarta) implorar por que los gendarmes israelíes permitan que pase a Gaza material de (re)construcción (vidrios para que la lluvia y el frío impidan enfermedades y permitan que la gente pueda dormir). Gaza estaba sitiada cuando el juez Guiness no pudo pasar a otorgar el récord a los niños gazalíes que lograron volar simultáneamente más de un millar de papalotes. Gaza está sitiada hoy porque no puede recibir insulina ni material médico, de construcción o alimentos. ¿Se olvidan del yugo de Roma tan odiado por los doctores del Talmud los fundamentalistas que en nombre de Dios agradecen al ejército israelí por este “heroico” e “inevitable” acto de piratería en aguas internacionales? ¿Acaso nos volvimos un pueblo de gendarmes? ¿El Israel de Netanyahu, Barak y Lieberman (y el infaltable Sharon, que sigue gobernando dormido) es la Roma de hoy? No, porque hay muchas voces en Israel que ya no soportan cargar con el yugo del terrorismo de estado. Muchos entienden que Gaza no es Massada: son pocos los que sueñan con que un día esa población decida suicidarse. Paradójicamente, parece que el suicidio es el de los que están fuera del sitio, porque políticamente están fuera de quicio. El sueño de Massada es nocivo, es una pesadilla en vigilia que lo único que deja ver es que la ética de los profetas que algún día fue la brújula (conciencia-brújula, matzpun-matzpen) fue desviada de su destino, como la flotilla libertad, y hoy se encuentra a la deriva.
Para Rachel Corrie, la que eternamente retorna, vaya esta canción de María Elena Walsh
COMO LA CIGARRA
Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aqui resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después que no era la única vez,
y volví cantando.
Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.
Silvana Rabinovich
Hace 7 años una joven activista por la paz trataba de impedir la destrucción de un hogar palestino en Rafah, Gaza, y fue arrollada por un bulldozer. Hoy retorna engrandecida, se transformó en un barco de ayuda humanitaria. Una vez más la fuerza bruta del Estado intenta destruirla, sin entender que cada vez que la golpeen, Rachel Corrie, como una cigarra, retornará fortalecida y su canto se oirá más lejos.
La impresentable voz y cara del gobierno israelí, Avigdor Lieberman, sostiene que esta decisión es cuestión de “soberanía” de Israel (una palabra arrogante y mendaz). ¿A quién representa Lieberman hoy? Hace unos días Michael Warschawski advertía sobre la “arrogancia autista” del gobierno israelí, escudado en una ideología trasnochada del choque de civilizaciones. Y todo esto se sostiene en la mala fe (sartreana) de los voceros de las comunidades judías que insisten en sostener lo insostenible: “fuimos provocados”. ¿Fuimos provocados? ¿Caímos en la trampa mediática que es nuestra coartada en tanto sempiterna víctima? ¿El señor Lieberman considera que “soberanía” es el derecho a sitiar al vecino? (porque convengamos que la palabra “bloqueo” es la nieta renegada del viejo “sitio”, como el de Massada). Gaza está sitiada desde hace años. En este último invierno recordamos al viejo Jimmy Carter (ya no el de Jacarta) implorar por que los gendarmes israelíes permitan que pase a Gaza material de (re)construcción (vidrios para que la lluvia y el frío impidan enfermedades y permitan que la gente pueda dormir). Gaza estaba sitiada cuando el juez Guiness no pudo pasar a otorgar el récord a los niños gazalíes que lograron volar simultáneamente más de un millar de papalotes. Gaza está sitiada hoy porque no puede recibir insulina ni material médico, de construcción o alimentos. ¿Se olvidan del yugo de Roma tan odiado por los doctores del Talmud los fundamentalistas que en nombre de Dios agradecen al ejército israelí por este “heroico” e “inevitable” acto de piratería en aguas internacionales? ¿Acaso nos volvimos un pueblo de gendarmes? ¿El Israel de Netanyahu, Barak y Lieberman (y el infaltable Sharon, que sigue gobernando dormido) es la Roma de hoy? No, porque hay muchas voces en Israel que ya no soportan cargar con el yugo del terrorismo de estado. Muchos entienden que Gaza no es Massada: son pocos los que sueñan con que un día esa población decida suicidarse. Paradójicamente, parece que el suicidio es el de los que están fuera del sitio, porque políticamente están fuera de quicio. El sueño de Massada es nocivo, es una pesadilla en vigilia que lo único que deja ver es que la ética de los profetas que algún día fue la brújula (conciencia-brújula, matzpun-matzpen) fue desviada de su destino, como la flotilla libertad, y hoy se encuentra a la deriva.
