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viernes, 6 de abril de 2012

Poema de Günter Grass

What Must Be Said by Günter Grass


But why have I kept silent till now?

Because I thought my own origins,

Tarnished by a stain that can never be removed,

meant I could not expect Israel, a land

to which I am, and always will be, attached,

to accept this open declaration of the truth.

Why only now, grown old,

and with what ink remains, do I say:

Israel's atomic power endangers

an already fragile world peace?

Because what must be said

may be too late tomorrow;

and because – burdened enough as Germans –

we may be providing material for a crime

that is foreseeable, so that our complicity

wil not be expunged by any

of the usual excuses.

And granted: I've broken my silence

because I'm sick of the West's hypocrisy;

and I hope too that many may be freed

from their silence, may demand

that those responsible for the open danger we face renounce the use of force,

may insist that the governments of

both Iran and Israel allow an international authority

free and open inspection of

the nuclear potential and capability of both.


lunes, 4 de abril de 2011

Poema de Javier Sicilia a su hijo muerto en manos del crimen organizado

Gracias a Inés Westphalen por el envío


El poeta y periodista Javier Sicilia acudió la tarde de este sábado a la ofrenda permanente que se ha instalado en las puertas del palacio de gobierno de Morelos, donde leyó el que dijo, es el último poema en su larga trayectoria.

Reunido frente a amigos en la explanada del zócalo de Cuernavaca, recitó:

“El mundo ya no es digno de la palabra

Nos la ahogaron adentro

Como te (asfixiaron),

Como te

desgarraron a ti los pulmones

Y el dolor no se me aparta

sólo queda un mundo

Por el silencio de los justos

Sólo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo”.

Así, ante más de 100 asistentes a la ofrenda floral, Sicilia declaró que terminaba su carretera de poeta con estas palabras, escritas durante las horas de angustia cuando regresaba de Filipinas a México, al buscar reunirse con su familia y el cuerpo sin vida de su hijo Juan Francisco Sicilia Ortega.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Niño en la mira - Omar Arach

Gracias a Omar Arach por el poema.

niño en la mira

qué miras

niño minúsculo

entre soldados

hijo del mundo

desamparado

niño sin padres

desesperado

hijo del cielo

ya están llegando

niño ya vienen

a ejecutarte

por lo que serías

si fueras grande

niño en la mira

qué miras

niño que miras

inerme

la furia de Herodes

en traje verde

niño con padres

asesinados

niño con niños

martirizados

niño en la mira

niño sin ojos

dile a mis ojos

qué miran

niño en la mira

qué miras

niño guernica

niño enterrado

niño sin nanas

niño sin manos

niño sin rostro

rostro sin brazos

brazos sin cuerpo

despedazado

niño de Gaza

niño sin nombre

dile a los hombres

qué miran

hombre en la mira

qué miras

domingo, 16 de mayo de 2010

Niño bomba - por Pedro Serrano

Este poema de Pedro Serrano se publicó en el Nro. 114 de la revista Blanco Móvil (primavera 2010), que cumple 25 años.

Pedro Serrano – Niño bomba [1]

El niño se lleva la mano al diente,
duda.
Las bombas
no le han explotado.
Todo su cuerpo
se sacude
y no sabe
si se tiene que quitar
el calzoncillo.
No puede enseñar
su diminuta e inerme
creencia en sí.
No se sabe ante las cámaras,
tampoco lo piensa.
¿Qué
puede pensar el niño?
Volver
a ser un cuerpo mondo,
un temblor,
un gesto mínimo
que la cámara aprieta
como un aceite de paz.
Todos somos
esa gana de vida.
Oración
en un vacío
alrededor del mal.
Un gesto que es de todos,
el pudor infantil,
el cuerpo desnudo
que quiere conservarse
y crecer.
Así,
esa visión del niño
como un aceite lento
nos abarca.
Hay que correr
a protegerlo,
sacarlo de esa escena,
paralizado de horror.
Lo que no pasó.
Ahora el niño
y sus vigilantes
y nosotros
somos ese aceite,
ese calor oleaginoso
y obligatorio.

[1] Este poema lo escribí hace unos años, al ver en la televisión la noticia de un niño palestino en la frontera con Israel. En el último momento el niño se arrepintió, y en lugar de hacerse estallar con las bombas que le envolvían el cuerpo, se entregó. Esa era la noticia. Lo que se veía era mucho más. Muchas vidas, entre ellas la suya, por ese gesto a la vez airoso y heroico, se salvaron. Lo publico en estos momentos en que está pasando tanta muerte, mucha de ella infantil e innecesaria.

jueves, 18 de febrero de 2010

Poema de Hatem Abdulwahid Saleh "Son cuatro"

Son cuatro

Las paredes del cuarto también son cuatro
Dos niños se durmieron temprano muriéndose de hambre al lado del
gemido de su madre
Su padre navegando más y más allá
para buscarles pan, para dejarlos desmayándose
Clavándole los ojos mientras él azota la puerta
En ausencia, no querían quedarse solos
Pero ya que volvió
les consigue el pan
amasado con luto.

Trad. del inglés de Tanya Huntington

Hatem Abdulwahid Saleh nació en Bagdad, Iraq, en junio de 1958. Periodista, ensayista, crítico y poeta. Reside en la Casa Refugio Citlaltépetl desde abril de 2008. El texto fue tomado de la revista Líneas de fuga 27.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Mahmud Darwish - La niña / El grito

En la playa hay una niña, la niña tiene familia
Y la familia una casa.
La casa tiene dos ventanas y una puerta...
En el mar, un acorazado se divierte cazando a los que caminan
Por la playa: cuatro, cinco, siete
Caen sobre la arena. La niña se salva por poco,
Gracias a una mano de niebla,
Una mano no divina que la ayuda. Grita: ¡Padre!
¡Padre! Levántate, regresemos: el mar no es como nosotros.
El padre, amortajado sobre su sombra, a merced de lo invisible,
No responde.
Sangre en las palmeras, sangre en las nubes.
La lleva en volandas la voz más alta y más lejana de
La playa. Grita en la noche desierta.
No hay eco en el eco.
Convierte el grito eterno en noticia
Rápida que deja de ser noticia cuando
Los aviones regresan para bombardear una casa
Con dos ventanas y una puerta.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Mahmud Darwish - Tengo la sabiduría del condenado a muerte

Trad. del árabe: María Luisa Prieto

Tengo la sabiduría del condenado a muerte:
No tengo cosas que me posean.
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.
He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...
He soñado que el corazón de la tierra era mayor que
Su mapa
Y más claro que sus espejos y mi cadalso.
He creído que una nube blanca me
Ascendía,
Como si yo fuera una abubilla con el viento por alas.
Y al alba, la llamada del sereno
Me despierta de mi sueño y de mi lenguaje:
Vivirás en otro cadáver.
Modifica tu último testamento.
Se ha retrasado la fecha de la segunda ejecución.
¿Hasta cuándo?, pregunto.
Esperaré a que mueras más.
No tengo cosas que me posean, respondo,
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua,
moradores de mis canciones!”
Y yo, aunque fuera el último,
Encontraría las palabras suficientes...
Cada poema es un cuadro.
Pintaré ahora para las golondrinas
El mapa de la primavera,
para los que pasan por la acera, el azufaifo
y para las mujeres el lapislázuli...
El camino me llevará
Y yo le llevaré a hombros
Hasta que las cosas recobren su imagen
Verdadera,
Luego oiré lo genuino:
Cada poema es una madre
Que busca a su hijo en las nubes,
Cerca del pozo de agua.
“Hijo, te daré el relevo.
Estoy encinta”.
Cada poema es un sueño.
He soñado que soñaba.
Me llevará y le llevaré
Hasta que escriba la última línea
En el mármol de la tumba:
“Me he dormido para volar”.
Y llevaré al Mesías zapatos de invierno
Para que camine como los demás
Desde lo alto de la montaña hasta el lago.
(Publicado en el periódico Al-Hayat el 31-X-2003)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Mahmud Darwish - Cadáveres anónimos

Mahmud Darwish. “Cadáveres anónimos”
Trad. María Luisa Prieto

Cadáveres anónimos.
Ningún olvido los reúne,
Ningún recuerdo los separa…
Olvidados en la hierba invernal
Sobre la vía pública.
Entre dos largos relatos de bravura
Y sufrimiento.
“¡Yo soy la víctima!” “¡No. Yo soy
la única víctima!”. Ellos no replicaron:
“Una víctima no mata a otra.
Y en esta historia hay un asesino
Y una víctima”. Eran niños,
Recogían la nieve de los cipreses de Cristo
Y jugaban con los ángeles porque tenían
La misma edad... huían de la escuela
Para escapar de las matemáticas
Y la antigua poesía heroica. En las barreras,
Jugaban con los soldados
Al juego inocente de la muerte.
No les decían: dejad los fusiles
Y abrid las rutas para que la mariposa encuentre
A su madre cerca de la mañana,
Para que volemos con la mariposa
Fuera de los sueños, porque los sueños son estrechos
Para nuestras puertas. Eran niños,
Jugaban e inventaban un cuento para la rosa roja
Bajo la nieve, detrás de dos largos relatos
De bravura y sufrimiento.
Luego escapaban con los ángeles pequeños
Hacia un cielo límpido.

martes, 2 de junio de 2009

Poema de Eduardo Mosches - "Duelo"

Duelo
Eduardo Mosches

Las nubes se dispersan con el empuje
de un viento creado por aviones,
que rasga el momento previo al desayuno.

La mesa se tambalea junto al niño
cae el vaso y su líquido
en una estela lenta quebradiza.

Sus ojos se impregnan de pavor
ante el sonido duro seco estridente
la garganta se cierra como puerta
de metal sobre unos dedos.

La explosión hizo trizas el espejo
de sus propias facciones.


El polvillo de la casa
será acariciado con suavidad
por el sol que ha salido
como todas las mañanas.

a la memoria de Omar Hussein Dardouna, niño asesinado en Gaza