Para Rachel Corrie, la que eternamente retorna, vaya esta canción de María Elena Walsh
COMO LA CIGARRA
Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aqui resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después que no era la única vez,
y volví cantando.
Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Kindertotenlieder en La Jornada
Realizaron velada literaria en memoria de los menores muertos “para que no mueran más”
Iniciativa ciudadana evocó un mapamundi del dolor por la niñez
Los cantos y poemas no sólo fueron para las víctimas de Gaza, sino de Sri Lanka, Irak, México...
Hacen un llamado para detener la violencia contra los pequeños
Arturo Jiménez
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de marzo de 2010, p. 7
Los cantos y poemas de amor para los niños muertos de Gaza lo son también para los de Sri Lanka, los de Irak, los del Chaco argentino, pero también para los de México: los de Hermosillo, los de la sierra Tarahumara, los de Ciudad Juárez, los niños de la calle de todas las ciudades mexicanas. Todos éstos son sólo algunos lugares de un “mapa del dolor” mundial más grande.
Una revelación para los espectadores –una más, aunque cada vez más intensa, pues así se requiere para animar a la acción–, fue la velada literaria Cantos para niños muertos (Kindertotenlieder), la más reciente actividad de la iniciativa ciudadana Adopta a un Niño Muerto.
Entre los impulsores de esa iniciativa se encuentran Silvana Rabinovich, Eduardo Mosches y Pedro Miguel, quienes hacen un llamado a los padres, a los ejércitos oficiales y no oficiales y a la sociedad para detener la violencia contra los más pequeños, pues “cada niño muerto es un escándalo”.
Surgida hace un año en México ante la angustia generada por los crímenes del ejército israelí en Gaza, y luego de un ciclo de cine y de una serie de conferencias, ahora, hace unos días, desde la Casa Refugio Citlaltépetl, estos padres adoptivos le cantaron una constelación de poemas “a los niños muertos, para que no mueran más”, pues “adoptar a un niño muerto significa comprometerse a testimoniar por él”.
La constelación de textos hilvanados e intercalados durante la lectura en la casa refugio constó de los Kindertotenlieder, poemas de Rückert adaptados por Mahler con música, y traducidos al español por Margit Frenk; poemas del escritor palestino Mahmud Darwish, de la escritora israelí Dialia Rabicovich, de Alejandra Pizarnik, Eduardo Mosches y Pedro Miguel. Y de Eva Pickova, una niña de 12 años del campo de concentración de Terezin:
“¡No! ¡Nosotros, por Dios, queremos vivir!/ No debemos dejar reducir nuestras filas/ porque al mundo, que es nuestro, volveremos mejor/ Queremos hacer muchas cosas. No debemos morir.”
Además, se leyó la obra de teatro Siete niños judíos, escrita por Caryl Churchill en enero de 2009 en respuesta a la situación en Gaza, traducida al español por Irmgard Emmelheinz, así como un cuento de Ghassan Khanafani leído por Pedro Miguel, que antes había sido leído por John Berger en el Festival de la Digna Rabia.
La lectura estuvo a cargo de Pedro Miguel, la actriz Francesca Guillén, Eduardo Mosches y su hijo Gabriel, Adriana González Mateos y la cantante Nayeli Nesme, quien leyó pero además interpretó canciones de cuna en árabe y español, como un canto de duelo maronita del siglo V de origen libanés, un lamento que cimbró las conciencias tan sólo por su sonoridad.
Y en ese “acto cívico de testimonio y denuncia”, Francesca Guillén, quien más leyó y dio varias entradas de las lecturas, recreó de Churchill, por ejemplo:
“Dile que es un juego. Dile que es serio. Pero no la asustes. No le digas que la matarán. Dile… que es importante que se quede calladita. ¡Dile que si se porta bien… le daremos un pedazo de pastel! Dile que se acurruque como si estuviera metida en la cama. Pero que no cante… Dile que no salga. Dile que no venga aunque oiga gritos…”
Acto ético, no altruista
Pedro Miguel cantó, contó, sobre un personaje que acababa de visitar a una sobrina de 13 años internada en el hospital: “Salí por las calles de Gaza, calles llenas de brillante luz del sol. Y me dijeron que Nadia había perdido su pierna, cuando se arrojó sobre sus hermanos y hermanas pequeños, para protegerlos de las bombas y de las llamas que aferraron sus garras contra la casa. Nadia podría haberse salvado, hubiera podido salir, escapar, haber salvado su pierna. Pero no lo hizo. ¿Por qué?”
Y en otro momento el columnista de La Jornada cantaría, declamaría de su poema Nanas para Selam: “Esta cuna que es tumba/ la tiene a salvo/ de la guerra, del hambre,/ de los humanos;/ de ser violada,/ de ser carne de cambio,/ de ser esclava”.
Un lector seguía a otro y en varias ocasiones se hacían intermedios con los Kindertotenlieder de Rückert y Mahler:
“El sol está saliendo, esplendoroso,/ y en la noche ha ocurrido una tragedia./ Sólo a mí me ha pasado ese infortunio;/ el sol, en cambio, brilla para todos”. Y además se proyectaron y llevaron fotos impresas de Ambra Polidori y Antonio Marquet.
Al final, Silvana Rabinovich habló de las motivaciones de la iniciativa Adopta a un Niño Muerto, surgida hace un año: “Queríamos manifestarnos en un acto ético, no altruista sino de responsabilidad por el otro, incluso un llamado a responsabilizarnos por la responsabilidad del otro. Por eso la propuesta no fue mera denuncia sino que se trataba de testimoniar”.
Esta iniciativa ciudadana cuenta con el blog: www.uninomuerto.blogspot.com
Iniciativa ciudadana evocó un mapamundi del dolor por la niñez
Los cantos y poemas no sólo fueron para las víctimas de Gaza, sino de Sri Lanka, Irak, México...
Hacen un llamado para detener la violencia contra los pequeños
Arturo Jiménez
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de marzo de 2010, p. 7
Los cantos y poemas de amor para los niños muertos de Gaza lo son también para los de Sri Lanka, los de Irak, los del Chaco argentino, pero también para los de México: los de Hermosillo, los de la sierra Tarahumara, los de Ciudad Juárez, los niños de la calle de todas las ciudades mexicanas. Todos éstos son sólo algunos lugares de un “mapa del dolor” mundial más grande.
Una revelación para los espectadores –una más, aunque cada vez más intensa, pues así se requiere para animar a la acción–, fue la velada literaria Cantos para niños muertos (Kindertotenlieder), la más reciente actividad de la iniciativa ciudadana Adopta a un Niño Muerto.
Entre los impulsores de esa iniciativa se encuentran Silvana Rabinovich, Eduardo Mosches y Pedro Miguel, quienes hacen un llamado a los padres, a los ejércitos oficiales y no oficiales y a la sociedad para detener la violencia contra los más pequeños, pues “cada niño muerto es un escándalo”.
Surgida hace un año en México ante la angustia generada por los crímenes del ejército israelí en Gaza, y luego de un ciclo de cine y de una serie de conferencias, ahora, hace unos días, desde la Casa Refugio Citlaltépetl, estos padres adoptivos le cantaron una constelación de poemas “a los niños muertos, para que no mueran más”, pues “adoptar a un niño muerto significa comprometerse a testimoniar por él”.
La constelación de textos hilvanados e intercalados durante la lectura en la casa refugio constó de los Kindertotenlieder, poemas de Rückert adaptados por Mahler con música, y traducidos al español por Margit Frenk; poemas del escritor palestino Mahmud Darwish, de la escritora israelí Dialia Rabicovich, de Alejandra Pizarnik, Eduardo Mosches y Pedro Miguel. Y de Eva Pickova, una niña de 12 años del campo de concentración de Terezin:
“¡No! ¡Nosotros, por Dios, queremos vivir!/ No debemos dejar reducir nuestras filas/ porque al mundo, que es nuestro, volveremos mejor/ Queremos hacer muchas cosas. No debemos morir.”
Además, se leyó la obra de teatro Siete niños judíos, escrita por Caryl Churchill en enero de 2009 en respuesta a la situación en Gaza, traducida al español por Irmgard Emmelheinz, así como un cuento de Ghassan Khanafani leído por Pedro Miguel, que antes había sido leído por John Berger en el Festival de la Digna Rabia.
La lectura estuvo a cargo de Pedro Miguel, la actriz Francesca Guillén, Eduardo Mosches y su hijo Gabriel, Adriana González Mateos y la cantante Nayeli Nesme, quien leyó pero además interpretó canciones de cuna en árabe y español, como un canto de duelo maronita del siglo V de origen libanés, un lamento que cimbró las conciencias tan sólo por su sonoridad.
Y en ese “acto cívico de testimonio y denuncia”, Francesca Guillén, quien más leyó y dio varias entradas de las lecturas, recreó de Churchill, por ejemplo:
“Dile que es un juego. Dile que es serio. Pero no la asustes. No le digas que la matarán. Dile… que es importante que se quede calladita. ¡Dile que si se porta bien… le daremos un pedazo de pastel! Dile que se acurruque como si estuviera metida en la cama. Pero que no cante… Dile que no salga. Dile que no venga aunque oiga gritos…”
Acto ético, no altruista
Pedro Miguel cantó, contó, sobre un personaje que acababa de visitar a una sobrina de 13 años internada en el hospital: “Salí por las calles de Gaza, calles llenas de brillante luz del sol. Y me dijeron que Nadia había perdido su pierna, cuando se arrojó sobre sus hermanos y hermanas pequeños, para protegerlos de las bombas y de las llamas que aferraron sus garras contra la casa. Nadia podría haberse salvado, hubiera podido salir, escapar, haber salvado su pierna. Pero no lo hizo. ¿Por qué?”
Y en otro momento el columnista de La Jornada cantaría, declamaría de su poema Nanas para Selam: “Esta cuna que es tumba/ la tiene a salvo/ de la guerra, del hambre,/ de los humanos;/ de ser violada,/ de ser carne de cambio,/ de ser esclava”.
Un lector seguía a otro y en varias ocasiones se hacían intermedios con los Kindertotenlieder de Rückert y Mahler:
“El sol está saliendo, esplendoroso,/ y en la noche ha ocurrido una tragedia./ Sólo a mí me ha pasado ese infortunio;/ el sol, en cambio, brilla para todos”. Y además se proyectaron y llevaron fotos impresas de Ambra Polidori y Antonio Marquet.
Al final, Silvana Rabinovich habló de las motivaciones de la iniciativa Adopta a un Niño Muerto, surgida hace un año: “Queríamos manifestarnos en un acto ético, no altruista sino de responsabilidad por el otro, incluso un llamado a responsabilizarnos por la responsabilidad del otro. Por eso la propuesta no fue mera denuncia sino que se trataba de testimoniar”.
Esta iniciativa ciudadana cuenta con el blog: www.uninomuerto.blogspot.com
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domingo, 21 de febrero de 2010
Fotos de Antonio Marquet de la velada "Cantos para niños muertos (Kindertotenlieder)"
Nayelli Nesme canta una endecha maronita
Canto de Nayelli Nesme (se proyecta sobre su rostro una foto de Ambra Polidori de la serie "Érase una vez")viernes, 19 de febrero de 2010
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